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Los terroristas del ISIS pierden terreno en Siria e Irak

Fuentes: Rebelión

El gobierno sirio ha estado combatiendo a los terroristas islámicos desde que comenzó la guerra en 2011. Siria se encuentra fragmentada y el ISIS había ganado terreno en muchas zonas de Irak y Siria antes de preparar más guerras en Oriente Próximo. Pero en una victoria militar que se asemeja con la liberación de Qusayr […]

El gobierno sirio ha estado combatiendo a los terroristas islámicos desde que comenzó la guerra en 2011. Siria se encuentra fragmentada y el ISIS había ganado terreno en muchas zonas de Irak y Siria antes de preparar más guerras en Oriente Próximo.

Pero en una victoria militar que se asemeja con la liberación de Qusayr debido a su importancia, el 17 de febrero, las fuerzas armadas del gobierno sirio controlaron la ciudad de Aleppo y fueron capaces de cortar la carretera que se utilizó como ruta de abastecimiento para los terroristas que recibían refuerzos y suministros procedentes de Turquía desde el comienzo de la guerra.

Desde agosto de 2014, la Fuerza Aérea de Estados Unidos con el apoyo de una coalición de 19 países han librado sin descanso una campaña aérea contra Siria e Irak, dirigida supuestamente contra las brigadas del Estado Islámico. Los ataques aéreos han sido explicados por parte de los medios de comunicación como una operación antiterrorista, pero son un acto de guerra total dirigido contra Siria e Irak.

La restauración total y completa de la paz y la estabilidad en Siria, con todo su territorio intacto, tiene que ser aceptado en cualquier acuerdo, pero la estrategia de la ONU y la OTAN consiste en ganar tiempo. Es llamativo comprobar cómo ambas organizaciones tienen un interés repentino en alcanzar la paz y están demandando treguas en dos campos de batalla distintos, uno en Ucrania en Europa del Este y en la ciudad del norte de Siria de Alepo en medio de una conflagración regional en el Medio Oriente. Se pretende conseguir que el ejército del ISIS, cada vez más derrotado pueda tener franjas de territorio sirio, en el que puedan reconstruir y relanzar su campaña destructiva en un futuro próximo.

Estas nuevas circunstancias se deben a que el Estado Islámico está en retirada. Ha perdido varios pueblos en el norte de Irak por parte de los kurdos peshmergas y es objeto de ataques en el centro y el oeste por parte de las fuerzas de seguridad iraquíes y las milicias. En los ataques aéreos de Estados Unidos a Siria, las fuerzas del YPG kurdos son los encargados de defender la ciudad de Kobani y tienen que renunciar a sus planes de capturar la zona fronteriza con Turquía.

En los últimos días, el Estado Islámico entregó unas 15 aldeas del distrito de Al-Qamishli en el este de Siria, a través del cual se accedía al cruce fronterizo de Al-Bab con Turquía en el noreste de Alepo. Todas estas posiciones estaban en las posiciones más septentrionales y más occidentales en Siria, bajo el control del Estado islámico.

En el 2011, el presidente estadounidense Barack Obama en una declaración escrita dijo que el futuro de Siria debe ser determinado por su pueblo y que por el bien del pueblo sirio ha llegado el momento de que el presidente Assad se marche. Bruselas, Washington y Tel Aviv desean que Assad sea removido del poder, ambos se han comprometido a eliminar Assad, porque se alió con todos sus adversarios, incluyendo a Hezbolá, Irán y Rusia.

Los estadounidenses explican que el Estado islámico constituye una fuerza formidable contra la civilización occidental. Analistas como Michael Chossudovsky se plantean como es posible que la Fuerza Aérea de Estados Unidos, no haya sido capaz de acabar con el Estado islámico. Desde el principio, esta campaña aérea no se ha sido dirigida contra el ISIS, los ataques aéreos están destinados a destruir la infraestructura económica de Irak y Siria.

En opinión de Chossudovsky, nos quieren hacer creer que el Estado Islámico no puede ser derrotado por una poderosa coalición encabezada por Estados Unidos y 19 países. La campaña aérea no estaba destinada a diezmar el Estado islámico. La lucha contra el terrorismo no es cierta, ya que Estados Unidos es el estado patrocinador del mismo. El Estado Islámico no sólo es protegido, sino que ha sido entrenado y financiado por Estados Unidos y la OTAN, con el apoyo de Israel y de los países aliados del Golfo Pérsico.

El presidente estadounidense instó al Congreso a principios de 2015, a autorizar la acción militar contra los terroristas en todo el Medio Oriente. Bajo la propuesta de Obama, el uso de la fuerza militar contra combatientes del estado islámico estaría autorizado por tres años, sin límites de fronteras. La acción podría extenderse a cualquier entidad sucesora estrechamente relacionada a la organización del Estado Islámico, que ha invadido zonas de Irak y Siria.

El Estado Islámico (ISIS) es el argumento esgrimido parte del gobierno de Obama para enviar tropas a la región, pero el objetivo es ayudar con el tiempo a los rebeldes sirios en la eliminación del gobierno de Assad.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.