Recomiendo:
0

El día de la mujer

Nada que festejar

Fuentes: IPS

El mundo conoce, a través de la prensa, el sufrimiento que las fuerzas israelíes le causan a las mujeres palestinas, pero ignora el infierno que muchas de ellas padecen a manos de sus propios compatriotas hombres. De una forma u otra, no hay día de las mujeres en el territorio palestino de Gaza. Mahasen Darduna, […]

El mundo conoce, a través de la prensa, el sufrimiento que las fuerzas israelíes le causan a las mujeres palestinas, pero ignora el infierno que muchas de ellas padecen a manos de sus propios compatriotas hombres.

De una forma u otra, no hay día de las mujeres en el territorio palestino de Gaza.

Mahasen Darduna, de 30 años, permaneció toda una semana, día y noche, en el hospital junto a la cama de su hijo. Yahiya, de 9 años, es uno de los niños que jugaban fútbol en el campamento de refugiados de Jabaliya cuando cayó un misil israelí. El pequeño sobrevivió, pero con heridas graves.

«Me necesita porque quedó mutilado y confinado a una cama tras el ataque del misil israelí», relató Mahasen, que, además, aprovecha los ratos en que Yahiya duerme para visitar a sus otros cinco hijos, que quedaron en casa de su suegra pensando que estarían más seguros.

«Pienso todo el tiempo en ellos cuando estamos separados. Me siento horrible. Dos están enfermos. Todos lloran cada vez que nos despedimos. No puedo estar en dos lugares a la vez», señaló angustiada.

En la misma sala de hospital, Umm Ali Faraj cuida a su hijo de siete años, que sufrió fractura de cráneo en un bombardeo israelí.

Umm Ali también tuvo que reordenar su vida familiar. Cuatro de sus siete hijos se quedan con ella en el hospital. Ella va y viene a su casa, donde cocina para los otros pequeños y los va a buscar a la escuela.

Al igual que Mahasen y Umm Ali, una cantidad innumerable de mujeres sufren las dolorosas consecuencias de la ocupación israelí, que ya lleva más de 40 años.

En los últimos meses la situación se agravó aun más. Israel decidió endurecer su asedio de casi dos años contra Gaza, mediante restricciones dispuestas en septiembre pasado al ingreso de combustible y otros recursos básicos, como respuesta a los ataques con cohetes lanzados desde esta zona de Palestina.

Las últimas incursiones militares del ejército israelí tensan la situación al límite.

«La vida de las palestinas es increíblemente difícil bajo el atroz asedio internacional y las invasiones asesinas del ejército israelí», advirtió Nadyia Abu Nahla, directora del independiente Centro Técnico de Asuntos de Mujeres, con sede en Gaza.

La gran cantidad de mujeres que se vieron obligadas a parir en puestos de control del ejército está muy bien documentada por organizaciones humanitarias israelíes e internacionales.

La política del Estado judío de demoler viviendas es un castigo colectivo contra decenas de miles de mujeres de Gaza y Cisjordania, que quedan, junto con sus hijos, sin hogar.

Pero las mujeres también debieron luchar todo este tiempo no sólo por el asedio israelí, sino también por la falta de respeto a sus derechos dentro de la propia sociedad palestina.

«La grave situación económica es una de las causas del aumento de la violencia en Gaza», dijo a IPS Abu Nahla. Con la resistencia al sitio y los ataques militares, el fanatismo religioso creció y repercutió en un aumento de la violencia contra las mujeres.

«El Islam prohíbe la violencia contra las mujeres y su esclavización», señaló el presidente del Tribunal de Legitimidad de Gaza, encargado de asuntos sociales y de familia, jeque Hassan al-Jojo. Aunque reconoció que no gozan de todos sus derechos.

Los asesinatos por honor aumentaron, indicó Abu Nahla. Al menos 17 mujeres murieron por esa práctica tradicional en 2007 en Gaza, según el centro que dirige. Los años con mayor número de asesinatos por honor en la región fueron 2003 y 2007.

La ley penal jordana, aplicada en Cisjordania, y la egipcia, en Gaza, no prohíben de forma efectiva la violencia contra las mujeres, y tampoco la castigan de modo apropiado. Rara vez se las impulsa a denunciar las agresiones o a acudir por ayuda en servicios sociales.

La policía trata de proteger, más que a las mujeres, la estructura familiar, así como evitar disputas y complicaciones en su afán por impedir los divorcios, admitió a IPS el jefe de investigaciones de la fuerza, Mussa Dawoud.

Funcionarios policiales y ancianos del grupo que interceden para resolver problemas de violencia familiar suelen recomendar a la mujer agredida que vuelva con su esposo. Y cuando ellas consiguen apoyo para separarse, afrontan presiones y castigos violentos de sus ex parejas.

A una mujer de 29 años, residente de Khan Younis, ciudad del sur de la franja de Gaza, su esposo no le permite usar el teléfono ni enviar mensajes de texto por celular, indicó Abu Nahla. Ella permanece encerrada en su casa todo el día. Una vez ni siquiera pudo llevar a su hijo enfermo al hospital.

Otras que fueron golpeadas por sus maridos sólo por visitar familiares sin su permiso, apuntó.

Apenas 13 por ciento de los escaños del Consejo Legislativo Palestino son ocupados por mujeres, y muy pocas ocupan cargos de liderazgo. «No es suficiente», afirmó Abu Nahla. «Esperamos que haya más escaños para ellas».