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Ni cautivos ni desarmados

Fuentes: Nueva Tribuna

Recientemente, se ha celebrado el llamado Día de la Fiesta Nacional y el fascismo sigue viviendo entre nosotros: hay muy poco que celebrar. Abundan el racismo, la violencia y también aquéllos que añoran la dictadura, aunque se disfracen de populistas o se autodenominen «derecha alternativa». España es un país que sólo necesita una chispa para que eclosione el fascismo.

Los nazis vuelven a salir a las calles, como en años anteriores, unas banderas de la falange han ondeado en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia hace tres días y también en Barcelona, para vergüenza de todo el mundo.

Banderas de la represión acompañadas con cánticos fascistas y saludos nazis, sin que la policía mueva un dedo para evitarlo y hacer cumplir la ley 14/2017 de Memoria Democrática, que en su artículo 39.1 considera una infracción muy grave el enaltecimiento del fascismo y prevé multas que oscilan entre los 2.001 y los 10.000 euros.

Es cada vez más evidente que no se aplica la ley del mismo modo para todos… es habitual ver cargar y detener a personas de izquierdas y no actuar del mismo modo con los fascistas; ¿dónde están las detenciones?, ¿dónde las sanciones?

Sí que veíamos identificaciones indiscriminadas durante las manifestaciones celebradas para protestar contra el Gobierno de M. Rajoy, e imponer duras sanciones de hasta 500 euros; o como sacaban a manifestantes a rastras del recinto universitario de Granada el mes pasado tras la provocación del populismo de extrema derecha, que se saltó el cordón policial desencadenando las cargas, como ocurrió en Vallecas.

Es una vergüenza internacional la permisibilidad con que la justicia y la clase política y mediática conviven con las persistentes celebraciones de exaltación fascista, incluso si en ellas un grupo amenaza con el exterminio a la mitad de la población de este país. Un país que «es la única democracia de Europa que no se funda sobre su propia tradición democrática y que no reivindica su propia tradición antifascista», como si la democracia sencillamente se fundara «en el aire». Un país que nunca rompió con el franquismo, algo especialmente significativo en el caso de la policía, la guardia civil y el ejército.

Mientras, se persigue o señala al antifascismo y se produce una alarmante normalización mediática del racismo, la xenofobia, la misoginia, la transfobia y toda forma de segregación que los proyectos supremacistas del fascismo representan, ante el que no se adoptan medidas.

¿Están esperando a que se cometan actos terroristas de este fascismo que ya no se esconde? Hemos visto cómo han llegado a asesinar invocando los argumentos de líderes nacional populistas, como ocurrió en El Paso con 22 personas asesinadas, o en el ataque a una sinagoga en Pittsburg que se saldó con 11 víctimas mortales. En 2019, 2020 y 2021 grupos fascistas se manifestaron en Valladolid y algunos recordamos cuando años antes los fascistas grabaron esvásticas en los cuerpos de varios jóvenes con sus navajas. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que nos amenacen con volver al 36? ¡Ya está bien! El que tenga miedo que se aparte y deje a otr@s liderar la defensa de la Libertad y los Derechos Humanos.

Fuente: https://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/contra-fascismo-ni-cautivos-ni-desarmados/20221031132722204511.html