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Panel insta a mejorar respuesta a la violencia de género en Cuba

Fuentes: IPS

La Encuesta Nacional de Igualdad de Géneros reveló que las mujeres cubanas trabajan semanalmente en labores domésticas 14 horas más que los hombres.

Cuando se acercan los 16 días de activismo mundiales por la no violencia hacia las mujeres y las niñas, un panel de expertas cubanas analizó el problema en el país caribeño, en la sede de la Asociación Cubana de las Naciones Unidas (ACNU).

«Si solo pretendemos contrarrestar la violencia directa, sin deslegitimar las bases estructurales y culturales que la sustentan, todo esfuerzo será insuficiente», aseguró la socióloga Clotilde Proveyer, en la última edición del espacio Balcón Latinoamericano, realizada el 14 noviembre

Cualquier enfrentamiento a la discriminación por cuestiones de género debe comprender el sistema de normas, tradiciones e ideas que la sustentan, subrayó la investigadora, que es pionera en los estudios de género e integró la mesa que analizó el tema «Violencia de género y discriminaciones».

Según Proveyer, en el país se realizan acciones, pero no son suficientes. «Todavía existen muchas formas de violencia enmascaradas en la sociedad cubana», remarcó.

«Hay que visibilizar, definir, denunciar. No puede ser que realicemos campañas en los medios de comunicación y, a los dos minutos, se televisen materiales completamente sexistas y violentos», puso como ejemplo.

Valoró, además, que resulta indispensable trabajar más contra creencias e imaginarios enraizados como la división sexual del trabajo.

Datos de la Encuesta Nacional de Igualdad de Géneros (2016), que aún no es pública en su totalidad, revelaron que las mujeres trabajan en labores domésticas semanalmente 14 horas más que los hombres.

La especialista insistió, igualmente, que la violencia es sostenida tanto por hombres como por mujeres.

«Ellas muchas veces reproducen e interiorizan patrones de discriminación y se convierten, por tanto, en agentes culturales de este flagelo», aseguró.

En este aspecto, dinamitar las bases estructurales y culturales lleva implícito el reconocimiento y la inclusión de la diversidad y de posturas emancipadoras.

Así reclamó la doctora Teresa Orosa, presidenta de la Sección de Psicogerontología de la no gubernamental Sociedad Cubana de Psicología, para quien las adultas mayores en la isla caribeña sufren tanto por violencia directa como por omisión.

«Cuando una mujer es vieja aumentan los prejuicios, y se reducen los roles femeninos a la incondicionalidad como cuidadora o abuela», recalcó.

La también presidenta de la Cátedra del Adulto Mayor de la Universidad de La Habana, agregó que aún existen exclusiones legales y desigualdades en el sistema de pensiones y herencias para las mujeres de la tercera edad.

Orosa amplió que en la actualidad se viven formas diferentes de asumir la vejez, y ello conlleva a posicionar una mirada más diversa hacia este grupo poblacional femenino.

A este llamado de incorporar perspectivas más integradoras en el fenómeno de la violencia de género, se sumaron Yohanka Rodney, investigadora de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, y Maité Díaz, especialista del no gubernamental Centro Oscar Arnulfo Romero.

Para Rodney, la discriminación por cuestiones de género padece asimismo otras segregaciones por color de la piel, orientación sexual y discapacidad.

«La familia y la docencia cubana no están preparadas integralmente para responder antes conductas violentas asociadas a personas con discapacidad», precisó.

La profesora alertó, de igual forma, la omisión que existe en el currículo y la bibliografía básica del sistema educativo cubano de situaciones que vinculen a personas con necesidades diferentes.

Díaz, por su parte, insistió que la violencia de género se agudiza con y contra la comunidad de lesbianas, gays, bi, trans e intersexuales, que vive discriminaciones de diversa índole.

Argumentó que integrantes de este grupo vivencian la discriminación por partida doble y triple: por cuestiones de género, orientación sexual, color de la piel, entre otras.

«Son procesos complejos, no se desmonta la violencia de un día para otro, cuando hay imaginarios tan arraigados», explicó.

Balcón Latinoamericano es un espacio de debate creado por el Programa Flacso Cuba para la promoción del conocimiento de la historia y la actualidad de América Latina.

La iniciativa está dirigida a estudiantes, profesionales y personas interesadas en los procesos que se desarrollan en el continente.