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Política sionista: Palestina irradiada

Fuentes: Rebelión

Los medios de incomunicación de masas nos informan que jueces franceses que habían recibido la denuncia de la viuda de Yaser Arafat por sospecha de que el sitiado presidente palestino había sido asesinado mediante envenenamiento, la han desestimado.1 La denuncia había sido alojada en la jurisdicción de Nanterre, en el área del «Gran París», luego […]


Los medios de incomunicación de masas nos informan que jueces franceses que habían recibido la denuncia de la viuda de Yaser Arafat por sospecha de que el sitiado presidente palestino había sido asesinado mediante envenenamiento, la han desestimado.1

La denuncia había sido alojada en la jurisdicción de Nanterre, en el área del «Gran París», luego de que Arafat fuera internado, en 2004, de urgencia en un hospital francés de esa región a causa de un marcado empeoramiento de su salud. En un primer momento los jueces a cargo del caso verificaron tras una exhumación una anormal cantidad de polonio en el cadáver. Lo cual llevó a profundizar la investigación.

Expertos suizos solicitados por la viuda «apoyan razonablemente la hipótesis del envenenamiento con polonio 210» debido a los síntomas que presentó antes de fallecer.2

Sin embargo, los expertos «descubrieron que esa concentración tenía origen medioambiental» (El Observador, ibíd.).

Con lo cual, los jueces cerraron el caso, desestimando la denuncia. Cerraron así la visión del problema, su consideración. En lugar de haber abierto la mirada y abordar la inusitada presencia de polonio «ambiental». Obviamente, eso ya no le corresponde a jueces dedicados al examen de la muerte de Arafat, pero sí debería corresponder a alguna otra instancia. Por empezar a todos nosotros, los que vivimos en sociedad que puede estar altamente contaminada.

Porque «la cuestión radiactiva» en la agresión permanente que el Estado de Israel lleva adelante contra la población milenaria palestina no es una cuestión menor. Los militares israelíes han empleado profusamente elementos radiactivos en dicha agresión. Cuando la invasión a la Franja de Gaza a fines de 2008, médicos palestinos o solidarios atendiendo el tendal de palestinos en los hospitales entonces, llegaron a verificar su uso.

«Los médicos noruegos Erik Fosse y Mads Gilbert, que han pasado once días trabajando en un hospital de la franja de Gaza, acusan al Ejército de Israel de usar en sus ataques un explosivo de tipo experimental conocido como DIME.»3

El DIME es una mezcla de material explosivo y otro químico, como el tungsteno, de alcance corto pero devastador.

«Los dos médicos basan sus acusaciones en los cuerpos mutilados que han examinado durante su trabajo en el hospital de Al-Shifa y que, según ellos, muestran «claros indicios» de haber sido atacados con ese explosivo.

«Hay una fuerte sospecha de que Gaza está siendo usada como laboratorio de pruebas para nuevas armas«, señaló Gilbert.

«Hemos visto víctimas de algo que tiene todas las trazas de ser un nuevo tipo de arma experimentado por los militares usamericanos, conocido como Explosivo de Metal Denso Inerte (DIME)», han declarado los médicos.

(…) «Los hubo parecidos en el sur de Líbano en 2006 y los vimos en Gaza aquel mismo año, durante la operación israelí Lluvia de verano. Los experimentos con ratas han demostrado que las partículas que permanecen en el cuerpo son cancerígenas» han explicado los médicos (ibíd.).

Un médico palestino entrevistado el domingo por Al Yazira relató su impotencia en estos casos: «No tienen ningún rastro visible de metal en el cuerpo, pero hay extrañas hemorragias internas. Una materia quema sus vasos y causa la muerte. No podemos hacer nada«. Según el primer equipo de médicos árabes autorizado a entrar en el territorio ocupado, (…) allí han ingresado «decenas» de casos de este tipo (ibíd.).

De lo que nos hablan Gilbert, Fosse y los médicos árabes que asisten a los agredidos, es de un material que provoca incontables focos cancerígenos, una especie de metástasis inducidas y microscópicas que imposibilitan la defensa.

Esto, sabemos, ha estado regado en el territorio de la Franja de Gaza desde por lo menos 2006.

Arafat estuvo sitiado en La Mukhata, un recinto amurallado donde vivió los 4 últimos años de su vida, en la ciudad cisjordana de Ramallah. El ejército sionista se empeñó en cañonear ese recinto con la intención manifiesta de terminar con la vida de Arafat.

¿Por qué vamos a creer que lo que los sionistas hicieron con tanta crueldad, de modo inconfeso y tan reiteradamente en Gaza, no lo hicieran con quien tenían tanto interés en destruir, sobre todo luego que Arafat decidiera denunciar las tropelías en el 2000?

No debemos olvidar que Arafat había sido seducido por las tratativas de «paz» de 1993 en Oslo, mediante las cuales la dirección palestina encarnada en Arafat se permitió una serie de concesiones a Israel sin que Israel cediera ni siquiera un punto a favor de los palestinos.4

Cuando el acoso israelí lleva a palestinos desesperados a rechazar una provocación armada de Ariel Sharon en la explanada de la principal mezquita palestina y estalla así la llamada intifada Al Aqsa, y el ejército y la policía sionistas aprovechan para asesinar a decenas de protestadores, Arafat denuncia que el 77% de las heridas de muertos y heridos fueron por encima de la cintura. Tiraban a matar. Rompe así las galantes tratativas del despojo que ─con la seudomediación de EE.UU.─ se habían prolongado durante 7 años. Arafat vuelve al ruedo. Contra el ocupante. Contra el invasor. E Israel no perdona esa «defección».

Volvamos al informe forense y médico conocido hoy. El polonio no pertenece exclusivamente al cadáver de Arafat. Es «medioambiental».

¿Qué significa eso? Se impone verificar la presencia de radiactividad en territorios palestinos, particularmente en la castigada Franja de Gaza, pero también en Ramallah, por ejemplo, asiento de La Mukhata, deshecha a bombazos por la artillería israelí. O en Jenin, ciudad norteña de Cisjordania que conoció un atroz fuego de artillería israelí, en 2001.

Porque una muerte envenenando con radiactividad es un crimen atroz, pero el envenenamiento radiactivo de una población es un genocidio. Aunque descartemos un mapeo total de la Palestina actual poblada por palestinos, porque no podemos creer que los sionistas sean tan tontos como para irradiar todo ese territorio, que cuentan con recibir y convertir en propio a mediano plazo, basándose en sus estrategias fríamente calculadas y crueles, diseñadas para quebrar a fuego lento la resistencia, el amor a la tierra, la dignidad de los palestinos.

Recordemos que tanta iniquidad por parte de las fuerzas dominantes en Israel provienen de la fe que tienen en que Palestina les ha sido cedido, personal y directamente, por ese dios que en la Torah denominan Yahvé.

Notas:

1 El Observador, Montevideo, 3 setiembre 2015.

2 Telesur, 3 setiembre 2015.

3 Aftenposten, Oslo, 13 enero 2009. Cit. p. Palestinalibre.org, 2009/01/13, Público, España.

4 La Autoridad Palestina aceptó la financiación de su policía por el Estado de Israel, la capacitación de ese personal de seguridad a manos de militares de EE.UU., el reconocimiento del Estado de Israel contra la promesa de la formación futura de un presunto gobierno palestino sobre un fraccionadísimo territorio cisjordano; en una palabra los palestinos cedieron una serie de aspectos contra humo, que en tratativas posteriores se irá diluyendo hasta llegar a este presente en que los palestinos están más acosados y despojados que nunca antes.

Blog del autor. http://revistafuturos.noblogs.org

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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