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La conferencia de reconciliación entre Hamas y Fatah aplazada indefinidamente

Rencor

Fuentes: http://www.xpis.ps/

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

A menos que haya problemas técnicos de último momento, las facciones políticas palestinas se reunirán en El Cairo el próximo sábado [15 de noviembre de 2008] en un último esfuerzo desesperado por acabar con la escisión existente desde hace dos años entre el grupo islamista Hamas y la organización Fatah, respaldada y financiada por Estados Unidos ([Aunque ayer] se anunció que las conversaciones se van a posponer indefinidamente)*.

Las conversaciones de reconciliación con mediación egipcia están siendo seguidas muy de cerca por las masas palestinas cuya causa nacional ha sufrido inmensamente a consecuencia de la persistente crisis entre los dos principales partidos políticos palestinos.

Israel y Estados Unidos también están siguiendo las conversaciones con la esperanza de que los palestinos continúen divididos el mayor tiempo posible para dar a Israel un pretexto más para seguir construyendo colonias exclusivas para judíos sobre tierra árabe robada.

Israel y su guardián-aliado, Estados Unidos, han desempeñado un papel clave en la creación del enfrentamiento entre Fatah y Hamas.

Además, la administración Bush, en estrecha coordinación con Israel, hizo cuanto pudo para alimentar la guerra civil entre palestinos, en primer lugar, armando y adiestrando a los soldados de Fatah para que lucharan contra Hamas y, en segundo lugar, imponiendo y manteniendo un bloqueo similar a las tácticas usadas por los nazis contra el millón y medio de palestinos que viven en Gaza.

El bloqueo, que muchos intelectuales y observadores compararon inmediatamente con el asedio nazi al Ghetto de Varsovia en Polonia en 1943, ya ha causado muchas muertes y casi destruido las ya frágiles economía e infraestructuras de Gaza.

Lejos de tomar alguna medida para aumentar la confianza con el objetivo de que las conversaciones de El Cairo tuvieran éxito, la Autoridad Palestino continuó comportándose como una junta militar con todas las de la ley. Y ello a pesar del hecho de que el ejército de ocupación israelí ya controla estrechamente cada agujero y de cada esquina de Cisjordania.

La AP no tiene soberanía o poder real por sí misma. Sin embargo, para complacer y tranquilizar a Israel, del que depende en última instancia su propia supervivencia, el aparato de seguridad de la AP se comporta de una manera muy similar a la de los soldados drusos o beduinos que sirven en las filas del ejército de ocupación israelí. Estos soldados «israelo-árabes» a menudo van demasiado lejos en reprimir y presionar a los civiles palestinos para demostrar su lealtad al Estado sionista y obtener de él un certificado de buena conducta (por ejemplo, el tristemente célebre capitán R. que en 2004 disparó y mató a la niña de nueve años Imán al Hams en Rafah y después le disparó otros 20 tiros para verificar su muerte, era un soldado druso).

Es más, durante las últimas semanas soldados de la AP adiestrados en Jordania y Jericó por agentes de la CIA hicieron redadas en hogares palestinos, y detuvieron y maltrataron a oponentes políticos, en especial a simpatizantes de Hamas.

Según se ha informado, algunos de los detenidos fueron sometidos a malos tratos físicos y psicológicos. Algunas de las personas liberadas después hablaron del trato brutal que habían recibido, incluyendo las palizas y el obligar a los presos que estaban encadenados a permanecer durante horas en posturas incómodas.

El viernes 7 de noviembre el presidente de la AP Mahmoud Abbas afirmó durante una rueda de prensa conjunta con la secretaria de Estado estadounidense Condoleezza Rice (cuya visita de 24 horas a Palestina-Israel no ha dado ningún resultado importante para acabar con la ocupación israelí) que la AP no tiene ningún prisionero político.

Esto es una mentira inmoral. Ha habido cientos, si no miles, de presos políticos en las cárceles y calabozos de la AP. De hecho, últimamente ha recurrido a encarcelar a los oponentes políticos en centros comerciales vacíos, como en Hebrón. Estos funcionan como «almacenes» de detenidos de donde las diferentes agencias de seguridad pueden ir seleccionado a los presos para interrogarlos y/o torturarlos.

Además, la AP ha despedido sin miramientos a cientos de profesores cualificados de Cisjordania y los ha sustituido por miembros de Fatah claramente no cualificados y con dudosos títulos académicos que no cumplen con los requisitos académicos aceptados internacionalmente.

No hay ni que decirlo, la consecuencia última de esta política desastrosa será la destrucción del sistema educativo en Palestina.

La AP también se ha negado a pagar sueldos regulares y completos a los miles de profesores y personal sanitario justificándolo con las «propinas» de la Mukhabarat de la AP o agentes de la inteligencia general.

Con todo, el daño más corrosivo y destructivo que la AP causado a la sociedad palestina ha sido la consolidación de una atmósfera de Estado policial por toda Cisjordania.

Hoy, gracias a la intensa y omnipresente proliferación de espías e informantes, decenas de palestinos espían e informan sobre otros palestinos en los barrios y en las comunidades.

A un estudiante de secundaria se le ordena que informe sobre su profesor, a uno universitario, que espíe e informe sobre el compañero que se sienta a su lado y sobre los profesores. En los pueblos, ciudades y campos de refugiados de toda Cisjordania se le pide a partidarios y miembros de Fatah que controlen a sus vecinos, por ejemplo, quién reza en las mezquitas locales, quién critica a la AP y quién votará probablemente a algún partido que no sea Fatah en las próximas elecciones.

Como es de esperar, esta atmósfera de Estado policial está destruyendo gradualmente a la sociedad palestina donde jóvenes e ignorantes agentes de Fatah pueden decidir sobre la carrera y el futuro de profesores universitarios que pueden verse obligados a emigrar para siempre, con lo que se sirve así a la estrategia fundamental sionista de limpieza étnica.

Lo que es más terrible todavía es que ni al más alto nivel político ni la comunidad intelectual e intelligentsia están prestando la suficiente atención a este grave fenómeno que amenaza con corromper de manera irreversible el mismo tejido de nuestra sociedad, una sociedad que ha conseguido resistir más de 40 años de represión israelí similar a los nazis.

Ante todo esto, resulta muy difícil ser optimista en relación a las conversaciones de El Cairo.

Quizá habría que intentar otra manera de enfocar la unidad nacional.

¿Qué tal disolver de una vez por todas la AP?

* N. de la t: En efecto, ayer, 8 de noviembre, se anunció que la conferencia se posponía indefinidamente al anunciar Hamas que no iba a asistir, véase: http://www.gara.net/azkenak/11/105665/es/Egipto-pospone-conferencia-El-Cairo-tras-anuncio-Hamas-que-no-asistira

Enlace con el original: http://www.xpis.ps/