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Responsables y cómplices del genocidio de Alepo

Fuentes: Rebelión

La caída de Alepo fue un hecho que conmovió al mundo. El baño de sangre provocado por las milicias de Al Assad, los bombardeos del régimen apoyados en fuerzas armadas Rusas destruyeron prácticamente dos tercios de la ciudad, sobretodo su sector histórico. Fueron innumerables los blancos civiles, quedó un rastro de destrucción que recuerda escenas […]

La caída de Alepo fue un hecho que conmovió al mundo. El baño de sangre provocado por las milicias de Al Assad, los bombardeos del régimen apoyados en fuerzas armadas Rusas destruyeron prácticamente dos tercios de la ciudad, sobretodo su sector histórico. Fueron innumerables los blancos civiles, quedó un rastro de destrucción que recuerda escenas de las grandes guerras mundiales.

Los meses que precedieron a esa ofensiva fueron de bloqueo de la entrada de alimentos y de toda ayuda humanitaria para las zonas de conflicto. Al Assad, en complicidad con Irán y la Rusia de Putin, separó los barrios que aún estaban en las manos de los rebeldes, impidiendo la entrada incluso de auxilio médico. Ya al final de noviembre, la evacuación de la ciudad movilizó masas de civiles, que se fugaban aterrorizados con la situación. Olas de violaciones, asesinatos casa por casa, incluso de viejos y niños mancharon de sangre toda la ciudad, conocida como el corazón de la resistencia a la dictadura del clan Assad.

Al Assad encabeza un gobierno pro-imperialista, que sigue la dictadura inaugurada por su padre y delante del proceso revolucionario que se abrió con la primavera árabe, transformó la represión en una sangrienta guerra civil. Su saña contra las minorías en Siria destruyó una parte importante del país, habiendo formado parte del bombardeo que acabó con el campo de refugiados palestinos, en Yarmouk. Mientras Rusia construía todo un teatro diplomático con Obama para una mesa de negociaciones sin resultados, bajo cuerda, las milicias y fuerzas regulares del régimen estrangulaban las principales vías de la ciudad, sin ninguna piedad, en una coalición entre las fuerzas leales a Assad y grupos mercenarios a sueldo del frente Rusia – Irán. Arrasaron dos ciudades históricas como Alepo e Idibli.

En la máquina de contrapropaganda, Assad y Putin justifican su genocidio como parte de la lucha mundial contra el terrorismo del ISIS/Daesh. Nada más falso. El frente militar que luchó durante años en Alepo es una coalición diversificada, con presencia de grupos islámicos, que frente al vacío de dirección tomaron peso por su poderío militar y cohesión interna. Allí lógicamente, con el correr de los años se entrecruzaron y combinaron distintos intereses y facciones, combatientes revolucionarios y progresivos contra el régimen y grupos y milicias con otros fines regresivos, algunas incluso hostiles al pueblo kurdo alentadas por Turquía. Pero como todo proceso hay que ver la esencia, y la misma es que la caída de Alepo juega un rol contrarrevolucionario en la región, porque fortalece a una dictadura y es funcional a intereses imperiales de Rusia, mientras el pueblo sirio anti dictadura sufre las consecuencias, tal es así que hasta el antidemocrático régimen turco avaló y pactó la caída de Alepo porque también le sirve a sus intereses.

Por eso es una falacia que Assad y Rusia luchan en Alepo contra el ISIS/Daesh, ya que estos tienen su línea propia y combate contra una parte de las organizaciones populares que confluyen en el ya debilitado Ejército Libre de Siria. El centro del ISIS es la reconquista de la ciudad histórica de Palmira así como suministrar retaguardia para los enfrentamientos en Mosul, Irak. El objetivo de los sectores que esparcen la idea que en Alepo se luchó contra el ISIS, es confundir a la opinión pública y justificar lo injustificable: un genocidio, donde los bombardeos contra civiles burlan toda convención internacional.

La victoria de Donald Trump agravó esa situación. Su brazo derecho es íntimo de Putin y representa los intereses directos de las grandes empresas petroleras del mundo. Trump pavimenta el camino para que el carnicero Putin imponga el genocidio contra el pueblo sirio. Por causa de eso, lo que se verificó fue el silencio cómplice de las grandes potencias europeas y de Estados Unidos, que se lavaron las manos ante el genocidio. Cabe a nosotros no abandonar Alepo ni al pueblo sirio que genuinamente quiere seguir luchando contra la dictadura de Al Assad y así lo hará. Para ese objetivo hay que reimpulsar una campaña en todo el mundo condenando la masacre y exigiendo ¡Fuera Al Assad!

La masacre de Alepo reabrió un debate trascendente, ya que una parte de la izquierda, sobre todo de los antiguos Partidos Comunistas o de corrientes ligadas ideológicamente a estos, sigue actuando como parte de la contrapropaganda de Assad – Putin. Con esa línea escandalosa fortalecen al régimen dictatorial de Assad y en los hechos son cómplices del genocidio, repitiendo mentiras ante la opinión pública mundial. Llegando al absurdo de querer justificarlo o de disfrazarlo con un supuesta lucha contra EEUU o el imperialismo europeo, partiendo de la errónea base de que hay dos bandos internacionales y que uno es más progresivo, el de Rusia y Al Asad. Cuando EEUU, debilitado en la región, ha dejado correr con mucha complicidad lo actuado por Rusia y sus socios locales.

 

La gran equivocación de estos sectores es que nunca han tomado en cuenta el proceso real de la primavera árabe y sus revoluciones democráticas contra los regímenes dictatoriales de la región, hecho que en Siria tomo gran envergadura en el 2011 y al cual Al Assad respondió con una guerra civil. Desde entonces lógicamente todos los imperialismos quieren intervenir en beneficio propio, y por eso siempre ha sido nuestra posición el rechazo a toda injerencia de todos los países imperialistas y el apoyo activo al genuino levantamiento popular. Los que apoyan a Rusia- Al Assad se colocan en el bando regresivo de una dictadura sangrienta y de una parte del imperialismo que ahoga al pueblo sirio, como parte de intentar un mayor control regional para facilitar sus negocios petroleros y energéticos.

De ahí que también alertamos sobre la perspectiva de que el régimen sirio y Rusia, avalados por Turquía, pretendan usar la caída de Alepo y el coyuntural fortalecimiento de Al Assad para ir contra otro emblema de la región; la revolución kurda de Rojava y Kovane en el Kurdistán sirio y el desarrollo de este movimiento dentro de Turquía. Ese heroico ejemplo de lucha con enorme protagonismo de sus mujeres, merece toda la solidaridad y apoyo internacional, porque sigue siendo un puntal contra el régimen y sistema imperante en medio de la inestabilidad e intervención imperialista de toda la región, y frente al sangriento régimen turco de Erdogan que los persigue dentro y fuera de sus fronteras.

Frente a esta realidad, es más necesario que nunca impulsar una campaña internacional contra el genocidio en Alepo y otras ciudades sirias, garantizar la entrada de alimentos y auxilio humanitario, así como seguridad para el traslado de todas las familias de refugiados. Condenar y denunciar la brutalidad militar de Al Assad y Putín en otras ciudades de Siria y mantener un apoyo activo a todas y todos aquellos que genuinamente siguen luchando contra el régimen dictatorial. La pelea de fondo pasa un momento difícil pero no ha terminado. Vive en miles de sirios que reclaman el fin de la dictadura. Y vive en el pueblo kurdo.

Ninguna injerencia ni intervención imperialista en Siria y la región. No al Estado Islámico.

Fuera Al Assad y Putin. Apoyemos al pueblo de siria que lucha por su libertad.

Viva la revolución kurda.

Sergio García (MST de Argentina) e Israel Dutra (Mes/PSOL Brasil).

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.