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Estos días se está celebrando una acampada en Islandia como parte de la campaña contra los macropantanos y las fundiciones de aluminio que llevan camino de cargarse la isla.

Salvando Islandia

Fuentes: euskalherria.indymedia.org

Islandia, que fue una triste colonia hasta 1944 y es ahora un país próspero de naturaleza incontaminada, está a la venta. Se ha calculado que, debido al deshiele del polo que va a desviar la Corriente del Golfo, dentro de 75 años aquello va a ser inhabitable. Quizá por eso la oligarquía local ha comenzado […]

Islandia, que fue una triste colonia hasta 1944 y es ahora un país próspero de naturaleza incontaminada, está a la venta. Se ha calculado que, debido al deshiele del polo que va a desviar la Corriente del Golfo, dentro de 75 años aquello va a ser inhabitable. Quizá por eso la oligarquía local ha comenzado la liquidación de la isla que en los medios financieros era conocida como «nuestro pequeño secreto». Por suerte, parte de la población comienza a oponerse.

Islandia es megachachi, el sueño húmedo de cualquier turista ecológico, ¿que no? Pues igual no por mucho tiempo, como no se le paren los pies al gobierno islandés.

Ya ves tú: tienen un astuto plan para convertir el país entero en un paraíso para la industria pesada de toda clase de escoria multinacional, pantaneando, inundando y casi siempre reventando la naturalezapara poner en marcha un puñado de fundiciones de aluminio y otros ligeros desperfectos en el paisaje.

Esto no es un chiste porque ya ha empezado. La construcción del pantano de Karahnjukar en las tierras altas islandesas (uno de los últimos parajes vírgenes de Europa) ya ha comenzado. Landsvirkjun (la compañía eléctrica nacional, prácticamente una ONG del gobierno ), tiene una pila de proyectos que acabarían con el 25% de todo el país pantaneado para el 2020: eso es tener visión.

Karahnjukar, igual que la mayoría de futuros proyectos de Landsvirkjun, encauza ríos glaciales alimentados por el Vatnajö kull: el mayor glaciar no ártico del mundo. Este glaciar es el corazón de un ecosistema fantásticamente intrincado: áridos paisajes marcianos rojos y negros; fuentes y manantiales geotermales lo bastante calientes como para bañarte en ellos; ríos con unas orillas de profundo musgo verde esmeralda entretejido con minúsculas florecillas rojas y amarillas sobre las que nadie ha caminado jamás; las cavernas de hielo del glaciar mismo; criaderos de focas en los deltas de arena negra en el norte. Todo esto va a ser desestabilizado y dañado para siempre si no se evita que se lleven a cabo estos proyectos pantaneros.


Este verano hay una acampada internacional de protesta para intentar frenar esta guerra contra la naturaleza. Va a haber un jaleo de cuidado porque el gobierno islandés parece determinado a sacar adelante estos proyectos sin importarle la oposición que pueda haber.

Lo que está pasando en Karahnjukar demuestra cómo opera el gobierno.

En el 2001, la primera vez que se remitieron a la Agencia de Planificación Nacional (NPA) los planes para el macroproyecto fueron rechazados debido al «impacto medioambiental negativo, sustancial e irreversible» que tendría la presa. Todos los expertos estaban de acuerdo con este juicio (véase el informe de la Agencia Internacional de Ríos (IRN) en el enlace de más abajo). Pero la ministra de medio ambiente le dio la vuelta a la decisión de la NPA y declaró que, en su opinión, el proyecto era medioambientalmente aceptable – y no hay duda de que está capacitada para decidir sobre cuestiones medioambientales porque la buena mujer es fisioterapeuta. Hubo una serie de aspavientos financieros cuando los bancos se enteraron de la parte ética, pero Barclays dio audazmente un paso al frente con lo que hay que tener – aunque tengan firmados los Principios de Ecuados que exigen «prácticas sólidas de gestión medioambiental como requisito previo».

Toda la electricidad que se produce en Karahnjukar está contratada para una fundición de aluminio de Alcoa (construida por Bechtel, debería ser operativa en 2007) que, ella solita, contaminará y arruinará Reydarfjördhur, un prístino fiordo oriental. Un tribunal de Reykjavik decretó hace poco que los permisos de planificación de Alcoa para esta monstruosidad no son válidos, auqnue eso probablemente no vaya a pararles, puesto que apelaron inmediatamente al tribunal supremo, comprado para la causa, según se comenta. Karahnjukar no va a beneficiar a los islandeses en nada: la electricidad no va a ser destinada a la red nacional y, dado que hay poco desempleo en la zona, no habrá islandeses que deseen un bonito y saludable curro en una fundición de aluminio, gracias.
Y, sin embargo, los costes para el país van a ser enormes: los expertos independientes afirman que la economía está en juego (ver el informe del IRN) tiene un presupuesto de un billón de dólares y es probable que acabe costando más, el precio de la electricidad para Alcoa está relacionado con los precios variables del aluminio en el mercado del metal de Londres… en otras palabras: no hay garantías de que vaya a producir beneficios.

El medio ambiente sufre más a cada día.

Ya han volado en pedazos parte del Dimmugljufur -el gran cañón islandés- y, si rellenan el embalse (planeado para el 2007) sumergirán por completo 65’5 kilómetros cuadrados de naturaleza virgen. Estas tierras incluyen los criaderos de la mayoría de renos de islandia y los anidaderos ‘protegidos’ por Ransar de especies en peligro como los gansos de patas rosas y el halcón ártico.

Se perderán sesenta cascadas y una gran cantidad de capas de sedimento consideradas únicas en el mundo por los científicos que estudian el calentamiento global porque registran diez mil años de cambio geológico y climático. Y esta gran presa que proyectan se extendería hasta bien adentro del propio glaciar, que se está rompiendo debido al calentamiento global. ¿Los icebergs gigantes que van a embestir la presa no serán un poco peligrosos o algo?
Pues sí. Pero es no es todo: ¡están construyendo la presa sobre una falla sísmica!

En el 2003, le preguntaron al jefe de Landsvirkun, Fridrik Sophusson, lo que pasaría si hubiera un terremoto bajo la presa.

«Reventaría», sonrió con calma. «Un muro de agua catastrófico aniquilaría a todo el mundo en Egilsstadir [el pueblo más cercano] y todas las granjas vecinas serían barridas.» ¿Alguien ha pedido un tsunami a la islandesa? «Eso no va a ocurrir», añadió todo tranquilo. Sin embargo, en agosto de 2004 hubo terremotos continuos en Karahnjukar durante varios días.
Los ecologistas advirtieron también de que los residuos de sedimento que dejan los niveles de agua cambiantes alrededor de la presa proyectada se convertirían en un polvo fino que el viento arrastraría hasta las tierras cultivables locales. A esto se le ha quitado hierro, pero el verano pasado el cieno que dejaron los inesperados rebrotes en el río glaciar recién desviado produjeron tormentas de arena devastadoras.

Pero nada de esto cuenta: mientras el resto del mundo ‘desarrollado’ está ocupado desmantelando presas, los gobernantes de Islandia no tienen suficiente. Hay planes para represar todos los ríos principales del país. Se cuenta que a Río Tinto Zinc ya se le cae la baba ante la oportunidad de devastar el norte del país, mientras Alcan y Century (que ya tienen fundiciones cerca de Reyjyavik) están ansiosos por expandir su silueta de muerte en el sur.

Irónicamente, el gobierno, a través de su consejería de turismo, todavía invita a los visitantes a disfrutar de la «pura belleza natural incontaminada» ¡mientras la están destruyendo a saco!

¿Cómo pueden conciliar esto? Bueno, Islandia tiene poca población (290.000) y el poder está concentrado en las manos de unas pocas familias muy ricas que controlan la política, la industria y los media. Los científicos, periodistas y cualquiera que haga preguntas son desacreditados a toda velocidad y después les echan a la calle.
Las obras comenzaron en julio del 2003, cuando los matoncetes italianos de Impregilo (la rama de construcción de FIAT, actualmente acusada de corrupción en Lesotho y de ‘irregularidades financieras’ en casa) y un batallón espantoso de bulldozers Caterpillar comenzaron a excavar y dinamitar la frágil tundra sub-ártica. El reno, los zorros árticos, otros pequeños animales y miles de especies de pájaros que vivían allí huyeron despavoridas.

Pero no todo van a ser malas noticias y tú puedes hasta ayudar. Está surgiendo un vigoroso movimiento ecologista de base con las pilas bien puestas, decidido a que dejen de putear la naturaleza de Islandia al mejor postor. Es la batalla de David contra Goliat que llama al apoyo internacional.

La página donde se coordina la lucha:
 http://www.savingiceland.org/taxonomy/term/32
El artículo lo he traducido de www.schnews.org.uk 4 de marzo de 2005. El títilo original es Ice burks!
 http://www.savingiceland.org/files/news487.pdf