Recomiendo:
0

Entrevista a Adolfo Muñoz, secretario general de ELA

«Si no se cambian las políticas aplicadas hasta ahora, lo pagaremos los trabajadores»

Fuentes: Berria

Traducido para Rebelión por Ramon Bofarull

Ha defendido que hay razones económicas y sociales para hacer huelga y que, aunque no sea una huelga contra López, poco espera del nuevo lehendakari; «no es más que alternancia de poder», dice. Denunciar la pérdida de empleo, exigir mayor gasto social y hacer frente a la patronal son los principales objetivos que ELA ha establecido para la huelga general del 21 de mayo. Asimismo, el secretario general, Adolfo Muñoz (Mañueta, Álava, 1959), dice que es el momento de mostrar solidaridad con quienes han perdido el trabajo y lo están pasando mal.

¿Por qué es necesaria una huelga general aquí y ahora?

La situación es grave para los trabajadores. Hay que profundizar en la base de la crisis y ésa son los beneficios. El capital ha crecido cada vez más y las políticas que se han aplicado lo han facilitado. En el ámbito laboral la precariedad ha aumentado y el sistema fiscal se ha utilizado para dejar el dinero en el bolsillo de los adinerados y, después, lo han utilizado para especular. Ese modo de hacer política ha fracasado, pero los gobiernos, todos, no lo quieren cambiar, y si no cambia, los trabajadores lo pagaremos todo.

Han denunciado que se está perdiendo empleo, sobre todo.

Somos el lugar de Europa que más empleo pierde, y España lo es aún más. En el empleo la patronal puede hacer lo que quiera, porque el sistema laboral español lo permite. Es decir, en época de crecimiento utilizan la precariedad para ganar dinero y, cuando ha llegado la crisis, se han servido de ella para destruir empleo. Asimismo, el sistema de protección que tenemos en esta situación es muy débil.

Últimamente han hablado mucho de la cuestión fiscal. ¿Cuál es la opinión de ELA?

La política que se ha aplicado ha sido muy antisocial. Se ha hecho todo lo posible para que las rentas de capital paguen cada vez menos. Las tasas impuestas a las ganancias de capital no son progresivas. Eso es un verdadero robo a las rentas de trabajo. La fotografía es patética: se dice a la gente que se recauda menos dinero, pero no existe voluntad de cambiar esa situación. Hay que dar un lugar mayor a la cuestión fiscal en la agenda de los sindicatos.

En la mayor parte de grandes empresas se aceptan las regulaciones. ¿Están empeorando las condiciones de trabajo por influencia de la crisis?

En la negociación colectiva la patronal está haciendo chantaje. Es claro que no es una cuestión salarial, pero no se trata de argumentos. Las patronales, actuando de consuno, quieren servirse del miedo para empeorar las condiciones de trabajo. Quieren reducir los salarios, aumentar las jornadas de trabajo, imponer flexibilidad, etcétera.

Algunos partidos y sindicatos han puesto en duda los objetivos de la huelga. ¿Contra quién y qué es el paro?

La alternancia en el poder no significa que las políticas vayan a cambiar. Todos los que tienen opción de gobernar están de acuerdo en las políticas de empleo, económicas y sociales. Por eso tanto da quién entre en el gobierno. Ya antes tuvieron tiempo para hacer algo diferente y no cambiaron nada.

Han subrayado que no es una huelga contra el nuevo lehendakari.

No es un paro contra un partido político, no tenemos aversión especial a ningún partido. Evidentemente, queremos que los gobiernos lleven a cabo otro tipo de políticas. Por eso reconocemos que hay también razones políticas. La patronal también lo hace. Todos queremos condicionar la política, nosotros también, a favor de nuestros intereses.

¿También había razones para convocar huelga con el gobierno de Ibarretxe?

Todas las políticas que denunciamos las han decidido entre todos. En el terreno fiscal, UPN ha establecido en Navarra, con el apoyo del PSN, medidas similares a las aprobadas en la Comunidad Autónoma Vasca (CAV). Asimismo, [el PSE] ha apoyado los presupuestos de los últimos cuatro años de la CAV, los del superávit. Quieren pasar a la historia como buenos gestores, y han sido unos neoliberales de mucho cuidado, han yugulado el gasto social. Tenemos la presión fiscal y el gasto social menores, ocho puntos por debajo de los de la UE, y eso ha sido una política temeraria.

La mayoría de huelgas generales previas fueron instrumentos para responder a una reforma o cambio. ¿Dificultará esta vez la ausencia de una referencia clara el que los trabajadores salgan a la calle?

La huelga debe tener un componente de solidaridad. Con independencia de si la crisis te afecta o no, los trabajadores debemos saber defender nuestros intereses. La indiferencia se supera poniéndose en la piel de una persona que se va al paro sin protección social alguna. La huelga debe reflejar esa solidaridad y, de paso, dar oxígeno en las empresas para parar el chantaje patronal.

Está surgiendo una corriente de opinión que trata de privilegio el tener un puesto de trabajo, cualquiera que sea lo que tenga que hacerse para conservarlo ─reducción salarial, empeoramientos de las condiciones, etcétera─. ¿Perciben ese miedo en los trabajadores?

El sistema está difundiendo mensajes destinados a alimentar la indiferencia. El sindicalismo reivindicativo debe empujar en dirección contraria. Cuando hicimos la huelga contra el Plan de empleo juvenil [en 1988] había en la sociedad mensajes semejantes. Están difundiendo eso quienes pusieron en marcha las políticas de precariedad para beneficio propio y de sus amigos, para que los trabajadores no tengan conciencia de su capacidad. Esos expertos en nómina del poder económico han empezado a dar recetas, y son las mismas medidas que nos han llevado a esta crisis. No hay ningún interés por llegar a las razones de fondo de la crisis. Por ejemplo, el gobierno no se atreve a hacer nada contra los bancos.

¿Hay alguna posibilidad de resolver las causas de la crisis fuera de los gobiernos?

En economía hay un debate profundo entre quienes mandan de verdad y quienes tienen el poder político cautivo y subcontratado. Los gobiernos nos han dejado solos, el sindicalismo que defiende a quienes están mal está solo en esa tarea. Nuestras esperanzas de clase jamás las dejaremos al arbitrio de un partido, porque los que tienen posibilidades de gobernar no son capaces de explicar sus diferencias. Piensan igual y hacen las mismas cosas. Por ejemplo, dicen que no hay dinero para aumentar el gasto social. En España han utilizado entre el 12 y el 14 % del PIB para ayudar a los bancos, y a las pensiones se destina el 8 %.

UGT y CCOO han criticado que ni siquiera les pidieran opinión antes de realizar la convocatoria.

Si estuvieran dispuestos a hacer una huelga general haríamos ese esfuerzo, pero siempre han dicho, antes y después de la convocatoria, que no hay razones para un paro. No puedo superar la resistencia que tienen a parar. Asimismo, hay gente que no puede hacerle huelga al gobierno. Alguien tendrá que juzgar el traslado de cargos que se está dando entre los sindicatos contrarios a la huelga y el Gobierno vasco.

Pero es claro que la ausencia de CCOO y UGT limitará la respuesta en algunos sectores y comarcas, ¿verdad?

Sí, pero en sus instituciones tendrán problemas para explicar eso. En Madrid y aquí mucha gente gritaba por la huelga el Primero de Mayo. Sé que no será fácil, pero esto no es un problema entre sindicatos abertzales y españoles, sino un choque entre modelos sindicales. Ellos no pueden alegar que el diálogo social en España es útil. Es pura fachada que carece de resultado alguno. Todos los gobiernos están dispuestos a poner dinero para neutralizar al movimiento sindical. El Gobierno vasco también lo intentó, pero no lo logró. En Navarra ha sido así. Ha sacado al sindicalismo de sus raíces hasta hacerlo dependiente del presupuesto público.

El lehendakari ha pedido propuestas para llevar a las conversaciones con los agentes sociales. ¿ELA lo hará?

ELA llevará propuestas al nuevo gobierno, cómo no, pero no acudiremos a esos espacios virtuales. Mientras el gobierno se lo dé todo a la patronal, el diálogo social será una añagaza. La patronal lo tiene todo: capacidad para reducir el empleo, incentivos fiscales, subvenciones y todo lo que pide. Está totalmente desequilibrado. El gobierno dice que está dispuesto a aceptar lo que se acuerde entre sindicatos y empresarios, pero a la patronal no le hace falta pactar nada si no es de su agrado.

Les han hecho muchas críticas por no participar en las mesas.

Nos han espetado que es de mala educación, pero ese diálogo está preparado para atraer a los sindicatos y que éstos pierdan autonomía. El fondo del no de ELA es que la administración quiere utilizarlo para eludir sus responsabilidades. Por ejemplo, tiene la oportunidad de poner a trabajar a los inspectores para combatir el fraude en la contratación, pero no lo quiere hacer. No quiero ser compañero de viaje de un modelo que busque neutralizar a los sindicatos.

El nuevo Gobierno vasco también ha anunciado la intención de recibir la competencia en políticas activas de empleo. ¿Chocarán con ustedes en eso?

El diálogo social se utilizará para unificar el Estado. Todas las comunidades igual, y se impulsará un modelo de mercado único que niegue los ámbitos en que hay mayorías sociales, políticas y sindicales. En eso están de acuerdo la mayoría sindical, la patronal y el gobierno españoles. Intentarán homogeneizar el Estado en todos los ámbitos en que han justificado posiciones antisindicales (seguridad laboral, políticas activas de empleo, etcétera).

Han subrayado que no faltan razones económicas para convocar una huelga. No obstante, en algunos sectores de la sociedad vasca ha surgido la esperanza de una alianza sindical contra los cambios que puedan venir del nuevo Gobierno vasco. ¿Servirá la convocatoria de paro para fortalecer esa alianza?

Ojalá. Los trabajadores vascos necesitamos una alianza sindical fuerte para hacer frente a los problemas que tenemos delante. No obstante, las razones de que actualmente no exista nada semejante no han cambiado. Los problemas que teníamos en la negociación colectiva, en la participación institucional y en el ámbito político están ahí y ahí seguirán después de la huelga. Tendremos que hablar de ello, evidentemente, pero fuera de los medios de comunicación, porque tenemos mucha estima por nuestros aliados. Con todo, no se puede restar importancia al haber hecho una convocatoria unitaria. Todos creemos que hay mucho en juego y que en esta situación tenemos mucho que decir.

Berria, 16 de mayo de 2009

http://www.berria.info/paperekoa/harian/2009-05-16/018/007/%C2%B4Orain_arteko_politikak_aldatzen_ez_badira_langileok_ordainduko_dugu%C2%AA.htm