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Entervista al grupo musical "Kop"

«Somos hijos de nuestro tiempo: nos instruimos, nos agitamos, y nos organizamos.»

Fuentes: Diagonal

El próximo 12 de noviembre RESCAT organiza un concierto solidario con los presos políticos catalanes. Además de Obrint Pas y At Versaris, actuarán KOP, quienes tras la salida de su cantante Juanra de la cárcel, comenzaron una nueva etapa en la que de momento llevan un disco publicado y una extensa gira. Charlamos con Juanra para que nos hable de esta nueva etapa del grupo, del disco y su visión de la actualidad

¿En qué momento apareció «Acció Directa» para Kop? ¿Tenías claro cuando refundaste la banda que había que grabar un disco?

Después de salir de la cárcel, tras cinco años de dispersión y aislamiento, nos juntamos la gente que habíamos estado en KOP desde un principio. Hablamos mucho y analizamos la situación en la que nos encontrábamos todos a nivel individual… no fue difícil constatar que estábamos en puntos diferentes de nuestras vidas, después de todo son muchos años y cambian muchas cosas. Volver a la dinámica de las calles supone un cambio drástico, un proceso que la mente debe digerir y asimilar. Cuando comprendí la actualidad vigente de la mayoría de los temas de KOP y medio me convencieron de la importancia de volver a hacer de los escenarios una barricada, me dediqué a buscar a compañeros con los que seguir defendiendo la solidaridad como un arma contra el imperialismo. Siempre tuvimos claro que era imprescindible el paso por el estudio para grabar nuevas descargas y comprobar si la línea política de la banda continua vigente y engrasada.

¿Qué tal fue la experiencia de volver a grabar un disco?

Entre motivadora y divertida. En los últimos años el salto que se ha dado técnicamente es inmenso, y allí estaba, todo yo analógico, pensando que en la vida no todo es divisible por unos y ceros, enfrentándome a una era digital de la que desconocía y desconozco todo, prácticamente, pero que se convirtió en una experiencia agradable por la buena compañía de toda la gente que se involucró, desde el técnico de estudio, Paxkal Etxepare, a todos los musicazos y los colaboradores. En total, casi dos meses en Bardauze, un pueblecito de Iparralde. Y al final un poco de estrés tratando de atar diseños, rodajes de vídeo, fotografías y demás para hacerlo coincidir todo con una fecha de salida … ¡rock and roll!

Entrasteis a grabar el día en que comenzó la resistencia armada contra el golpe de estado franquista (19 de julio) y el disco acabó en la calle el día en que la dictadura fusiló por última vez (27 de septiembre). ¿Es casualidad?

Nada en KOP es casualidad. El 19 de julio de 1979 triunfó el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua contra la dictadura militar de los Somoza y, en el 36, como decís vosotros, empezó la Resistencia contra el alzamiento nacional del fascismo en el Estado español. Era un día excelente y simbólico para iniciar la grabación de nuestro cuarto CD que salió a las calles el 27 de septiembre, considerado el día de los luchadores antifascistas a causa de los fusilamientos de los militantes del FRAP, José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz junto a los militantes de ETA Juan Paredes Manot (Txiki) y Ángel Otaegui, en 1975. Algunos continuamos con el dedo en el gatillo de la memoria, como escribió Juan Marsé. Nos quieren cocinar a fuego lento en el caldo del olvido para individualizarnos y así poder tunear a su antojo la historia. Contra todo ello, reconstruimos esa historia que no sale en los libros oficiales.

¿Cómo fue la experiencia de la gira anterior y volverse a subir al escenario? ¿Has notado cambios entre el público que os sigue en la actualidad?

Volver a pisar un escenario siempre es agradable. En nuestro caso era especial porque se juntaban demasiados sentimientos que dotaban de una intensidad inmensa casi cualquier cosa que hacíamos. Hemos hecho una extensa gira por todo el estado, visitamos Alemania y Colombia dos veces… cuando llegamos a una ciudad o a un pueblo, los colectivos de la zona quieren enseñarnos sus locales, su curro, los espacios liberados; siempre vienen a saludarnos expresos, familiares de presas, colegas. Ha sido todo de una emotividad desbordante, o será que ya no soy tan duro como creía.

Respecto a los cambios de público, sí, claro que los ha habido y que los hemos notado. Como mínimo se encuentran en nuestros conciertos dos generaciones, que hasta ahora se dividían entre los que nos habían conocido antes de que la interpol dictara una orden de detención internacional por mi militancia política, y todos aquellos y aquellas que aunque conocían nuestras canciones, nunca nos habían visto en directo. A parte de eso, los cambios evidentes que notaría cualquier persona entre las diferencias que marcan una época, la del final de siglo, y ahora. Es evidente que la forma de hacer las cosas es diferente y que la gente nueva que configura el conglomerado de la lucha tiene nuevas perspectivas y formas de desarrollarla.

Alguien próximo al grupo me dijo poco antes de vuestro regreso: «se ha acabado la pachanga!!». Vuestra mala leche choca frontalmente con ese sonido que tanto se exporta desde Catalunya de carácter más festivo. ¿Cómo os veis frente a esa «pachanga»?

Desde luego, si una cosa es verdad es que no hacemos pachanga. No somos una verbena. Somos KOP, reivindicamos el derecho que tienen los pueblos oprimidos a elegir libremente su futuro y mostramos nuestra solidaridad y nuestra participación con los movimientos. Todo lo que decimos en nuestras canciones y en nuestros conciertos es un reflejo de nuestra actitud en la vida. No hay engaño. Hemos demostrado que todo lo que decimos es porque lo hacemos. Somos hijos de nuestro tiempo: nos instruimos, nos agitamos, y nos organizamos. Creemos que la lucha nos da todo aquello que el estado nos roba.

Vuestra actitud es abiertamente antifascista, incluyendo en el disco el tema «Antinazis». ¿Corren buenos tiempos para el antifascismo? ¿Si crece el antifascismo es porque el fascismo crece también?

Nosotros no acostumbramos a hacer análisis excesivamente catastrofistas. Es cierto que la extrema derecha ha tenido cierto auge a nivel institucional en países como Suecia, Austria o Finlandia, y también aquí, donde Plataforma por Catalunya estuvo a punto de tener representación parlamentaria en las pasadas elecciones y ha sacado unos cuantos concejales en las municipales. Sin embargo, creemos que este repunte no ha tenido una traducción real en la calle donde, pensamos, el antifascismo gana enteros a pasos agigantados. Por ejemplo, se acostumbra a hablar del partido de Anglada, pero pocas veces se comenta que la mayoría de sus actos son saboteados por activistas y que muchas veces ni la presencia policial les puede proteger. La sensación que tenemos cuando vamos a Madrid, por ejemplo, es que se ha revertido la situación en la calle, lo cual, teniendo en cuenta todos los condicionantes es mucho más que una buena noticia. Nosotros, igual que los compañeros de Sin Dios, pensamos que la lucha contra el fascismo es la lucha por la libertad, y que como tal nunca se debe de separar de la lucha de clases o del anticapitalismo.

Asistimos en los últimos meses a numerosas movilizaciones con gran respaldo popular ¿hay motivos para la esperanza en lo que a movilización se refiere?

Sí, claramente sí. Creo que fue Mao Tse Tung quien dijo:»Es grande el desorden bajo el cielo, la situación es excelente». Y así es, si en plena crisis mundial del neo-capitalismo, y con más de cuatro millones de parados en el estado español no somos capaces de generar un movimiento, como mínimo, de protesta y articularlo con una estructura que permanezca más allá del inmediatismo, deberemos considerarlo como un fracaso nuestro. Desde Islandia a Barcelona pasando por Atenas, la plaza Tahrir y Madrid: hay una corriente crítica que se quiere enfrentar a la dictadura de los mercados financieros y que empieza a introducir en el debate diario conceptos como democracia participativa y real, economías sostenibles y ecosistemas sociales solidarios con los más desfavorecidos. A esto es a lo que llamamos rebelión en movimiento.

¿Cómo ves el panorama de la información alternativa actual? Cada vez se hacen cosas de mayor calidad y capacidad de difusión. Ejemplos como el acoso a Kaosenlared parecen indicar que algo se debe estar haciendo bien…

Un pensador checo escribió que a diario hay un ejército invisible apuntando a nuestra cabeza como lectores. Es un ejército sin carros de combate, aviones o misiles; es un ejército que se sirve de información direccionada y manipulada por medio de imágenes y titulares sesgados. Su objetivo no es informarnos sino que consumamos el punto de vista del poder, evidentemente, un punto de vista tergiversado. Y ahora le estamos dando la vuelta.

El caso de la información alternativa es uno de los puntales de nuestra lucha, que ha sabido beneficiarse de todas las posibilidades del siglo XXI. Aquí también se ha dado un salto inmenso en cantidad y en calidad. Kaosenlared, LaHaine, e incluso Indymedia que es un proyecto en continua construcción. No sé, la lista es interminable, he citado los tres que más uso a nivel personal, pero como mínimo hay una docena más de imprescindibles en el ámbito del estado español.

La red se ha convertido en una comunidad virtual donde personas y colectivos de todo el mundo intercambiamos información, realizamos debates y planificamos estrategias. Las nuevas tecnologías de la información afectan directamente a nuestras categorías mentales, a nuestra forma de pensar el mundo, y finalmente están haciendo posible imaginar y luchar por una nueva realidad.

Los movimientos sociales sabemos que no existe nada que no podamos cambiar y la acción coordinada en la red imprime un fuerte ritmo a nuestras reivindicaciones y luchas. Somos la guerrilla de la comunicación. Hasta la victoria siempre.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Somos-hijos-de-nuestro-tiempo-nos.html