Alejandro Mora Donoso

Artículos

Si Chile necesita a Washington y a Beijing, pero ninguno de los dos puede ser dueño de nuestro destino, si nuestras élites necesitan del Estado mientras hablan permanentemente de reducirlo, si el Gobierno necesita mostrar fuerza porque el consenso no alcanza, si la seguridad se convierte en la principal forma de demostrar autoridad mientras persisten problemas materiales que la coerción no resuelve, si el capital se beneficia del modelo pero no constituye un bloque homogéneo, entonces lo que tenemos delante no es un tablero estable, sino una disputa abierta por su reorganización.

Las sociedades no reaccionan únicamente frente a los hechos. Reaccionan frente a la interpretación de esos hechos.

El neoliberalismo chileno logró algo particularmente eficaz, producir sujetos capaces de criticar el sistema mientras se forman para administrarlo.

Seamos honestos, el poder ya no radica en el pueblo por qué su poder fue expropiado por la burguesía

La ciudadanía de Puerto Montt tiene el derecho, y la responsabilidad democrática, de exigir que su municipalidad rompa toda relación institucional con el Estado de Israel mientras persista el genocidio

La ilusión del “cambio” fue administrada, no encarnada, y en esa administración se trazó el puente que hoy sostiene la irrupción de Kast como opción de poder.

Pero no hay que perder la esperanza. Tal vez algún día nos reconciliemos. Quizás cuando el último fondo de pensiones haya sido privatizado por completo y el agua venga embotellada directamente desde Suiza. Ahí, con suerte, nos abracemos. Pero con desconfianza. Siempre con desconfianza.

Entrevista a Rodrigo Karmy Bolton, Doctor en Filosofía de la Universidad de Chile

La relación de la industria securitaria israelí con Chile se remonta a la dictadura de Pinochet y, en este sentido, las armas que abastecen a las FFAA y de Orden (policía incluida) chilenas son de manufactura israelí.

Entrevista con Alberto Acosta

«La situación de los sectores populares, particularmente en el campo, es cada vez más deplorable. Y de una lectura de estas condiciones y contradicciones se puede inferir las múltiples y justificadas razones para la movilización indígena-popular,» señala Alberto Acosta