Recomiendo:
0

La política migratoria española es de una hipocresía infinita

Su complicidad es indigna

Fuentes: Rebelión

La política migratoria española es de una hipocresía infinita. El presidente del gobierno, Rodríguez Zapatero, afirma que la inmigración debe resolverse «con la cabeza, pero también con el corazón». La producción de cadáveres en la frontera sur -la militarización española y europea ha provocado que miles de personas hayan muerto ahogadas ante el endurecimiento de […]

La política migratoria española es de una hipocresía infinita. El presidente del gobierno, Rodríguez Zapatero, afirma que la inmigración debe resolverse «con la cabeza, pero también con el corazón». La producción de cadáveres en la frontera sur -la militarización española y europea ha provocado que miles de personas hayan muerto ahogadas ante el endurecimiento de las rutas migratorias- debe de haber dejado maltrecho el corazón del presidente.

«La noche que sale un vuelo de Canarias a un país de África, esa noche no se duerme bien, porque uno piensa en la gente que se ha jugado la vida y que tiene que volver.» Las declaraciones de Pérez Rubalcaba nos hacen suponer que el Ministro del Interior padece insomnio permanente, puesto que son miles y miles las personas repatriadas en los últimos meses. El gobierno del PP mantuvo «una retórica más dura» pero una práctica «más laxa», nos dice el ministro socialista, que ha superado con creces las cifras de detención y expulsión de inmigrantes del gobierno popular. La conversión del Atlántico y el Mediterráneo en una fosa común se complementa, por tanto, con el encierro, repatriación y explotación de los supervivientes.

Usted ha desarrollado, durante una larga hora, un discurso aparentemente aséptico y neutral, respaldado por «la legalidad». Como usted es funcionaria de extranjería, no habla de política sino del cumplimiento de la ley. Que se haya multiplicado la exigencia de visado a personas que proceden de América Latina, de África, de Asia, es un dato caído del cielo. Que se tenga que cursar en la comisaría una carta de invitación -para que te pueda visitar una amiga o amigo extranjero-, sufriendo la presunción de culpabilidad de la policía, es una simple evolución legislativa. Que se encierre durante cuarenta días a personas que han cometido una falta administrativa -no tener papeles- es tan natural como el hecho de que usted -y con usted unos cuantos millones de españoles- planifique en estas fechas sus vacaciones en cualquier lugar del mundo.

Quizás convendría que recordase, en todo caso, que el cumplimiento de la legalidad, en nuestro mundo, no garantiza la inocencia de quien la ejecuta. La legalidad en Estados Unidos es hoy Guantánamo. La legalidad en Australia son centros de detención en los que se encierra durante años a las personas inmigrantes. La legalidad en la Unión Europea es, desde la aprobación de la Directiva de Retorno, más conocida como la directiva de la vergüenza, el confinamiento en Centros de Internamiento de Extranjeros durante dieciocho meses. La legalidad europea permite, además, avalar, financiar y promover la ilegalidad, sobre todo cuando se produce alejada de miradas incómodas: la proliferación de centros de detención en el norte de África, financiados por los gobiernos europeos, o el abandono en el desierto de los inmigrantes expulsados por las policías norteafricanas, condenándolos a una lenta muerte, son ejemplos de ello.

Mi pregunta es sencilla. Usted representa a la Delegación del Gobierno español en Asturias. Sus policías son quienes persiguen a inmigrantes por las calles, quienes -lo he visto con mis propios ojos- irrumpen en sus casas, sacándoles de la cama, armados con pistolas, porras, guantes y perros. Son también sus policías los que les humillan en comisaría y quienes les devuelven a la calle, tras varios días subalimentados, con una orden de expulsión que es una condena eterna a la ilegalidad.

Sí, no se preocupe, que ya dejo de hablar de política y le hago la pregunta. ¿Padece usted del corazón? ¿Puede conciliar el sueño cada noche?

En mi opinión, su complicidad es indigna.

Nota:

Este texto está basado en la pregunta que realizamos a Dolores Sánchez, jefa del departamento de Extranjería de la Delegación del Gobierno en Asturias, durante la charla «Sobre la tramitación de los expedientes de extranjería», celebrada el lunes 7 de julio de 2008 en el Club de Prensa del periódico La Nueva España. Al día siguiente de la charla, la Policía Nacional acorraló, golpeó y se llevó -una vez más, pues su brutalidad se ha convertido en cotidiana- a un grupo de inmigrantes africanos que practicaban la venta ambulante en las calles de Oviedo, ante la indignación de muchas de las personas que pasaban por el lugar.