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Su salida de la crisis: hacia la precarización laboral generalizada

Fuentes: Rebelión

El gobierno estatal argumenta que las medidas de austeridad (1) aplicadas hasta ahora por el ejecutivo están dando su fruto en una evolución positiva de los datos del mercado de trabajo y que, por lo tanto, hay que insistir en este camino de reformas que nos llevarán a la salida de la crisis. No obstante, […]


El gobierno estatal argumenta que las medidas de austeridad (1) aplicadas hasta ahora por el ejecutivo están dando su fruto en una evolución positiva de los datos del mercado de trabajo y que, por lo tanto, hay que insistir en este camino de reformas que nos llevarán a la salida de la crisis. No obstante, centrándonos en lo que hace referencia a los datos del mercado de trabajo vemos que la realidad es muy diferente a la que explica el gobierno y que muchos de los grandes medios de comunicación y de persuasión reproducen.

Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre del 2013 muestran que el desempleo se ha reducido en 72.800 personas y que la tasa de paro baja un 0,28%, ambos datos respecto al trimestre anterior. Esto nos deja un total de 5.904.700 personas paradas y una tasa de paro del 25’98%. Es obvio que estos datos son escandalosos pero, además, si profundizamos en la información que nos ofrece la EPA vemos que hay muchos más datos que desmontan cualquier teoría sobre la evolución positiva del mercado de trabajo.

Una primera consideración es que esta reducción se produce por una disminución de la población activa ya sea por jubilación, emigración (2) o dejación en la búsqueda de empleo (3), así entre julio y septiembre se han creado realmente sólo 39.500 puestos de trabajo. Otros datos dramáticos que encontramos en la EPA del 3r trimestre es que los parados y paradas de larga duración (más de un año en el paro) suman ya 2.898.900 personas; de estas 2.176.600 son personas paradas desde hace más de dos años y, lo que es peor, sin ninguna perspectiva de mejora y subsistiendo con exiguas ayudas de 426€ o muchas ni esto. En este sentido la EPA también establece que hay 1.807.700 hogares con todos sus miembros en el paro. A la vez no hay que olvidar que el paro juvenil (menores de 25 años) continúa por encima del 54%.

Otro elemento a tener en cuenta es el carácter estacional de estos datos puesto que recogen la evolución del mercado de trabajo durante la temporada estival, el cual está muy ligado al turismo, y que, por lo tanto, habrá que ver como evoluciona la tasa de paro en los próximos meses y trimestres. También destacar que si hacemos una comparativa desestacionalizada el paro ha aumentado en este trimestre un 0,21%. Tampoco hay que olvidar el fuerte impacto de las medidas de austeridad en el empleo público dónde en el 3r trimestre hay 12.600 personas menos en este sector que se acumulan ya a las decenas de miles más que en trimestres anteriores han perdido su trabajo. Estos últimos datos se concretan en un empeoramiento de los servicios públicos tales como sanidad, educación o servicios sociales ya de por sí muy castigados por la aplicación de unas medidas muy lesivas para los derechos sociales de la mayoría de las clases populares. Así mismo, hay que destacar que en cuanto a los datos interanuales el paro aumenta en 126.700 personas, un 2,2%, y que, por lo tanto, todavía se está destruyendo empleo a pesar de que a menor ritmo. En este sentido es obvio que disminuya el ritmo de destrucción de empleo cuando se tienen cerca de 6 millones de personas paradas. Todos estos datos evidencian que la luz que dice el gobierno estatal que ve al final del túnel no es la de la salida de la crisis sino más bien la de otro tren que viene contra nosotros.

Finalmente, aparte de todos estos datos lo que hay que destacar es que lo que realmente se está produciendo es un cambio de modelo en las relaciones y condiciones laborales que rigen el mercado de trabajo. Un proceso de cambio que se acelera mucho con esta crisis puesto que está siendo aprovechada para infringir una derrota histórica a las clases populares y trabajadoras del Estado español. Este cambio de modelo, para supuestamente ser más competitivos a nivel internacional, se traduce en la generalización de la precariedad laboral, que no es otra cosa que temporalidad, inestabilidad, salarios de miseria y condiciones laborales pésimas. Un ejemplo claro de este cambio de modelo lo muestran los datos de la EPA de este último trimestre donde se detalla que la mayoría de contratos que se han realizado son temporales y muchos de ellos a tiempo parcial y de mala calidad. Contratos insuficientes para una vida digna y que lo que hacen es crear lo que en los Estados Unidos se denominan working poors , trabajadores pobres, es decir, personas que a pesar de tener un trabajo están por debajo del umbral de la pobreza y que, por lo tanto, tienen que vender su fuerza de trabajo en dos o tres trabajos para poder llegar a final de mes. Este es un ejemplo claro de explotación.

Un cambio de modelo hacia el que nos adentramos que se expresa públicamente con las continúas declaraciones de empresarios, banqueros y representantes de la Troika (formada por el Banco central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea). En este sentido sólo hay que leer las últimas declaraciones o propuestas del presidente de la CEOE (la gran patronal española) diciendo que: «los parados tienen que aceptar cualquier trabajo por malo que sea y por malas condiciones que tenga», o del presidente del Eurogupo pidiendo que hay que «trabajar más largo y más duro», sin olvidar las declaraciones del vicepresidente económico de la comisión europea apoyando la propuesta del FMI de bajar los salarios un 10%. Esta es su propuesta: trabajar más por menos y sin protestar. Una propuesta claramente favorable a los intereses de clase de una minoría privilegia formada por grandes empresarios y fortunas y desarrollada por sus gobiernos amigos. Un modelo basado en el paro y la precariedad que hace aumentar las desigualdades y la pobreza y que empeora las condiciones de vida de las clases populares.

Hace falta pues concienciarse de esta situación y tomar partido, es decir, empoderar a la mayoría de la población y autoorganitzar-se colectivamente para acumular poder popular, cambiar la correlación de fuerzas y así transformar la realidad. Sólo con una movilización contundente, sostenida en el tiempo y lo más unitaria posible, acompañada de la construcción de alternativas desde bajo, horizontales y asamblearias se podrá dar una respuesta política y social favorable a las clases populares y trabajadoras.

Notas:

(1) Ver el artículo: «La última reforma laboral: Un ataque frontal a la clase trabajadora»

(2) Ver el artículo: «Paro, precariedad o exilio»

(3) Una resignación y desesperación inimaginable que comporta un deterioro continúo de la salud de las personas que sufren estas situaciones.

Blog del autor: jgellida.blogspot.com

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.