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Un camino sin retorno

Fuentes: Berria

Traducido para Rebelión por Borja Ariztimuño López

El cambio conlleva el cambio. Para todos, antes o después. Igual que en 1998, ETA ha vuelto a emplear a la BBC como medio para dar a conocer una decisión. En 1998, la BBC ofreció un adelanto de la declaración de alto al fuego y, unos días más tarde, una entrevista con dos emisarios. Esta vez, ha emitido el vídeo de la lectura del documento, junto con Gara. Esta vez, de por sí, no es una declaración de alto al fuego, sino el anuncio de la decisión tomada hace ya unos meses de detener las acciones ofensivas armadas. No es ninguna decisión espectacular, pero sí un cambio que trae cambios. Esta vez, la declaración de ETA ha sido una decisión unilateral e incondicional. A diferencia del proceso anterior no hay compromisos apalabrados, pero la nueva situación obligará a los demás actores a adecuarse. Cada uno deberá tomar sus decisiones unilaterales, y el Gobierno de España también.

Los mandatarios del Gobierno de España y del Eusko Jaurlaritza han venido repitiendo últimamente un mensaje parecido: un alto al fuego no vale, es necesario el abandono total de las armas. El documento de ETA no menciona un alto al fuego en sí mismo, pero así ha sido recogido (en palabras y en importancia) por la mayoría de los medios. El haber llegado a través de la BBC ha ayudado en su difusión (y credibilidad). No es sorprendente que Alfredo Perez Rubalcaba y Patxi López intenten menospreciar la iniciativa, aludiendo incluso al peligro de rearme. Pues el eco que ha tenido la noticia ha reconocido la credibilidad e importancia que ellos le niegan. De todas formas, los que hasta el pasado domingo han estado diciendo que ETA podía atentar en cualquier momento no tienen demasiada credibilidad, tras haberse confirmado que la decisión de no atentar es de hace mucho tiempo. Ya saben, por tanto, que tarde o temprano deberán cambiar de postura. Y ya que el número de detenciones a disminuido considerablemente, deberán tomar otras medidas.

La aportación de ETA no ha venido sola. Ha venido en una situación concreta, dentro de la apuesta de la izquierda abertzale para la construcción sin violencia y sin injerencias. Ello le da a la decisión de ETA una especial proyección, tal y como recoge la valoración hecha el domingo por la izquierda abertzale: «El debate desarrollado independientemente por las bases de la Izquierda Abertzale los últimos meses y las conclusiones de inequívoco carácter estratégico que aparecen en el documento «Zutik Euskal Herria», y el compromiso concretado por ETA, hacen irreversible, en nuestra opinión, el arranque de una nueva fase política en Euskal Herria».

El documento de enero llegó siguiendo el camino abierto por las conclusiones del debate de la izquierda abertzale, teniendo en cuenta la voz de la base social. Después, el cese de las acciones armadas (guardado en silencio hasta ahora) y diversas manifestaciones a favor de la necesidad de un proceso democrático. Llegados a este punto, tras la declaración del domingo, se puede pensar que la izquierda abertzale ha tomado una camino sin retorno, pese a que el proceso puede alargarse.

De hecho, la izquierda abertzale ha demostrado su deseo de llegar hasta el final, aunque sea paso a paso, y que está convencido del poder de cambio que tiene camino elegido. Es en esa clave en la que hay que entender el documento trabajado con EA y presentado a algunos otros actores, titulado Acuerdo sobre las condiciones mínimas y suficientes para el desarrollo del proceso democrático. Si en ese documento, entre esas condiciones mínimas, se prevé el anuncio de un alto al fuego permanente y verificable por parte de ETA, es porque tiene clara la dirección y porque está marcando políticamente el camino. Aunque todavía no haya llegado el escenario dibujado por la Declaración de Bruselas, va haciéndose patente la autoridad de la iniciativa política, pues el timón del proceso se vislumbra en sus manos.

A corto plazo ese documento sobre las condiciones democráticas mínimas adquirirá una especial importancia, en la medida en que se consiga acordar todos esos mínimos entre los diferentes actores. Aunque se ha mostrado muy crítico con ETA, y ha pedido más pasos para reconocer la credibilidad del paso dado, el PNV tiene mucho que decir sobre el acuerdo mínimo propuesto por la izquierda abertzale y EA.

Si se logra un amplío acuerdo sobre los mínimos democráticos, tendrá una gran influencia en la estabilización del proceso, y ejercerá una gran presión al Gobierno Español para que fije las condiciones mínimas que le corresponden. En ese camino encaja muy bien la manifestación que se celebrará el próximo sábado bajo el lema Denontzat, eskubide guztiak, Euskal Herri osoan (‘Para todos, todos los derechos, en toda Euskal Herria’). Es necesario establecer unos cimientos basados en los derechos civiles y políticos, para poder levantar el edificio de la solución real y permanente.

Fuente: http://www.berria.info/blogak/pello/?title=bueltarik_gabeko_norabidea&more=1&c=1&tb=1&pb=1