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Un polvorín de piscinas radiactivas desbordadas

Fuentes: Público

La estabilización de la central se complica por el agua contaminada que anega las instalaciones, tras varias semanas regando los reactores

Durante semanas, se ha bombeado agua hacia los reactores de Fukushima directamente desde el mar, desde camiones de bomberos, desde helicópteros y desde buques del Ejército. Miles de toneladas de agua que han entrado en contacto, en diferentes dosis, con elementos radiactivos y que la han contaminado. Un líquido que ha ido derivándose hacia distintos conductos, tanques y piscinas que abundan en el complejo, y que comienzan a saturarse.

En ese escenario, el Gobierno japonés dio permiso a Tepco para que vertiera las aguas menos contaminadas para dejar espacio en los contenedores para el agua más peligrosa: hasta 100.000 veces más radiactiva de lo normal en un reactor, según la organización que representa a la industria nuclear japonesa (JAIF). El problema es que desde el principio de la crisis se han estado utilizando todo tipo de conducciones alternativas a las comunes, bien porque estaban dañadas o bien porque eran inaccesibles. Los circuitos son tan complejos que convierten en un reto casi imposible la búsqueda de la fuga del reactor 2, de agua que ha estado en contacto con el núcleo.

Vasos comunicantes

En los reactores 1, 2 y 3 hay demasiada agua radiactiva en la sala de turbinas, por lo que quieren enviarla a la piscina del condensador, un elemento que está dentro del edificio del reactor aunque fuera de su núcleo contaminante. Esta piscina también está llena en los tres casos, y se están vaciando hacia tanques intermedios. «Están teniendo que servirse de circuitos nada habituales para poder derivar el agua a las piscinas comunes mientras las vacían», explica el experto en energía nuclear del Ciemat, Enrique González.

El físico nuclear Franciso Castejón está convencido de que los trabajadores de Tepco están liberando aguas contaminadas al mar «porque no pueden hacer otra cosa» para buscarle sitio a otras más peligrosas, como la que se está filtrando accidentalmente desde la unidad 2.

«Aunque se desconoce el estado del núcleo del reactor 2, es evidente que el agua que ahora nos preocupa viene de la contención rota. Sale del pozo seco, que es como se llama aunque ahora estará inundado, y ha estado en contacto con la vasija del núcleo, por lo menos», asegura Castejón, responsable de nucleares de Ecologistas en Acción.

Ayer, tres de las diez boyas de control ubicadas mar adentro multiplicaron hasta por 50 sus niveles de concentración de yodo-131 desde la última medición previa a los vertidos, según informó el Gobierno japonés. «En el agua, los elementos pesados convierten esta contaminación en mucho más grave que en el aire», advierte Castejón. «Se sabe muy poco del efecto en fauna marina; se tendrá que analizar el pescado de esa zona durante décadas», asegura.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/369672/un-polvorin-de-piscinas-radiactivas-desbordadas