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Vuelve la Inquisición a Nicaragua. Triunfan los fundamentalistas.

Fuentes:

La condena de la practica del aborto terapeutico, es uno de los hechos políticos mas graves ocurrido en Nicaragua en los últimos años. Porque es la culminación de los progresivos retrocesos del estado democrático en el país.

La jerarquia ultraconservadora de las iglesias, ha aprovechado la coyuntura pre electoral, para promover que el estado dicte leyes que impongan a toda la ciudadanía principios religiosos, que parece no logran que cumplan ni sus propios miembros. La  aprobación de forma precipitada, sin escuchar las opiniones y criterios técnicos de los especialistas (los profesionales de la medicina), ni de las principales afectadas (las mujeres), una resolución que condena a muerte a muchas mujeres y a dilemas éticos a los profesionales de la medicina, muestra que no han actuado por principios ideológico, éticos o de políticas publicas de salud o población, sino por puro calculo electoralista. La «clase política» ( es decir los que han hecho de la política una forma de vivir, con ingresos machismos mas altos que la mayoría de los ciudadanos que los elegimos), han priorizado el no poner en riesgo su reelección, pensando que una parte del electorado es fácilmente manipulable por el discurso mas conservador de las iglesias. Han antepuesto conservar el curul y sus privilegios económicos a la vida de las mujeres.

 

Por eso decimos que retrocedemos a la inquisición cuando la jerarquía católica, torturaba y quemaba a quien no pensaba como ella o le representaba una amenaza en el plano científico o político y para ello se valía del estado, que ejecutaba la sentencia. De la misma manera ahora están imponiendo su pensamiento ultraconseravdor en materia de derechos sexuales y reproductivos a toda la sociedad condenando con carcel a la mujer que dedica interrumpir un embarazo y al personal medico que la ayude.

 

Una institución de carácter religioso que se rige por principios de fe y por tanto no basados en el conocimiento científico, que ha tardado cientos de años en reconocer que Galileo tenia razón cuando decía que la Tierra se movía, que esta constituida por una jerarquia solo de hombres,  que se eligen entre ellos sin ninguna practica interna democrática y que dedica cientos de millones de dólares para proteger y ocultar los escándalos de curas pederastas que abusan sexualmente de menores, es la que está imponiendo las políticas publicas en materia de salud sexual y reproductiva en Nicaragua y condenando con penas de cárcel a los que no están de acuerdo con sus criterios doctrinales.

 

En pleno siglo XXI regresa el estado teocratita, se pierde la laicidad del estado y la «clase política»  antepone sus intereses gremiales a los de la población. Ahora en Nicaragua, como hace pocos años en El Salvador las ciudadanas y ciudadanos hemos perdido conquistas que habían costado siglos obtener. Es hora de que las ciudadanas y ciudadanos digamos basta, que neguemos  nuestro voto a partidos y «políticos» oportunistas. Que defendamos un estado laico y progresista a favor de los sectores mas pobres.