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Movimiento feminista & Lucha social en Perú

«Hay que mantener las articulaciones entre los movimientos feministas y los movimientos sociales»

Fuentes: https://www.pikaramagazine.com/

Mariana Mangini, del Movimiento Manuela Ramos de Perú, repasa la situación de su país un año después de la llegada al poder de Dina Boluarte, “la primera dictadora” para su organización.


Tiene la voz quebrada y el tono bajo porque lleva días sin parar de hablar. La tos la interrumpe varias veces. Pide disculpas y prosigue. No evita las preguntas ni teme calificar las cosas por su nombre. Mariana Mangini es “una manuela” que, de la mano de InteRed, ha viajado desde Perú a Bizkaia para hablar del acoso político y, por supuesto, de violencias machistas. Ser “una manuela” implica tener el sostén de 40 años de activismo feminista y, entre otras cosas, no tener miedo de hablar. Ni con afonía.

“No es la primera presidenta mujer, es la primera dictadora”. Así se titula un comunicado fijado en el perfil de X (exTwitter) del Movimiento Manuela Ramos desde el 23 de febrero. Dina Boluarte llegó al poder el 7 de diciembre de 2022, tras la destitución por parte del Congreso del entonces presidente Pedro Castillo por “permanente incapacidad moral” y su posterior encarcelamiento. Boluarte, que era la vicepresidenta del Gobierno de Castillo, fue elegida como nueva jefa de Estado, cargo en el que sigue a pesar de las peticiones sociales de convocatoria de elecciones. “La señora Dina Boluarte no ha estado ni está a la altura de las circunstancias. Ha traicionado al pueblo que votó por un gobierno que, desde el primer día, fue arrinconado por la ultraderecha, nos ha traicionado a nosotras, las mujeres y disidencias, al entregarse a los sectores políticos más conservadores y antiderechos, sosteniéndose en las fuerzas policiales y militares, convirtiéndose en un régimen cívico militar”, arranca el comunicado de “las manuelas”, como se conoce popularmente a las integrantes del Movimiento Manuela Ramos, nacido en 1978.

“Pedimos un adelanto de las elecciones desde diciembre que ingresó; el Congreso ha dado muchas prórrogas y Dina Boluarte no tiene voluntad política para salir, porque es su salvavidas”, comparte en Bilbao la activista feminista Mariana Mangini, quien vaticina que no habrá comicios hasta 2026. Ahora con unas calles más calmadas, la activista peruana recuerda que la llegada al poder de Boluarte coincidió con meses de mucha violencia y de cuerpos de seguridad en las calles: “Fue un escenario del terror nuevamente”. El año del Ejecutivo de Boluarte lleva a sus espaldas más de 60 personas muertas, 1.300 heridas y 600 detenidas.

“El uso de armas de fuego letales contra manifestantes muestra un flagrante desprecio por la vida humana. A pesar de los esfuerzos del Gobierno por presentarlas como terroristas o delincuentes, las personas que murieron eran manifestantes, observadores y transeúntes. Casi todas ellas pertenecían a entornos pobres, indígenas y campesinos, lo que sugiere un sesgo racial y socioeconómico en el uso de fuerza letal”, ha manifestado Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, organización que ha realizado un informe sobre la represión en Perú. Citando a esta fuente, Mangini afirma que hubo “todo un plan para acallar y matar directamente”.

En los momentos más duros del estallido social fueron muy duras las imágenes de mujeres indígenas con sus criaturas colgando siendo perseguidas. Estas mujeres fueron señaladas e incluso la presidenta las quitó fuerza política, no las veía como sujetos políticos, ¿cómo se vivió este señalamiento?

Hay un contexto de represión y de negación de sus agendas y de sus pedidos; el racismo que ya existía se ha hecho más impune y lo vemos en las diferentes autoridades que se expresan mal de las mujeres indígenas. Y les han quitado todo lo ganado, que era la participación, la visibilidad, el justo acceso a sus derechos; vemos que no hay una reparación, no hay justicia para ellas. Es una situación difícil porque además ellas no tienen acceso a un centro de salud cercano o tienen problemas de acceso a la educación; todavía hay pensamiento del matrimonio infantil, que está prohibido, pero recientemente hubo unos comentarios de congresistas que decían que eso fomentaba el desarrollo de las mujeres. A raíz de las manifestaciones sociales ocurridas en el país, hay una fuerte represión y matanzas; esa es una situación que ahorita nos tiene en vilo, a la espera también de reacciones del Estado, porque el Estado lo que está haciendo es una captación de poderes, captación de prensa también, y es importante denunciarlo porque esto afecta a la vida de las mujeres. Las mujeres que protestaban en Puno también fueron vulneradas en su en su rol, ellas tenían a sus guaguas, a sus hijas a sus espaldas, y fueron atacadas por los policías.

¿Siguen vivan las protestas y, por tanto, la represión?

Ahorita la población está más pasiva porque estamos enfrentando una crisis económica también fuerte, toca sobrevivir. Pero los grupos se siguen juntando cuando pasan cosas como que el Congreso quiere quedarse con la Junta Nacional de Justicia o quiere quitar a los del Jurado Nacional Elecciones. Hay una exigencia por la poca institucionalidad que nos queda.

Mariana Mangini, encargada del voluntariado del Movimiento Manuela Ramos, comenzó su intervención de hace unas semanas en Bilbao abordando algunas de las tareas de su organización, centrada en la defensa de los derechos de las mujeres y de las diversidades. “Trabajamos desde diferentes ejes: desde la protección de los cuerpos, desde la sexualidad y autonomía física, desde el desarrollo de la autonomía económica y los derechos políticos, que es lo que trabajamos con InteRed; se han logrado diferentes leyes que tienen que ver con el estar presentes en la vida política”, arranca. Logros que están en retroceso: “A partir de esta pertenencia en el espacio político las mujeres hemos vivido situaciones de acoso y que eso lo estamos tipificando como acoso político”. Desde 2021, Perú cuenta con una ley para prevenir y sancionar el acoso a las mujeres en política.

“Estamos trabajando en cómo implementamos la ley desde todas las miradas. Nos conviene también seguir fortaleciendo el trabajo con las mujeres electas, para que tengan sus propias agendas, que desarrollan sus propias iniciativas. Estamos siempre atentas a cualquier vulneración, y hacemos acompañamiento a las víctimas de acoso político, psicoemocional y legal; hay algunos casos que son emblemáticos y tienen que tener más visibilidad para que no se repitan, por eso lo hacemos público. Es importante dar nombre a las violencias, porque hay un imaginario social que dice que no existen; hay bastante negacionismo de las violencias con el avance de las derechas”, añade.

Ante este contexto complejo, de represión y regresión, la “manuela” subraya la importancia de “mantener las articulaciones entre los movimientos feministas y los movimientos sociales”, que, explica, “nos permiten tener una respuesta directa al Estado”.

Hace casi una década, el Movimiento Manuela Ramos lanzó junto con otras organizaciones la campaña por el derecho a decidir; se juntaron firmas pero faltaron unos pocos votos para conseguir el aborto en caso de violación. En 2016, comparte la activista feminista, sí se logró la ley contra el acoso sexual, porque movimiento “ni una menos” fue bastante fuerte e “hizo temblar esas bases más conservadoras”, mayoritarias en el Congreso.

¿Cómo está la situación de los derechos sexuales y reproductivos?

Se nos ha quitado de repente derechos ya ganados bajo unos discursos conservadores. Tenemos un Congreso mayoritariamente de derecha conservadora y con una sección de izquierda conservadora. El aborto terapéutico lo tenemos como ley desde 1924, pero en estos últimos meses se han aprobado leyes para darle derecho al concebido y esto podría tener relevancia en la toma de decisiones respecto el acceso del aborto terapéutico; aunque lo niegan y dicen que no tiene ninguna conexión, se generan más objeciones de conciencia. Quieren tener un control de la natalidad y de los embarazos.

¿Y hay retrocesos en otras cuestiones?

Ahora hay intento de cambio de nombre del Ministerio de la Mujer por el Ministerio de Familia. Ya veremos si pasa o no, eso está en el Congreso, todavía no se ha logrado el cambio, pero hay intentos. También la Municipalidad de Lima, que tiene un alcalde de ultraderecha conservadora, ha quitado algunos temas referentes a la mujer, a la igualdad de género. Se ha ordenado y aprobado el retiro del lenguaje inclusivo como uso del Gobierno del Estado. Y el año pasado también nos quitaron la educación sexual integral y eso es el atentado mayor a la educación con enfoque de género, ahora lo que van a hacer es que los mismos padres van a interceder en la elaboración de los textos escolares.


Fuente: https://www.pikaramagazine.com/2024/01/hay-que-mantener-las-articulaciones-entre-los-movimientos-feministas-y-los-movimientos-sociales/