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Zapatero entierra el socialismo

Fuentes: L'informatiu

Hace pocos días se lo comentaba a un colega. Él me decía que Zapatero había ganado las últimas elecciones azuzando el fantasma de «que viene la derecha», y que volvería a intentar revalidar el puesto de la misma manera. Yo, en cambio, tengo un recuerdo diferente. En la víspera de aquellos comicios, aunque el sistema […]

Hace pocos días se lo comentaba a un colega. Él me decía que Zapatero había ganado las últimas elecciones azuzando el fantasma de «que viene la derecha», y que volvería a intentar revalidar el puesto de la misma manera. Yo, en cambio, tengo un recuerdo diferente. En la víspera de aquellos comicios, aunque el sistema se resistiera a reconocerlo, los primeros síntomas de una crisis a punto de estallar a gran escala eran ya perceptibles; y creo que ante su llegada, más que la amenaza de la derecha, fue más determinante la voluntad de que esa situación de crisis la abordara un gobierno al que a priori se le supone socialista, que otro que sin rubor aplicara en los más débiles el sacrificio necesario para salir de ella. El mismo Zapatero creo que lo sintió así, y por eso, en su discurso de la victoria del 9 de marzo de 2008, decía: «gobernaré para todos, pero pensando, antes que nadie, en los que no tienen de todo».

Ahora, dos años y pico después de aquello, cabría recordarle esas palabras al presidente del gobierno; pues, como las famosas «read my lips, no more taxes» («lean mis labios, no más impuestos») que acompañarán siempre a George Bush Sr., por hacer precisamente lo contrario en su único mandato al frente del gobierno estadounidense, José Luis Rodríguez Zapatero ha traicionado lo que dijo aquella noche y, por qué no decirlo ya, lo que el socialismo significa. A menos que, a lo que se refiriera entonces fue a que se acordaría de los que menos tienen para que costearan una crisis de la que no son los principales responsables. Porque, después de más de dos años de crisis en los que, desde su posición al frente del Estado, no ha tomado una sola decisión económica de carácter progresista para abordarla, anteayer definitivamente anunciaba una serie de medidas que principalmente afectarán a las rentas medias y bajas. Efectivamente, la retirada del cheque bebé no es una medida «de derechas» -sí lo fue, en cambio, darlo indiscriminadamente-, pero un nuevo recorte farmacéutico, la eliminación de la retroactividad en la ley de dependencia, una rebaja en las ayudas al desarrollo, o la congelación de las pensiones, excepto las mínimas y las no contributivas (faltaría), son medidas que no se podrían calificar de ningún otro modo. El mismo Mariano Rajoy lo confirmaba en las Cortes tras el anuncio: «yo le propuse esas mismas medidas hace unos días». Vamos, que mandando unos u otros (que no cualquier otro), habríamos pagado los mismos.

Sin embargo, un día después del mazazo a su electorado progresista, los socialistas (que son tan «socialistas» como «populares» los populares) no solo no se retractaban del camino emprendido, sino que, a los despistados de sus filas que se atrevían a insinuar -por mera intuición o vergüenza- que tras estas medidas derechistas llegarían otras que afectaran a las rentas más altas, se les desmintió y se les pidió que guardaran silencio: después de esto no habrá nada. Al margen, claro está, de la ya anunciada subida del IVA, que también la notaremos más los que menos tenemos.

Así pues, Zapatero, el hombre que con medidas de carácter social como la retirada de las tropa de Irak, el matrimonio entre parejas del mismo sexo o ligeros aumentos de las pensiones y similares, generó en buena parte de la ciudadanía la ilusión de que podía llegar a encarnar al socialismo moderno; Zapatero digo, con las medidas anunciadas -y las que se niega a tomar- para afrontar esta situación crítica, se confirma no como eso, sino como el líder en España de la derecha europea. Más arriesgada socialmente si quieren que la de Sarkozy o Merkel, sí, pero con planteamientos económicos con los mismos principales beneficiarios. El PP encarnaría una derecha rancia y con tics autoritarios, y el PSOE, la derecha social; lo cual, todo sea dicho, es completamente lícito. La izquierda, a menos que las bases de su partido le canten las cuarenta a Zapatero y le pongan en su sitio, habrá que buscarla ya, definitivamente, en otro sitio.

Fuente: http://www.linformatiu.com/nc/opinio/detalle/articulo/zapatero-entierra-el-socialismo/