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CHAZ, Seattle

La vida en la Zona Autónoma de Capitol Hill

Fuentes: Roar - Comunizar

En las últimas semanas hemos sido testigos de uno de los mayores levantamientos en la historia reciente de los Estados Unidos. El asesinato policial de George Floyd en Minneapolis, Minnesota, sacó a la calle a millones de personas en los Estados Unidos y en todo el mundo en múltiples manifestaciones. En varias ciudades del país se incendiaron los recintos policiales, se saquearon las tiendas corporativas y, a medida que la policía intervenía para reprimir las protestas, la rebeldía fue en aumento.

En Seattle, Washington, los enfrentamientos con los manifestantes en una parte gentrificada de la ciudad, conocida como Capitol Hill, obligaron a la retirada de la policía de su recinto. Los organizadores y los miembros de la comunidad avanzaron en el área y transformaron este segmento de ocho cuadras del vecindario en un espacio colectivo, que pronto llamaron la Zona Autónoma de Capitol Hill (CHAZ).
El CHAZ se ha convertido en el foco de la ira de la derecha, desde los medios masivos de comunicación hasta el presidente Trump, quienes insinúan que se trata de una operación terrorista controlada por células anarquistas brutales. Fotos, videos y testimonios del interior del CHAZ pintan una imagen muy diferente, comunicando algo más cercano a otras ocupaciones (Occupy), donde las personas pasaron de simples protestas a experimentar formas para vivir de manera diferente.
Cientos de personas trabajan para mantener cosas como una clínica médica, una cafetería, conciertos y espacio para oradores, un jardín comunitario y otros recursos, en una infraestructura estable de ayuda mutua. Lo han hecho con el apoyo de organizaciones locales e incluso empresas. Ahora el CHAZ está llegando a un punto en el que están construyendo para el futuro, discutiendo las diferencias en orientación y las prioridades, y cómo van a transitar la negociación entre reformas inmediatas y objetivos más revolucionarios.
Hablé con dos organizadores de CHAZ sobre lo que los atrajo allí, cómo ha estado funcionando y hacia dónde esperan llegar con el proyecto. Ambos usan seudónimos, uno del Oficial CHAZ (OCHAZ) y el otro de Frank Ascaso (FA), quien también se articula con la Federación Anarquista Black Rose / Rosa Negra. Fueron entrevistados por separado y se combinaron aquí en una sola conversación.

Estamos en una de las rebeliones más grandes de los últimos cincuenta años. ¿Cómo te involucraste en las manifestaciones y el proyecto autónomo que se convirtió en el CHAZ?

OCHAZ: Ha sido un largo camino hasta el punto de ruptura. Las muertes de George Floyd y Breonna Taylor realmente nos llevaron al límite esta vez. Sabía que ya no podría vivir conmigo mismo si me quedaba en silencio y complaciente. Me infundió un ardiente deseo de actuar, así que me apresuré a participar de las marchas de protesta en Seattle. Era lo menos que podía hacer. Todos tienen una historia personal que contar sobre su viaje a la Zona Autónoma de Capitol Hill (CHAZ), pero para mí fue el éxtasis de finalmente tomar una posición firme contra la opresión sistémica. Ese sentimiento se convirtió en un subidón tan intenso que nunca quise bajar. Soy adicto a la justicia, y es una droga que nunca abandonaré.

FA: Las redes de activistas y organizadores aquí en Seattle ya venían discutiendo mientras en Minneapolis y otras ciudades se habían encendido en protestas y disturbios. Aquí hay una larga historia de organización anti-policial, con movimientos para bloquear la expansión de un centro de detención juvenil y el llamado «búnker policial», la expansión de una instalación policial en la parte norte de la ciudad. Entonces, en esas redes, la gente comenzó a hablar sobre lo que podríamos hacer aquí en solidaridad con Minneapolis. Se plantearon protestas para ese fin de semana. Y un conjunto de varios grupos, desde anarquistas hasta grupos eclesiásticos y pacifistas y coaliciones anti-policiales, comenzaron a planificar las acciones. El primer fin de semana de protestas hubo media docena de diferentes llamados a la acción, y fue entonces cuando comenzaron los disturbios. Empecé a participar en esos primeros días.

¿Cómo se coordina el CHAZ con el resto del movimiento de protesta de la ciudad?

FA: Diría que es parte de él, pero no lo consideraría como el centro [del movimiento]. Este momento en torno a las vidas negras es increíble y cada grupo está tomando medidas bastante drásticas, yo diría que eso continúa. Hay grupos sin fines de lucro que lideran marchas, hay grupos de iglesias que lideran marchas, hay grupos anti-prisión y abolición que lideran marchas, y muchos de ellas están sucediendo fuera del espacio. Ya estaban sucediendo antes y estaban usando su propia infraestructura y recursos para hacerlas y esto todavía continúa.
Por ejemplo, recientemente hubo una marcha de 60.000 personas entre dos de los parques más grandes de Seattle, que, por lo que pude ver, tenía poca conexión con el CHAZ. También hubo una marcha de niños, que parecía tener escasa relación con el CHAZ. Dicho esto, hay muchas cosas planificadas en el espacio autónomo. Por ejemplo, anoche (14 de junio) participé en una protesta que salió de la zona autónoma, una marcha de Black Lives Matter, para desafiar a la policía y ocupar calles en otros lugares. La gente también está planeando cosas desde el espacio autónomo, pero este momento es tan dramático y diverso que muchas cosas están sucediendo también fuera de él.

¿Cuál fue el proceso por el cual la zona se abrió y estableció por primera vez? ¿Cómo fueron las protestas antes de su formación?

OCHAZ: Como con cualquier movimiento social, es difícil determinar un origen exacto. Los eventos que condujeron a la formación de CHAZ han sido, a veces, tan surrealistas y caóticos, que no estoy seguro de si alguna vez entenderé completamente lo que sucedió para llevarnos hasta aquí. Pero quiero que quede claro que el «Régimen» [jerga CHAZ para el Departamento de Policía de Seattle] golpeó primero. Nos han estado matando durante décadas. Desde que tenemos memoria, la gente de Capitol Hill ha exigido al Ayuntamiento que limpie su desorden, pero nunca escuchan. Están demasiado ocupados chupando la polla de Jeff Bezos como para mirarnos. Nuestros llamados «líderes» políticos nunca perderán un minuto sobre los cadáveres de personas marginadas que se amontonan en las calles, así que ahora les vamos a dar algo para que realmente pierdan el sueño.
Incluso cuando protestamos «de la manera correcta», marchando pacíficamente, no nos escucharon. Nos enviaron a su escuadrón de matones del Departamento de Policía de Seattle (SPD), nos trataron como si fuéramos delincuentes, o peor que a delincuentes, porque al menos los delincuentes son juzgados. Somos como animales para ellos. Durante la marcha, vi como docenas de mis camaradas fueron brutalizados por la policía antidisturbios, simplemente por exigir reformas y equidad racial. Intentamos la desobediencia civil segura, pero los «buenos» en el SPD nunca nos defraudaron cuando se trata del nivel de violencia que esperamos de ellos.

FA: Hubo una semana y media de constantes enfrentamientos en el espacio. Todos los días desde las seis o las siete de la tarde hasta la medianoche o la una de la mañana, confrontaciones bastante regulares. En realidad, la gente estaba bastante cansada cuando la policía se retiró del espacio. Definitivamente, mucha gente se presentó esa noche, pero mucha gente se fue a casa temprano. Entonces, cuando la declaración de la zona autónoma salió después de la medianoche, mucha gente no estaba allí por la noche, yo tampoco estaba allí.

¿Cómo tomó la multitud el espacio?

OCHAZ: No hubo ninguna táctica o método en particular, simplemente… la tomamos. Era nuestro de todos modos, en lo que a nosotros respecta. Poner esas barreras se sintió como la cosa más natural que podríamos hacer para protegernos. Cuando la mierda golpeó el ventilador en la protesta, cambiamos al piloto automático, sin pensarlo, solo la energía pura de la multitud es la que dirige nuestro movimiento. Nos movimos como una unidad, como si todos compartiéramos el mismo cuerpo y mente en el calor de ese momento.
Lo último que recuerdo fue enfrentarme a los policías en Pine Street. Recordando la táctica del black block, usamos nuestros cuerpos para crear una pared, pero nunca esperé que uno de ellos corriera y golpeara a mi amigo Dikembe, que estaba parado a mi lado. «Big D» ni siquiera era parte de nuestro bloque, solo un espectador inocente, y esa fue la gota que colmó el vaso para mí. Rompí la pared. Sabía que el bloqueo me necesitaba, pero “D” estaba en problemas. No podría abandonarlo, incluso si eso significara poner en riesgo mi propia seguridad. Básicamente me desmayé de rabia en ese momento, y desperté en CHAZ.
Todo lo que sé es que nuestro grupo avanzó la línea y finalmente tomó el Recinto Este. Los policías fueron rechazados y nuestras barricadas se levantaron. Mi amigo Dikembe resultó herido de gravedad, pero eso no le impidió pintar el primero de los muchos graffitis en el cruce fronterizo, con letras brillantes y audaces para que todo el mundo lo vea: «CHAZ». Para los policías, esa pintada era una amenaza que los hizo retroceder. Para nosotros, significaba libertad.

FA: Todo ese día fue muy extraño. Hubo enfrentamientos con la policía todas las noches anteriores. El alcalde prometió no usar gases lacrimógenos, pero la policía los usó de todos modos. Un día, alguien recibió un disparo y al día siguiente la policía se retiró. Hicieron el anuncio dramático por la tarde con el jefe de policía diciendo que iban a retirarse del Recinto Este.
Creo que había mucha ansiedad y confusión sobre qué hacer. Hubo algún tipo de especulación sobre si la policía se retiraba como una trampa, para que las personas atacaran el recinto y rompieran las ventanas o las incendiaran, y que la policía tuviera una excusa para decir lo mal que actuaban los manifestantes. Este fue un rumor. Esa noche, cuando la gente llegó al espacio, llegaron directamente al edificio y hubo dudas sobre hacer algo. La gente no estaba segura: «¿Qué debemos hacer? ¿Lo atacamos? ¿Mantenemos la protesta en el espacio? Y esas conversaciones continuaron durante todo el día siguiente y hasta la noche.
Luego hubo rumores de que los Proud Boys [organización neofascista] estaban en el área, rumores que no fueron confirmados y probablemente eran falsos. Entonces la gente pensó en defender el espacio. ¿Qué pasa si otros fascistas vienen a atacar el espacio? Y entiendo que de esas conversaciones surgió la idea de declarar una zona autónoma.

¿Cuál es la idea detrás del CHAZ? ¿Qué es una «zona autónoma»?

FA: Las zonas autónomas tienen una larga historia, probablemente desde la Comuna de París, cuando el gobierno francés se negó a defender la ciudad contra un asedio prusiano, un asedio extranjero. La gente de París simplemente se hizo cargo de los mecanismos de la ciudad y pensó: «Podemos manejar esto mejor, en nuestros propios intereses, resulta que no necesitamos que nos protejas, podemos cuidarnos perfectamente bien». Y reestructuraron la ciudad de acuerdo con un principio democrático radicalmente nuevo, una forma de organización mucho democrática. Desde entonces ha existido toda una serie de acciones democráticas populares similares para reclamar espacios e infraestructuras. Hacerlo en interés de las personas mismas, en lugar del de la policía, las empresas o los militares. Entonces veo esto como parte de esa tradición y parte de ese linaje. Y una de las cosas más bellas de este espacio es que es un mensaje muy claro, en un momento en el que la policía literalmente no puede dejar de matar gente en las calles.
El pasado fin de semana hubo otra persona negra asesinada por la policía, en Atlanta. La zona autónoma dice «Oye, resulta que en realidad no te necesitamos. Podemos manejar nuestros vecindarios de manera segura sin vigilancia. Podemos orientarlo hacia intereses mucho más humanos sin vigilancia”. Ese mensaje político es bastante claro y bastante fuerte en esta ocupación particular.

OCHAZ: CHAZ es la prueba viviente de que un mundo sin policías es posible. Cuando decimos «defund the police», queremos decir exactamente eso (quitarle los fondos a la policía). Los policías solo crean más problemas de los que intentan resolver. Especialmente para los inmigrantes indocumentados, BIPOC, WOC, trans, queer y otras comunidades marginadas, que simplemente no tienen el privilegio de estar protegidos cuando se llama a la policía. Para nosotros, personas marginadas, cualquier interacción con la policía puede ser una sentencia de muerte. CHAZ es el antídoto para todo eso. «Autónomo» para nosotros significa autonomía de la bota del SPD en nuestro cuello colectivo. No necesitamos a la policía, porque nos cuidamos el uno al otro. Llámalo como quieras: un colectivo, una cooperativa, una comuna. Por encima de todo, CHAZ es una familia.

¿Cómo es la vida cotidiana en este momento? ¿Es solo un espacio de protesta o están reconstruyendo estructuras comunitarias cotidianas?

FA: Es bastante interesante porque el primer día después de que se declarara la zona autónoma casi no había infraestructura instalada todavía. Creo que la llamada sorprendió a mucha gente. En los siguientes días, cientos de personas vinieron para comenzar y configurarla. Ahora el espacio se siente como una especie de ciudad dentro de la ciudad. Tiene una estación médica. Tiene una distribución de alimentos bastante sofisticada y abundante. Cuenta con registros de la comunidad en torno a disputas y disturbios. Tiene un espacio de discusión; un espacio de café llamado «el café decolonial». Un jardín comunitario, carpas informativas y sesiones informativas con literatura gratuita, proyecciones de películas nocturnas y un escenario con actuaciones nocturnas de diferentes bandas. De modo que existen una gran cantidad de actividades, y el espacio en sí se siente muy vibrante y emocionante. Se siente como un festival de la resistencia. Las personas pueden conectarse a espacios de movimiento y organizar conversaciones y planificar la próxima acción. O pueden pensar en cómo diseñar el jardín y el propósito de un jardín comunitario, cosas así. Para mí es increíble.
En los primeros días no había estructura, al final de la primera semana la gente inició un modelo de asamblea general, que se realiza a media tarde. El primero fue más como un «hablar en voz alta», la gente hablaba de sus experiencias y procesaba muchas cosas. Mucho trauma de la violencia policial de las semanas anteriores. Voces negras se destacaron en sus luchas cotidianas con la policía. Después de eso, la asamblea general se convirtió en un modelo de «grupo de trabajo», con informes, separándose para trabajar en cosas como logística y luego regresando al espacio. No sé si han sido capaces de tomar decisiones colectivas y si realmente tienen un proceso para eso, ya sea por votación, votación por mayoría o consenso. Pero definitivamente es un espacio para que toda la zona se comunique entre sí.

OCHAZ: Bueno, ciertamente no se parece en nada a la forma en que se presenta en los canales de propaganda de derecha como Fox News. No tenemos «puntos de control» vigilados ni nada de esa basura. Nuestras fronteras están abiertas a cualquiera que se solidarice con las vidas de los negros, y a cualquiera que busque seguridad y refugio contra el acoso policial. Algunas personas vienen hasta CHAZ desde fuera del estado para echar una mano, mientras que otras viven y trabajan completamente dentro de sus límites. Todos los que vienen aquí con una mente abierta encuentran un entorno floreciente, lleno de amor sin límites. Se siente como caminar a través de un sueño lúcido las 24 horas del día. Usamos el parque para organizar actividades recreativas, como noches de cine gratis, espectáculos de comedia y fiestas de baile. Tenemos agricultores locales que cultivan, artistas que pintan murales para crear conciencia social y actividades saludables para los niños y las familias. Hay rostros amigables en todas partes, como nuestro músico callejero residente de 63 años, «Papa Jacoby», que enseña auténtica música djembe de África occidental con un enfoque en la sensibilidad cultural.
Todos se divierten mucho en CHAZ, aunque tampoco podemos olvidar por qué estamos aquí y por quién luchamos. Es por eso que nos aseguramos de tener clases regulares sobre la historia del racismo, las estrategias para la descolonización y el legado destructivo de la supremacía blanca. Estamos trabajando arduamente para desaprender los sistemas de racismo y crear un lugar en CHAZ donde, por primera vez en la historia de Estados Unidos, los blancos se sientan en segundo plano, para dejar espacio a las voces desconocidas de los pueblos negros, marrones e indígenas.
Dondequiera que mire en CHAZ, encontrará una comunidad vibrante y próspera donde cada ciudadano entiende que las vidas negras importan, y lo dicen con todo su corazón. Nunca he visto algo tan hermoso, que realmente me haga llorar, pero eso resume CHAZ para mi.

¿Cómo van a continuar los proyectos de ayuda mutua para apoyar a la Zona?

OCHAZ: Los programas de ayuda mutua son clave para el éxito de CHAZ, así como las metodologías de reducción de daños, siempre que sea posible. La gente se organiza en torno a las necesidades de la comunidad. Nuestra «cooperativa sin policía» no acepta dinero en efectivo; cualquier cosa que un ciudadano de CHAZ necesite se proporciona de forma gratuita desde la cooperativa, porque creemos en las personas por encima de las ganancias. Nuestra cocina distribuye alimentos a las personas sin hogar día y noche, y no solo estamos hablando de latas de frijoles fríos. En CHAZ, cualquiera que tenga hambre puede recibir una comida caliente, completa, nutritiva y de origen local, e incluso la completaremos con una bola de helado y algunas de esas pequeñas galletas de menta Keebler como postre.
A la vuelta de una esquina tenemos un centro de cuidado infantil gratuito para aliviar el estrés de las mujeres trabajadoras de color, junto con un centro de atención médica «sin preguntas», para cualquier persona que lo necesite. Los inmigrantes indocumentados en particular, que viven fuera del CHAZ, a menudo tienen miedo de visitar a un médico porque revelar su información personal podría llevar a la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a su puerta. CHAZ asegura que nuestros camaradas inmigrantes no tengan nada que temer cuando se sometan a un chequeo, al proporcionar una alternativa viable a Big Pharma y otras instituciones médicas imperialistas occidentales.
Otro orgullo y alegría de la Zona Autónoma es nuestro programa agrícola cooperativo. Todos los ciudadanos son bienvenidos a cultivar y compartir cultivos en nuestra área de jardín, pero, por supuesto, hemos designado la parcela de tierra más fértil para los pueblos indígenas, para que puedan reapropiarse de lo que les pertenece, sin intrusiones. Para aquellos que nunca hubieran creído que el pueblo de los Estados Unidos podría separarse del capitalismo y decir adiós a la oligarquía: el CHAZ funciona y lo estamos expandiendo con programas sociales cada día.

FA: El grupo de ayuda mutua en Seattle que se formó justo cuando ocurrió la pandemia ha estado muy involucrado, organizando el espacio de la zona autónoma. Configurando la comida y algunos de los otros recursos de distribución que usaron para afrontar el Covid y que han podido usar en este espacio. Eso ha sido realmente genial. Entonces, creo que la idea de ayuda mutua y apoyo mutuo en el espacio también es una gran parte de esto. Entonces, el «No cop co-op», donde las personas proporcionan lo que tienen y lo distribuyen libremente a las personas que lo necesitan. Y el tipo de donaciones de alimentos que están llegando son parte de esa noción. Algunas personas están trabajando muchísimo. El equipo médico es increíble. Han estado luchando contra la policía durante semanas y tratando a personas que han sido heridas por la policía muy, muy en serio. Su capacidad para obtener suministros médicos y distribuirlos a las personas necesitadas es realmente increíble.

¿Qué opinas sobre la representación en los medios de derecha? ¿Es realmente diferente de tu propia experiencia?

FA: El CHAZ realmente se siente como un espacio festivo y alegre. Se han realizado muchos esfuerzos para desacreditar el espacio por parte del Departamento de Policía de Seattle o de los medios de derecha, incluso también por parte de los medios de comunicación convencionales.

¿La policía o los vigilantes de derecha intentan entrar en la zona?

FA: La policía, en un momento, volvió a entrar en el espacio. El recinto se dejó completamente vacío. Estaba abierto, desbloqueado y completamente accesible. En los primeros días, nadie entró. Todavía había dudas sobre si entrar en el Recinto Este. La gente no estaba segura de qué hacer. Y después de los primeros días, la policía entró y lo cerró con llave y lo cercó. Por lo que sé, esa fue la única vez que la policía ha entrado en el espacio y aparte de eso, otros servicios de la ciudad están respondiendo al área. El alcalde ha ordenado al Departamento de Bomberos, al Departamento de Transporte y al Departamento de Parques que sean los que vengan a esta área. Así que no he visto a ningún policía allí desde que vinieron aquella única vez.

OCHAZ: Los fascistas siempre están en nuestro trasero, predecibles como de costumbre. Desafortunadamente, es algo que tenemos que esperar y descubrir cómo lidiar como mejor que podamos. Los policías nos han dejado solos, se fueron asustados desde que los exiliamos de la Zona. Pero definitivamente si, hay una nube de derechistas que amenaza con precipitarse y destruir lo que hemos creado aquí. Lo que esos imbéciles no se dan cuenta es que los estamos observando como hace un halcón. Nunca dejaremos que lastimen ni un solo pelo en los cuerpos de nuestra gente. Claro, hemos recibido amenazas de policías, «patriotas», pandillas de moteros, y otros. Pero CHAZ tiene un mensaje para todos los lamebotas: tenemos tu número.

¿Cómo imaginas el CHAZ a largo plazo? ¿Estás pensando en esto extendiéndose a semanas y meses?

OCHAZ: Estoy haciendo todo lo posible para no cegarme por el optimismo. Todavía tenemos un largo camino por recorrer para lograr la equidad racial. Hay mucho trabajo por hacer para ampliar nuestro alcance, asegurar nuestra infraestructura y construir el tipo de comunidad que funcione para todos, no solo para los blancos. Aquellos de nosotros que venimos de un lugar privilegiado todavía estamos luchando por evitar centrarnos en nosotros mismos, porque desmantelar los efectos del racismo y el colorismo no es solo un acto de una sola vez, es un trabajo de tiempo completo. Es por eso que ponemos recordatorios diarios, para que los caminos por los que andamos expresen alto y claro lo que todos defendemos. Poco a poco, cubrimos cada edificio a la vista con tributos a George Floyd, Sandra Bland, Tamir Rice, Michael Brown y otros. Estamos desgentrificando la ciudad, renombrando calles que anteriormente llevaban nombres de colonizadores y eliminando diligentemente todos y cada uno de los restos del pasado racista de nuestro país, para que podamos avanzar hacia un futuro mejor. Estamos poniendo nuestra mirada en alto, hacia la autosustentabilidad total, de modo que ya no dependamos de donaciones del exterior para seguir adelante. Lo siguiente en mi lista sería poner en marcha un invernadero, generar cultivos que proporcionen una gama más amplia de opciones veganas para la cocina.

FA: Esa es una gran pregunta. Cuando estuve allí ayer, me pareció atrincherado. La gente ha utilizado parte del parque y ha plantado jardines comunitarios allí. Hay una gran cantidad de tiendas, los manifestantes recuerdan a Occupy. Todos los proyectos de ayuda mutua que mencioné, los médicos y la distribución de alimentos y cosas por el estilo, están realmente bien organizados. La infraestructura que tienen es impresionante. Entonces parece que existe poder de permanencia. Lo que saldrá de eso, no estoy seguro. Hay varios grupos que han emitido demandas, algunos de los cuales están alineados y otros son un poco diferentes. Todavía no sabemos qué podrán aprovechar de la ciudad y cuál es el objetivo final, y creo que muchas de esas conversaciones aún están surgiendo en las sesiones de la asamblea general y en las conversaciones en el espacio. Pero este espacio tiene poder de permanencia y no me imagino que se vaya a ninguna parte pronto.

¿Cómo has trabajado con las tribus indígenas de la zona?

OCHAZ: Cada decisión tomada en CHAZ llega a buen término con el pleno reconocimiento y comprensión de que esta tierra pertenece a los pueblos indígenas en primer lugar. Las necesidades tribales siguen siendo una de las principales prioridades en CHAZ para garantizar que obtengan la representación que se merecen, que previamente les había sido despojada por el antiguo régimen. Siempre tenemos especial cuidado y consideración para consultar a los líderes tribales locales para su aprobación. Una de las primeras cosas que hicimos cuando establecimos CHAZ fue consultar con un Jefe Duwamish y su asesor espiritual. No soñaríamos con hacer nada sin su bendición.

¿Por qué te apasiona tanto?

FA: Uno se preocupa por las vidas de los negros, la parte de su origen y de dónde comenzó. Creo que donde tiene que terminar es en el reconocimiento de la humanidad negra, la integridad negra y la dignidad negra. Además, ahora podemos intentar repensar y reimaginar radicalmente cómo pueden ser nuestras ciudades. Este es uno de esos momentos. Nuestros presupuestos, a nivel local, favorecen el militarismo y la violencia. Y eso también es cierto a nivel nacional. Esto apunta a la idea de que cuando nos organizamos para satisfacer las necesidades humanas, lo que emerge son bellas construcciones de arte, nuevas formas de música, nuevas formas de literatura, nuevas ideas políticas, nuevas infraestructuras para proporcionarnos atención médica y alimentos entre nosotros. Esas son las prioridades que deberíamos enfatizar, y la zona autónoma lo afirma claramente.

OCHAZ: En pocas palabras, Capitol Hill es mi hogar. Nuestra gente está harta de ser empujada diariamente por el régimen. Ya no puedo sentarme y ver a mi gente atormentada por la «delgada línea azul». Tenemos nuestra propia «línea» en Cap Hill: la línea del arco iris. Y nuestra línea no es delgada, es gruesa como la mierda, y es mejor que no la cruces.

La vida en la Zona Autónoma de Capitol Hill

Texto publicado en inglés en Roar, 16 de junio de 2020; versión en castellano para Comunizar, Catrina Jaramillo.