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ONG denuncian que más de 9.000 presos políticos palestinos están encerrados en prisiones de Israel

Cárcel y tortura en Palestina: el brazo represivo de la ocupación

Fuentes: Rebelión [Imagen: Centro de Información Palestina]

La Defensoría Pública del Estado de Israelí ha señalado en un informe hecho público en enero que personas palestinas prisioneras son sometidas a torturas por los guardianes de las cárceles. El documento da cuenta asimismo de las condiciones insalubres de las prisiones. Difundida por el periódico The Times of Israel, la información fue reproducida por medios como Telesur y la agencia Prensa Latina.

La organización palestina de Apoyo a Prisioneros y de Derechos Humanos Addameer apunta que en noviembre de 2025 había 9.250 presos políticos palestinos en cárceles israelíes. Unos meses antes, la ONG inició la campaña Personas palestinas presas bajo el genocidio, en la que denunciaba redadas violentas dentro de las celdas, palizas, torturas, cortes de luz y agua, confiscación de las pertenencias y prohibición de las visitas de los familiares.

El informe de Addameer El arresto masivo y la tortura sistemática de detenidos palestinos en Cisjordania señala que, desde el 7 de octubre de 2023 -inicio del genocidio contra el pueblo gazatí- y agosto de 2025 el Estado de Israel arrestó arbitrariamente a más de 18.500 ciudadanos palestinos en Cisjordania y Jerusalén Este, incluidos cerca de 1.500 niños.

Además, el colectivo subraya la intensificación -desde el comienzo de la masacre- de los ataques del Servicio Penitenciario de Israel (SPI) en el interior de las cárceles, también con casos de tortura sexualizada contra hombres y mujeres palestinas arrestadas. El 99% de las investigaciones por tortura no arroja resultado alguno.

Un infierno en vida. Es el título del informe presentado en enero por la ONG B’Tselem, que recoge testimonios de ciudadanos palestinos detenidos a partir de octubre de 2023 y después liberados. Además de los abusos físicos y psicológicos, la organización de derechos humanos da cuenta de la negación del tratamiento médico en las cárceles, así como de la privación de alimentos.

Las prisiones forman parte de una red de campos de tortura, resalta B’Tselem. Uno de los testimonios, Sami a-Sa’i, de 46 años, afirma: “Los hombres de la SPI me arrastraron a un lugar donde me costaba respirar. Estaba tan exhausto que me tiré boca abajo al suelo y empezaron a golpearme de nuevo”.

Saed al-Khatib, de 42 años, originario del campo de refugiados de Jabalya, al norte de Gaza, cuenta su experiencia: “La última acción de represión que sufrí fue tres días antes de mi liberación. Nos ordenaron tumbarnos boca abajo y trajeron perros enormes y aterradores”.

A las citadas denuncias, se agregaron en noviembre las de Médicos por los Derechos Humanos-Israel (PHRI), que documentó 98 muertes de palestinos en centros de detención israelíes entre octubre de 2023 y agosto de 2025.

Entre las causas de los fallecimientos, el PHRI menciona las torturas y la negligencia médica; 46 muertes se produjeron bajo custodia del SPI y otras 52, de la Franja de Gaza, mientras se hallaban detenidas por el ejército de Israel. La ONG subraya que se trata de una cifra “sin precedentes” y que representa sólo una parte del total.

El Centro de Información Palestino (PIC, siglas en inglés) da cuenta en noticias e informes de las masacres, represión y detenciones perpetradas por el Estado de Israel. Las cárceles israelíes “se han convertido en lugares de tortura y muerte lenta”; es un titular, del pasado 30 de diciembre, que resume las denuncias de colectivos en defensa de los derechos de los presos palestinos; 32 palestinos detenidos murieron bajo custodia durante 2025.

Uno de los casos citados es el de Walid Ahmed, de 17 años, quien murió bajo custodia israelí en marzo -en la prisión de Megiddo, en el norte de Israel- a causa principalmente de la inanición. El joven fue encarcelado en septiembre de 2024.

¿Cómo afecta la vulneración de los derechos humanos a los menores? Citando como fuente a las organizaciones de apoyo a presos, el Centro de Información Palestino señala que más de 350 niños -la mayoría de Cisjordania- se hallan actualmente detenidos en cárceles de Israel. A menudo las capturas se producen durante las incursiones violentas en los hogares, antes que se espose y traslade a los niños a centros para el interrogatorio.

En cuanto a las prisioneras palestinas, las mismas fuentes apuntan que 52 mujeres se hallaban encerradas a finales de enero en los presidios israelíes (más de 650 mujeres palestinas han sido arrestadas desde octubre de 2023). La mayoría de las detenciones han tenido como origen presuntos delitos relacionados con la libertad de expresión. Ya en los penales -sobre todo en la prisión de Damon- han denunciado aislamiento, tortura, hambre, negligencia médica, violaciones sexuales y terror psicológico.

Otra prisión de la que ha trascendido la dureza extrema de sus condiciones es la de Negev. La agencia de noticias palestina Wafa subrayó a principios de febrero cómo los presos palestinos son objeto de palizas, ofensas, registros, traslado a celdas de aislamiento y limitaciones a la alimentación.

Otra muestra de la severidad y las penalidades es que, según informó en septiembre de 2025 Amnistía Internacional -a partir del balance de la ONG HaMoked-, se da el caso de presos palestinos que llevan décadas en la cárcel; además, una parte significativa de los prisioneros están encerrados sin cargos ni juicio, por ser objeto de detención administrativa o porque se les ha aplicado la llamada ley de combatientes ilegales.

Pero esta conculcación de los derechos no pasa inadvertida. El pasado 31 de enero se conmemoró el Día Internacional por la Libertad de los Presos Políticos Palestinos, con movilizaciones en Londres, Montreal, Bogotá, Atenas, Hamburgo, Milán, Ámsterdam, Barcelona, entre otras capitales, y ciudades palestinas como Yenín, Nablus o Ramala.

También Naciones Unidas se ha pronunciado. En un informe de julio de 2024, la ONU detalla los efectos que sufren miles de palestinos “detenidos clandestinamente” en prisiones de Israel: ataques con perros, encadenamiento con los ojos vendados, privación del sueño, descargas eléctricas y quemaduras con cigarros.

Hay casos de “centros militares parecidos a jaulas, donde los detenidos a menudo no usaban más que pañales durante largo periodos”, concluye el informe de la ONU.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.