Israel ha construido 25 kilómetros de muros de contención de tierra que discurren aproximadamente a lo largo de la línea amarilla en Gaza y está fortificando 38 bases militares en la parte oriental del territorio que controla | Imagen de Forensic Architecture
Según un análisis de Forensic Architecture, Israel ha construido más de 25 kilómetros de muros de tierra [estructuras o muros de tierra, arcilla o materiales apisonados] en el interior de Gaza desde el alto el fuego con el objetivo de dividir físicamente la Franja a lo largo de la línea de control israelí y acorralando aún más a la población palestina en menos de la mitad del enclave.
En los más de siete meses transcurridos desde que Hamás e Israel firmaron un acuerdo de alto el fuego que se suponía pondría fin al asalto genocida de Israel sobre Gaza y sentaría las bases para una retirada gradual de las tropas israelíes, Israel, por el contrario, ha estado fortificando bases militares en la parte oriental del territorio bajo su control y construyendo una barrera física que aísla a los palestinos de la mayor parte de la Franja de Gaza, según revela la investigación basada en imágenes por satélite y otros datos.
Como parte del acuerdo de octubre de 2025, las tropas israelíes se retiraron a la línea amarilla que discurre más o menos en paralelo a la costa de Gaza y aísla grandes extensiones de territorio en los extremos norte y sur del enclave, lo que otorga a Israel el control del 53 % de la Franja de Gaza. Desde entonces, han avanzado más hacia el oeste y ahora controlan efectivamente más del 60 % del territorio. En enero, Drop Site News publicó por primera vez las conclusiones de Forensic Architecture que mostraban que Israel había comenzado a construir terraplenes —grandes montículos elevados de tierra— para crear una separación física entre la zona que controla y la zona a la que la población palestina ha sido forzada a trasladarse.
Los últimos hallazgos muestran que las barreras de contención se han ampliado con el fin de crear un muro prácticamente ininterrumpido. Gran parte del muro discurre al oeste de la llamada línea amarilla adentrándose aún más en territorio palestino. En lugares como Yabalia, el Ejército israelí ha creado una zona de amortiguación a lo largo de la línea amarilla para lo que ha destruido todo en un radio de 300 metros creando una auténtica zona de nadie al oeste de dicha línea.
“Este es el peligro de interpretar el alto el fuego como un acontecimiento y no como una fase: permite que la violencia paulatina de la fortificación, la invasión y la ingeniería diseñada para hacer el espacio inhabitable se mantengan al amparo de una palabra que promete su fin”, señala a Drop Site News Abdalyawad Omar, profesor adjunto de la Universidad de Birzeit en Cisjordania.
“Se trata de toda la gramática del espacio colonialista en miniatura”, añade .
La línea nunca está donde se dice que está. La línea amarilla, al igual que la Línea Verde antes, y al igual que toda ficción cartográfica que Israel ha creado, existe para ser traspasada. No se traza para marcar un límite sino para generar la siguiente transgresión de ese límite: el control del 53 % se convierte en el control del 60%, y este se convierte en la zona de amortiguación que se come 300 metros más.
El análisis revela que Israel ha fortificado asimismo las bases militares de nueva construcción situadas a lo largo de la línea amarilla, ha retirado los escombros de los alrededores, ha pavimentado las carreteras que conducen a las bases, y ha añadido nuevas estructuras y construido barreras aún más elevadas a modo de muros protectores alrededor de las bases. En total son 38 las bases militares israelíes al este de la “línea amarilla” que están actualmente operativas, según Forensic Architecture. Los muros más altos están aplanados en la parte superior al objeto de crear una pasarela para patrullar y vigilar.
Un vídeo filmado por el Ejército israelí y publicado por el medio israelí Kan News muestra a las tropas israelíes utilizando estos terraplenes más altos que rodean las bases cerca de la línea amarilla como posición de tiro para apuntar a los palestinos en las zonas occidentales donde se concentran. Aunque es difícil estimar la altura de los muros con los datos disponibles, la línea amarilla discurre a lo largo de una cresta de arenisca, por lo que todas las nuevas bases a lo largo de ella no solo están elevadas con muros de contención de tierra, sino que topográficamente ya se encuentran muy por encima [del resto] de la zona palestina. Las bases parecen fuertes militares elevados en el paisaje devastado de Gaza.
Según Omar, «lo primero que hay que decir sobre los 25 kilómetros de tierra apilada es que se trata de admitir [un fracaso] disfrazándolo de logro: un poder que ha prometido durante dos años la destrucción total de Gaza —su limpieza étnica, su conversión en un lugar inhabitable, la transformación de un lugar en un no-lugar— ahora se halla a sí mismo haciendo lo más antiguo y defensivo que un colonizador puede hacer: construir un muro y situarse detrás de él. El muro de contención no es el sello de la victoria. Representa un nuevo punto muerto al que Israel no puede denominar así. No se fortifica contra lo aniquilado. Se fortifica contra lo que persiste, contra una presencia que no se ha logrado disolver».
La Junta de Paz del presidente Donald Trump ha reescrito unilateralmente el acuerdo de alto el fuego de Gaza, según declararon recientemente los líderes de la resistencia a Drop Site, en un intento por obligar a las y los palestinos a renunciar a su causa de liberación e institucionalizar la dominación israelí sobre el futuro de la Franja de Gaza. Israel y Estados Unidos han intentado aplicar condiciones que Hamás nunca aceptó —concretamente, el desarme de la resistencia mientras las fuerzas israelíes siguen ocupando la mayor parte de Gaza y violan a diario el alto el fuego. Desde octubre, más de 900 palestinos y palestinas han sido asesinadas en Gaza en ataques aéreos y tiroteos israelíes, muchos de ellos cerca de la línea amarilla.
«Lo que Forensic Architecture está documentando, tras el vocabulario técnico de muros de contención de tierra y zonas de amortiguación, es la conversión de un problema político en otro espacial”, según Omar.
Israel no puede resolver la cuestión que plantea Gaza —la cuestión de un pueblo al que no se le hará desaparecer— de manera que intenta espacializarla, convertir un antagonismo político irreductible en una cuestión de metros, montículos y distancia controlada. Esta es la forma más antigua de evasión propia de un Estado colonial: cuando no puedes dar respuesta a la reclamación, la amurallas.
Análisis completo de Forensic Architecture
La línea amarilla está marcada por 25 kilómetros de nuevos muros de contención de tierra
Desde nuestra actualización de diciembre de 2025, Israel ha seguido convirtiendo la “línea amarilla” en una barrera física, colocando nuevos bloques amarillos y construyendo más de 25 kilómetros bermas o de muros de contención —montículos de tierra de varios metros de altura— que rodean la zona en la que se concentran los palestinos.

Un muro de contención de 11 kilómetros se extiende desde Wadi Gaza hacia Jan Yunis
Esta imagen de satélite muestra un tramo del muro de contención más
largo, que se extiende a lo largo de 11 kilómetros siguiendo la “línea
amarilla” desde Wadi Gaza hacia Jan Yunis. Casi todo su recorrido
discurre al oeste de la línea, fuera de la zona de control militar.

El ejército israelí está consolidando y manteniendo su control sobre la zona situada al este de la línea amarilla
Estos nuevos muros consolidan aún más el control de Israel
sobre la zona situada al este de la “línea amarilla”. Mantiene su
control mediante bases militares situadas a lo largo de la línea y en el
perímetro de Gaza.

El ejército israelí ha ampliado las infraestructuras de una base en Yabalia
En diciembre de 2025, Forensic Architecture documentó la construcción de una base militar en Yabalia.
Desde febrero de 2026, Israel ha fortificado esta base siguiendo un patrón que ha repetido en bases por toda Gaza: ha retirado los escombros de los alrededores, ha pavimentado la base y la carretera de acceso, ha añadido estructuras y ha construido muros de contención más elevados alrededor de la base con una pasarela de patrulla en la parte superior.
Un vídeo grabado por el ejército israelí desde lo alto de los terraplenes más altos muestra cómo las fuerzas israelíes lo utilizan como posición de tiro, mirando hacia el oeste, en dirección a la zona en la que se concentran los palestinos.




Fotogramas de un vídeo grabado el 25 de diciembre de 2025 y publicado por Kan News en los que se ve a soldados israelíes apostados en la base militar de Yabalia, apuntando con sus armas hacia el oeste de la “línea amarilla”, donde se concentran los palestinos.
El ejército israelí está creando una zona de amortiguación en la línea amarilla
Junto a la base de Yabalia, el ejército israelí ha destruido una
franja de 300 metros más allá de la “línea amarilla”. Esta destrucción
crea, en la práctica, una “zona de amortiguación” entre las zonas bajo
control israelí y palestino.


Las imágenes por satélite del 14 de octubre de 2025 (izquierda) y de diciembre de 2025 (derecha) muestran la destrucción de dos escuelas de la UNRWA al oeste de la “línea amarilla”, fuera de la zona de control del ejército israelí.


Una imagen publicada el 8 de mayo de 2026 que muestra una nueva base militar israelí en la rotonda de Bani Suheila, en Jan Yunis. Cuenta con un perímetro formado por un alto muro de contención, pavimento y torres de vigilancia.
Texto en inglés: Drop Site, traducido por Loles Oliván Hijos.
Fuente: https://vientosur.info/israel-divide-gaza-mediante-25-kilometros-de-barreras/


