Un reciente informe de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU ha demostrado lo que ya se había señalado desde el recrudecimiento de los ataques del gobierno sionista de Benjamin Netanyahu contra Palestina, y es que Israel ha cometido genocidio desde décadas atrás, y ahora con la investigación presentada en casi 100 páginas, cuya temporalidad abarca del 7 de octubre de 2023 hasta el 31 de marzo de 2026, se ha corroborado que de forma premeditada y totalmente inhumana el ejército de ocupación israelí ha desarrollado estrategias de genocidio de madera muy particular contras las infancias palestinas.
El documento revela que las investigaciones fueron realizadas en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, siendo el primero en su tipo desarrollado por un órgano de la ONU enfocado especialmente a los crímenes de lesa humanidad cometidos contras las niñas y niños en Palestina. Entre las violaciones a los derechos humanos de las infancias palestinas se encuentra la persecución, crimen del cual abundan imágenes en las redes sociales y en medios de comunicación que no han accedido a la censura sionista, y en ellas puede observarse cómo las niñas y niños son un objetivo particular del genocidio, pues se sabe que en las infancias está la preservación de la cultura e identidad palestina, siendo por ello un objetivo de guerra y exterminio. Tal y como lo señaló Srinivasan Muralidhar, presidente de la comisión, al presentar el informe: “al apuntar contra niños, Israel ataca la capacidad del pueblo palestino de existir y de determinar su futuro”.
El informe señala que, al menos, 20 mil 179 infantes palestinos murieron y 44 mil 143 resultaron heridos de octubre de 2023 a octubre de 2025, representando el 30% de las víctimas del genocidio en el territorio ocupado, siendo que muchos de los asesinatos realizados por el ejército sionista ocurrieron mediante los bombardeos o fueron realizados por francotiradores y por disparos de drones en la cabeza y la parte superior del cuerpo, lo que deja muy claro la intensión genocida y que no se trata de “daños colaterales”, y en este sentido los investigadores han sido muy claros al indicar que estos hechos “formaban parte de una estrategia para destruir la continuidad biológica y la futura existencia del grupo palestino en Gaza” (Vatican News, 23/6/2026) y en otras regiones de Palestina. Pero el horror y la atrocidad no terminan ahí, el mismo grupo de investigadores reconoció la continuidad del genocidio sin importar el supuesto alto al fuego, ya que indicaron que “Incluso después del alto el fuego de octubre de 2025, continúa matando e hiriendo gravemente a niños. Israel hace caso omiso del alto el fuego y de la protección que el derecho internacional obliga dar a los niños palestinos” (La Jornada, 24/6/2026).
Lo anterior sería suficiente para esperar una intervención clara de las naciones del mundo para procesar a Netanyahu y demás integrantes del gobierno sionista, así como a los militares israelíes que han ejecutado estás acciones genocidas, pero, ante la impunidad y la flagrante violación del Derecho internacional por parte de la alianza yanqui-sionista y la complicidad de una gran mayoría de países occidentales, las cifras son todavía más indignantes.
El documento muestra también la sistemática destrucción de la infraestructura de salud, educación, vivienda y otros servicios básicos, ya que conforme a la cifras presentadas al menos el 97% de las escuelas en Gaza han sido destruidas y el 95% de las universidades se han visto afectadas, lo que no solo representa la privación del derecho a la educación de las infancias palestinas, sino que es, claramente, una agresión a los sectores intelectuales de la sociedad palestina. Además, ya se ha reportado la privación de alimentos y servicios de salud a las infancias y a la población en general, usando el hambre y las enfermedades como armas de guerra, tal y como ha sucedido con el acceso al agua, pues Israel la ha usado hasta como una forma de tortura. A todo lo anterior, hay que sumarle los tratos inhumanos y degradantes, la violencia sexual y de género, la continuidad de los ataques contra instalaciones sanitarias y educativas, y las prácticas de tortura, donde las infancias palestinas son víctimas de la inhumanidad sionista.
Este nuevo informe es un paso más que debiera contribuir a establecer la justicia, a detener el genocidio de hecho y no en discurso, y llevar ante las cortes internacionales a los criminales de lesa humanidad encabezados por Benjamin Netanyahu y Donald Trump. La impunidad yanqui-sionista no puede seguir agrediendo a la humanidad y debe restablecerse el respeto a la autodeterminación del pueblo palestino.
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