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Demolición de viviendas: de cómo Israel redibuja el mapa de Cisjordania

Fuentes: Voces del Mundo

Thaer Shouli jamás imaginó que llegar a su hogar se convertiría en un viaje peligroso, ni que la vida que había construido solo perduraría en su memoria.Hasta hace dos años, Thaer vivía en Khirbet Tana, al este de Nablus, junto a otras 40 familias. Entonces, colonos israelíes ilegales, con el apoyo del ejército de ocupación, lanzaron una implacable campaña para expulsarlos de sus tierras. Sus casas fueron demolidas casi 13 veces. Las familias las reconstruían, solo para verlas destruidas de nuevo. Incluso las cuevas centenarias que habían albergado a generaciones de palestinos fueron finalmente arrasadas.

Para los palestinos, estas demoliciones no son simplemente actos de castigo colectivo o intimidación. Forman parte de una estrategia más amplia para transformar la geografía de Cisjordania ocupada, desalojando comunidades palestinas estratégicamente ubicadas y allanando el camino para la expansión de los ilegales asentamientos judíos. Lo ocurrido en Tana —y lo que sigue sucediendo en decenas de aldeas— es un claro ejemplo de esta política.

Hoy, Thaer coordina la campaña popular para defender Tana. Explicó al Palestine Chronicle que el pueblo data de la época romana, como lo demuestran sus antiguas piscinas, y está rodeado de fértiles llanuras y extensas tierras de pastoreo. Sin embargo, su importancia estratégica va más allá de su historia. Tana se encuentra entre los asentamientos de Itamar, al sur de Nablus, y Elon Moreh, al norte, lo que convierte el control de la zona en un objetivo clave para la expansión de dichos asentamientos.

«Demolieron nuestras casas varias veces, pero nos mantuvimos firmes», declaró Thaer al Palestine Chronicle. «Luego las destruyeron de nuevo, impidiéndonos refugiarnos incluso en las cuevas, que posteriormente también demolieron. Finalmente, todas las familias se vieron obligadas a marcharse debido a los repetidos ataques tanto del ejército como de los colonos».

Hoy, Tana se ha transformado en una zona recreativa para colonos israelíes. Sus antiguos residentes vendieron el ganado que antes garantizaba su sustento y ahora viven en la cercana localidad de Beit Furik, desplazados de la tierra donde generaciones de sus familias habían vivido.

«Si no te gusta, márchate»

Una realidad similar se está desarrollando en Khirbet Qelqes, al sur de Hebrón (Al-Khalil), donde la demolición de viviendas se ha convertido en otro mecanismo de desplazamiento, seguido de la confiscación de tierras y la expansión de los asentamientos.

Hace varias semanas, Saud al-Atrash vio cómo las excavadoras israelíes rodeaban su casa de dos plantas y 260 metros cuadrados. Sin previo aviso, los soldados comenzaron a demolerla antes incluso de que a la familia se le permitiera retirar sus pertenencias. «Hace siete años me dieron una orden de paralización de las obras», declaró al-Atrash al Palestine Chronicle. «Presenté toda la documentación requerida, pero nunca volvieron a contactarme ni aprobaron el permiso. Creía que los papeles eran suficientes para demostrar mi caso, pero parece que la demolición era el plan desde el principio». La casa demolida albergaba a al-Atrash, su esposa y sus cinco hijos.

En lugar de marcharse, instaló una tienda de campaña sobre los escombros y juró quedarse. «La entrada al pueblo está bloqueada con una verja de hierro», dijo. Tenemos que caminar hasta Hebrón. Una vez le pregunté a un soldado por qué habían cerrado la carretera, y me respondió: «Esta es la realidad. Si no te gusta, márchate». Para los residentes, estas palabras resumen la política general de Israel.

Las viviendas de todo el pueblo siguen enfrentándose a la demolición, mientras que el acceso se restringe cada vez más. Situado cerca del creciente asentamiento de Hagai, Qelqes es visto por muchos como otra comunidad que está siendo desalojada para facilitar el crecimiento de los asentamientos a expensas de tierras palestinas.

La demolición como estrategia

Según el informe semestral de la Comisión de Resistencia al Muro y los Asentamientos, publicado el 6 de julio, las autoridades israelíes llevaron a cabo 341 operaciones de demolición en Cisjordania ocupada durante el primer semestre de 2026. Estas operaciones destruyeron 740 estructuras, incluyendo viviendas, instalaciones agrícolas, edificios comerciales, pozos y refugios para animales. Un total de 923 palestinos se vieron afectados, entre ellos 546 niños y 431 mujeres. Durante el mismo período, las autoridades israelíes emitieron 254 nuevas órdenes de demolición, la mayoría en Hebrón (102), Belén (70) y la Jerusalén ocupada (34).

El informe también destaca el impacto acumulativo desde el inicio del genocidio en Gaza hace casi mil días. Desde entonces, las fuerzas israelíes han llevado a cabo 1492 operaciones de demolición que afectaron a 4.587 estructuras y han emitido 2.043 órdenes de demolición en toda Cisjordania ocupada.

Por su parte, la gobernación de Jerusalén documentó 288 operaciones de demolición y desmonte en la Jerusalén ocupada solo durante el primer semestre de 2026. De estas, 198 fueron realizadas directamente por excavadoras israelíes, mientras que otras 66 implicaron autodemoliciones forzadas, en las que familias palestinas se vieron obligadas a destruir sus propias viviendas para evitar pagar los costes de demolición impuestos por las autoridades israelíes. Otras 24 operaciones consistieron en el desmonte de terrenos.

En conjunto, estas cifras sugieren que las demoliciones de viviendas han evolucionado mucho más allá de medidas punitivas aisladas. Funcionan, cada vez más, como una herramienta sistemática para reducir la presencia palestina en las zonas destinadas a la expansión de los asentamientos e imponer nuevas realidades demográficas y geográficas sobre el terreno.

Reconfigurar el paisaje

Raed Muqadi, investigador del Centro de Investigación de Tierras en la Cisjordania ocupada, considera que el patrón es inconfundible. «La política de demolición ya no se limita a la eliminación de edificios palestinos con el pretexto de construcciones ilegales», declaró al Palestine Chronicle. «Se ha convertido en una herramienta para lograr objetivos mucho más amplios, remodelando el paisaje palestino para facilitar la expansión de los asentamientos».

Según Muqadi, la conexión se hace evidente al comparar los sitios de demolición con la ubicación de los asentamientos en expansión. «En la llanura de Deir Ballut, particularmente en la zona de Bab al-Marj, más de 30 viviendas están sujetas a órdenes de demolición, mientras que la zona colinda con el asentamiento de Leshem», explicó.

El mismo patrón, añadió, se está desarrollando en Silat al-Dhahr, al sur de Yenin, donde las órdenes de demolición han afectado a todo un barrio residencial de más de 18 viviendas en medio de la creciente actividad de asentamientos vinculada a Homesh.

El Valle del Jordán ofrece otro ejemplo. «Allí, las comunidades palestinas son demolidas repetidamente, solo para que poco después aparezcan nuevos asentamientos», declaró Muqadi. «La repetición de este patrón en distintas partes de Cisjordania demuestra que estas demoliciones no son acciones aisladas», concluyó. «Forman parte de una política organizada destinada a reconfigurar la realidad geográfica y demográfica sobre el terreno».

Fayha Shalash es una periodista palestina residente en Ramala, en la Cisjordania ocupada. Es licenciada en Medios de Comunicación, especializada en radio y televisión por la Universidad de Birzeit.

Texto en inglés: The Palestine Chronicle, traducido por Sinfo Fernández.

Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/07/17/demolicion-de-viviendas-de-como-israel-redibuja-el-mapa-de-cisjordania/