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Prensa y homeopatía

Ahora «El Heraldo»

Fuentes: Bitácora Por la boca muere el pez

Mañana de domingo. Me pasan enlace del Heraldo, que trae un artículo de Lara Cotera sobre la homeopatía. Heraldo es el periódico de referencia en Zaragoza, allí donde los laboratorios homeopáticos Boiron se han pagado una cátedra universitaria para mayor promoción de sus productos y pseudociencias. Así que el tema tiene su jugo. Personalmente, preferiría […]

Mañana de domingo. Me pasan enlace del Heraldo, que trae un artículo de Lara Cotera sobre la homeopatía. Heraldo es el periódico de referencia en Zaragoza, allí donde los laboratorios homeopáticos Boiron se han pagado una cátedra universitaria para mayor promoción de sus productos y pseudociencias. Así que el tema tiene su jugo. Personalmente, preferiría que el tema se hubiera tratado desde la rigurosidad del periodismo científico de calidad que tiene Pilar Perla y su equipo de Tercer Milenio, el suplemento de ciencia de ese periódico y uno de los proyectos más sólidos y serios de cultura científica de este país. Pero lo han hecho en plan reportaje de domingo… En cualquier caso, el resultado es lo peor de todo.

El artículo se titula «Homeopatía: ¿quimera o realidad?», y ya el título es claramente declarativo. Interrogante, contraposición de términos… Ya está claro que se quiere dejar, el primer golpe de imagen, abierto. Queda, aparentemente, muy periodístico. Una neutralidad que se supone exige (utópicamente) al periodismo. Pero que no significa que se deba poner en igualdad de condiciones a cualquiera que tenga una opinión o una creencia sobre el tema, sino a que se expongan adecuadamente los hechos, las pruebas y no se sesgue la noticia prejuiciosamente.

Por cierto, que intercalo algo que no deja de tener su gracia. El publirreportaje que el 6 de marzo de 2010 colocó El País sobre el tema de la homeopatía, y del que nos quejamos aquí, se titulaba, precisamente «La homeopatía, ¿quimera o ciencia?». Casi igual, aunque Lara Cotera contrapone quimera a realidad, más acertadamente que su colega Josep Garriga. Recordando el tema, cabe también rescatar lo que decía la defensora del lector, Milagros Pérez Oliva, en aquella ocasión y sobre la pretendida neutralidad del artículo: «En periodismo médico no cabe equidistancia entre la evidencia científica y las teorías no demostradas.» Pues nada, que se sigue sin tener en cuenta esto: todo bajo el paraguas o escudo de la neutralidad.

Neutralidad que, para colmo, suele esconder simplemente promoción de una de las partes. Véase este artículo como ejemplo, en donde salvo un primer párrafo en el que plantea su visión del debate:

Uno puede creer o no creer en la religión o la política. Los dos son temas que deben evitarse si se quiere entablar una conversación relativamente tranquila. Y, a tenor del debate abierto en las últimas semanas con motivo de la creación de una cátedra en la Universidad, se podría incluir en esta lista otro tema: la homeopatía. Su práctica tiene tantos fieles como detractores. Unos la ensalzan como la mejor medicina. Otros la tildan de pseudociencia.

Y otros dos párrafos en los que menciona la oposición a la homeopatía:

No obstante, uno de los caballos de batalla y una de las bazas de sus detractores es que, científicamente, no se ha hallado su mecanismo de acción. Hay efectos farmacológicos, biológicos y terapéuticos que pueden probarse, pero falta la evidencia científica de su efectividad. La farmacología molecular no es capaz de saber cómo funcionarían, por ejemplo, las altas diluciones de los medicamentos homeopáticos.

«No hay una demostración científica de que su efecto supere el placebo y, además, los conocimientos químicos contradicen los principios de la homeopatía», explica Ismael Pérez, director ejecutivo de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, uno de los grupos que rechazan estos tratamientos. «Se pueden recetar porque no son dañinos más allá del agua o la lactosa que contienen, pero nadie quiere que el médico le indique un placebo, ¿o no?», dice.

El primer párrafo es especialmente torticero, léanlo de nuevo, por favor. «científicamente no se ha hallado su mecanismo de acción». Parece en esencia correcto, pero debería explicarse de otra manera más exacta: «la homeopatía no ha conseguido, en casi dos siglos de práctica, desarrollar una teoría científica de su mecanismo de acción, y menos demostrar ninguna de sus suposiciones». No es cierto que solamente falte, como parece insinuarse en el texto, «la evidencia científica de su efectividad». Ni siquiera esos «efectos farmacológicos, biológicos y terapéuticos» que dice que «pueden probarse»… ¿Dónde están esas pruebas? No las busquen, que no existen. Pero es más intencional aún lo que sigue: «la farmacología molecular no es capaz de saber cómo…»

Fíjense que bien: la ciencia no ha encontrado el mecanismo, la farmacología no sabe cómo… qué panda de catetos e ignorantes esos científicos oficiales, ¿verdad? Claro que no se explica que ni la ciencia ni en concreto la farmacología tienen que andar buscando mecanismos o funcionamientos de cualquier afirmación o remedio que uno se invente. Porque precisamente tiene que ser esa persona, ese laboratorio, esa secta o lo que sea que pretende promocionar una presunta terapia, la que ha de demostrarnos y explicarnos adecuadamente que eso funciona y que vale para algo.

Al acertado comentario de Ismael Pérez (director ejecutivo de ARP Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico), la única voz disidente en este publirreportaje del Heraldo, se le contrapone acto seguido un palmario párrafo que es todo un primor de objetividad periodística:

En contra de esta tesis se muestra la sección de Homeopatía del Colegio de Médicos de Zaragoza, integrada por 16 facultativos. Su presidente, Juan Martín Ballestero, es contundente. «Hace muchos años que el valor de la homeopatía está reconocido, sobre todo en Europa. Ofrecemos tratamientos individualizados y la gente los demanda porque funcionan. Antes, venía gente a la que la medicina tradicional no le había dado resultados. Ahora, nos visitan incluso personas que no tienen ninguna patología, pero quieren contar con la opinión de un homeópata».

Toma ya. Porque yo lo valgo, ya saben. Los homeópatas recurren habitualmente a estas dos vías de defensa: el corporativismo que les da ser parte oficial de un colegio médico, y el argumentum ad populum: somos populares, respetados y la gente nos quiere. Vamos, como a Belén Esteban.

Me consta que Ismael Pérez envió al Heraldo un artículo explicando por qué la homeopatía es un timo y por qué colocar una cátedra en la Universidad de Zaragoza para promocionarla es un enorme error. No se si en la edición en papel de esta mañana el Heraldo trae este artículo (junto con otro de un promotor de la homeopatía). Pero con esto a lo más se decora un poco esa neutralidad a la que hacíamos referencia y que, sin embargo, el artículo de Lara Cotera conculca en casi cada párrafo.

Una más de promoción pseudocientífica desde los medios. Una pena, porque esto son siempre oportunidades perdidas.

URL: http://javarm.blogalia.com/historias/68197

Fuente: EL ESCÉPTICO DIGITAL

Edición 2010 – Número 11 (245) – 4 de diciembre de 2010.

Boletín electrónico de Ciencia, Escepticismo y Crítica a la Pseudociencia

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