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Archivos acerca de JFK revelan planes de guerra biológica de Estados Unidos contra Cuba

Fuentes: Progreso Semanal

En el verano de 1975, Loch Johnson, ayudante de un congresista, estaba buscando documentos clasificados en la Biblioteca LBJ en Austin, Texas, cuando se encontró con algo que no podía creer: un plan encubierto por parte del ejército estadounidense para desplegar armas biológicas contra Cuba. Esto era más de lo que Johnson esperaba encontrar, a […]

En el verano de 1975, Loch Johnson, ayudante de un congresista, estaba buscando documentos clasificados en la Biblioteca LBJ en Austin, Texas, cuando se encontró con algo que no podía creer: un plan encubierto por parte del ejército estadounidense para desplegar armas biológicas contra Cuba.

Esto era más de lo que Johnson esperaba encontrar, a pesar de que estaba en la biblioteca buscando archivos relacionados con acciones encubiertas dirigidas contra Cuba. En julio de 1975, las audiencias de Watergate habían terminado, y se estaban realizando tres investigaciones separadas de alto nivel -todas dirigidas a revelar actividades encubiertas y posiblemente ilegales de agencias de inteligencia estadounidenses, incluido el asesinato.

Johnson estaba trabajando como asesor principal del senador Frank Church (demócrata por Idaho), presidente del Comité Senatorial Selecto para Estudiar Operaciones Gubernamentales Respecto a Actividades de Inteligencia, el llamado «Comité Church». El público estadounidense sabía que su gobierno tenía una relación tensa con Cuba, especialmente con su combativo líder, Fidel Castro. Estados Unidos había suscrito sin éxito una invasión paramilitar de exiliados cubanos en la Bahía de Cochinos en 1961, un desastre en todos los sentidos. Y solo un año después, el mundo estuvo al borde del apocalipsis nuclear luego de un enfrentamiento con la Unión Soviética por los misiles nucleares que había situado en Cuba.

Lo que el público no sabía entonces, y descubriría solo en décadas posteriores, era que la CIA había intentado toda clase de complots de asesinato contra Castro, además de amplias acciones de sabotaje, como la quema de campos de caña de azúcar y la voladura de plantas eléctricas -con el objetivo de socavar al gobierno comunista de Cuba.

Algunas de las conspiraciones de asesinato eran exóticas: un traje envenenado de buceo, una concha marina explosiva, un habano explosivo, píldoras venenosas y una pluma explosiva. Una de las revelaciones más sorprendentes fue que la CIA había estado trabajando estrechamente con la mafia en sus esfuerzos por eliminar a Castro.

Pero eso no fue lo que sorprendió a Johnson aquel día.

Lograr la «ruina»

Había encontrado un memorando del Estado Mayor Conjunto (JCS), con fecha de 30 de octubre de 1964 dirigido al secretario de Defensa. Al responder a una solicitud presidencial anterior de «nuevas ideas relacionadas con Cuba», el Estado Mayor Conjunto propuso un proyecto con el nombre en clave SQUARE DANCE (Baile de Cuadrilla), que Johnson calificó cáusticamente como «la primera y brillante nueva idea» [del JCS].

Johnson transmitió a sus superiores en el Comité Church los detalles del proyecto SQUARE DANCE:

La propuesta preveía la destrucción de la economía cubana mediante la introducción por vía aérea desde el exterior de un parásito de la caña de azúcar llamado Bunga. El programa comenzaría con una reducción del 30 por ciento de la producción cubana de azúcar prevista, y en tres a seis años se lograría la ruina de la industria azucarera.

Pero eso no fue todo. Johnson citó directamente del memo del JCS:

Los disturbios económicos y políticos causados ​​por este ataque podrían ser exacerbados y explotados por medidas tales como propagar la fiebre aftosa entre animales de tiro, controlar las precipitaciones mediante la siembra de nubes, minar cañaverales, quemar cañas y dirigir otros actos de sabotaje convencional contra el sistema de molienda y transporte de caña (las cursivas en el documento original).

La fiebre aftosa es altamente infecciosa y afecta a los animales de granja como reses, ovejas, cabras y cerdos. La enfermedad causa fiebre alta seguida de ampollas en la boca y las patas del animal. Si bien rara vez afecta a los seres humanos, puede traer consecuencias económicas devastadoras para los granjeros. Para detener un brote en 2001 en el Reino Unido hubo que gastar unos £ 8 mil millones ($12 mil billones de dólares) en desembolsos públicos y privados.

En su memorando sobre la propuesta de SQUARE DANCE, el JCS de Estados Unidos explicó el valor estratégico del proyecto: «[Square Dance] proporcionaría otra opción a Estados Unidos para provocar el colapso del régimen de Castro».

El memorando descubierto por Johnson no es la única instancia en que el ejército estadounidense propuso utilizar la guerra biológica contra la Cuba de Castro.

Foto: Archivos Nacionales.

Un documento acerca de JFK dado a conocer el año pasado reveló un memorando de inteligencia de 1962 que discutía la posibilidad de utilizar agentes biológicos «que parezcan ser de origen natural» para inducir el fracaso de la cosecha. Un memorando del ejército estadounidense de 1963, publicado recientemente por los Archivos Nacionales, enumera una lista de «Ideas para explotar vulnerabilidades cubanas», incluido el inicio de «guerra biológica contra tejidos vegetales y animales (excepto humanos)».

El memorando del 30 de octubre de 1964, mencionado en el libro de Johnson Inteligencia de seguridad nacional, presentado en versión digital el mes pasado por los Archivos Nacionales, nos da una idea más clara de lo que podría haber parecido.

«Bunga», conocida también como Aeginetia Indica, es una hierba que actúa como parásito de las raíces de plantas cercanas. Puede ser particularmente dañina para el cultivo de la caña de azúcar, el principal producto económico de Cuba. Durante mucho tiempo, los esfuerzos de sabotaje de los servicios de inteligencia de Estados Unidos se dirigieron a los cultivos de caña de azúcar, incluidas las incursiones nocturnas desde lanchas provenientes del exterior para plantar artefactos incendiarios en los campos. Pero esto era algo diferente.

Al igual que el memorándum anterior de 1962, este menciona la necesidad de negar la participación de Estados Unidos: «Parece factible introducir gradualmente la bunga en Cuba y mantener una base para negar de manera creíble la participación de Estados Unidos».

El memorando de 1964 no deja dudas respecto al objetivo final de este programa:

Los Jefes de Estado Mayor continúan creyendo que el objetivo final hacia Cuba debe ser el de establecer un gobierno en Cuba que sea aceptable para Estados Unidos.

«El peor tipo de maldad en política exterior»

Johnson aclara que él no sabe si este plan para forzar el cambio de régimen en Cuba se implementó alguna vez, y sugiere que la Casa Blanca puede haber mostrado escepticismo ante la idea. Pero la alarma en el propio memo de Johnson es evidente:

La mera redacción de este tipo de propuesta es un primer paso reprensible hacia el peor tipo de maldad en la política exterior. Lo encuentro incluso más repugnante que los planes de contingencia para asesinatos. Esta no es el tipo de recomendación que la comunidad de inteligencia debería proponer a la Casa Blanca. Las agencias deben tener un mejor sentido de lo que es una política legal y moralmente aceptable…

El resultado de SQUARE DANCE hubiera sido la muerte parasitaria de la principal vida vegetal y animal en Cuba. Los débiles esfuerzos de la CIA para dirigir los intentos de asesinato contra Castro palidecen en comparación con esta propuesta de acción encubierta del Ejército.

Creo que SQUARE DANCE merece nuestra atención. Si el asesinato es inaceptable, seguramente también lo es la destrucción generalizada de plantas y animales por medio de la guerra encubierta de gérmenes.

En 1964, la ley internacional que regía el uso de armas biológicas era el Protocolo de Ginebra de 1925. Pero su jurisdicción en ese momento era limitada.

«La propagación intencional de la enfermedad como método de guerra sería una violación del Protocolo de Ginebra si Estados Unidos fuera firmante, lo que no era», dijo a WhoWhatWhy el Dr. Richard Price, profesor de Política y Derecho Internacional en la Universidad de Columbia Británica. El Protocolo de Ginebra de 1925 «prohibió no solo los gases asfixiantes sino también las armas ‘bacteriológicas’, pero Estados Unidos no lo ratificó hasta 1975, por lo que no estaban obligados [a principios de la década de 1960]».

Price señala, sin embargo, que el uso del herbicida químico Agente Naranja durante la guerra de Vietnam, aunque técnicamente no era ilegal en aquel momento por la misma razón, ciertamente causó mucha controversia.

Aunque quizás el uso de plantas parásitas como Bunga, no sea lo primero que viene a la mente cuando se piensa en armas biológicas, algunos estudiosos la consideran una forma peligrosa de este tipo de guerra.

Por supuesto, Estados Unidos no había declarado oficialmente la guerra contra Cuba ni obtuvo autorización de la ONU, de ahí la necesidad de una «negación creíble».

Lo que realmente sucedió en Corea

El uso potencial de la guerra encubierta de gérmenes contra Cuba, aunque en sí es notable, es intrigante por otra razón. Durante la guerra de Corea, los chinos y norcoreanos protestaron porque Estados Unidos estaba utilizando armas biológicas contra el pueblo norcoreano. Los pilotos derribados de la Fuerza Aérea lo confesaron, solo para asegurar, después de su regreso de los campos de prisioneros de guerra de Corea del Norte, que fueron víctimas de lavado de cerebro. Un controvertido informe de la autoría de la comisión internacional y suprimido por largo tiempo llegó a la conclusión de que las acusaciones eran ciertas.

El problema surgió más recientemente con el lanzamiento de la serie docudrama de Netflix, Wormwood. Es una exploración de las misteriosas circunstancias que rodearon la muerte en 1953 de Frank Olson, un científico gubernamental y empleado de la CIA, y el esfuerzo de su familia durante décadas por descubrir lo que realmente sucedió. Olson había trabajado en Fort Detrick, una base del ejército estadounidense en Maryland que estaba en el centro de la investigación de armas biológicas de Estados Unidos.

La narración de Wormwood sugiere que Olson tenía dudas y sentimientos de culpa por el trabajo que estaba haciendo en relación con la guerra de Corea, y que la CIA lo había asesinado para evitar que hablara acerca de los proyectos.

Aunque el memorándum de 1964 del JCS no confirma ni niega las acusaciones acerca del uso de armas biológicas en Corea, está claro que el ejército de Estados Unidos. no se oponía al uso de tales métodos, incluso si eso significaba causar un daño drástico a toda la población civil.

Lo que también es digno de mención es el momento escogido para la nota. El año es 1964: el presidente Lyndon Johnson está en el poder después del asesinato de JFK, y el plan para derrocar a Castro sigue siendo un objetivo estratégico. Los anteriores fracasos para desalojar a Castro, que habían provocado el riesgo de aniquilación nuclear en la crisis de los misiles cubanos, en apariencia no fueron señales lo suficientemente fuertes para el presidente y el JCS.

El objetivo de la política de Estados Unidos hacia Cuba seguía siendo un cambio de régimen, pero el presidente Johnson pronto tendría las manos llenas con un conflicto escalado y que se convirtió en un atolladero en Vietnam, atolladero del cual Kennedy había tratado de retirarse antes de su muerte prematura.

Aquel verano de 1975, Loch Johnson comprendió lo que su gobierno era capaz de hacer. Aunque parece que la Casa Blanca terminó por rechazar el plan del JCS, es fácil identificarse con el horror de Johnson de que Estados Unidos fuera capaz de proponer seriamente tales acciones. Pasarían muchas décadas antes de que el público estadounidense descubriera la impactante verdad. Si el Comité Church hubiera decidido revelar todas esas realidades, ¿habría cambiado la percepción pública de la política exterior de Estados Unidos? ¿Hubiera desafiado la noción estadounidense de su excepcionalismo?

Tal vez una pregunta más inquietante sea si esas tendencias, presentes en el Estado Mayor Conjunto de 1964, están presentes en los corazones y las mentes de los altos dirigentes de hoy en día.

(Tomado de Who.What.Why.)

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.