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Artur Mas versus Richard Charles Lewontin: sí está en los genes

Fuentes: Rebelión

Es la cuarta vez que se ha sido proclamado candidato. No lo consiguió en dos ocasiones. La primera vez que tuvo éxito fue en 2010. Su primer gobierno: apenas 22 meses. No es un buen balance. No hablo de su durísima política antiobrera y antipopular. Habló el domingo 14 de octubre para los suyos, para […]

Es la cuarta vez que se ha sido proclamado candidato. No lo consiguió en dos ocasiones. La primera vez que tuvo éxito fue en 2010. Su primer gobierno: apenas 22 meses. No es un buen balance. No hablo de su durísima política antiobrera y antipopular.

Habló el domingo 14 de octubre para los suyos, para los cuadros y dirigentes de Convergència i Unió (y para la ciudadanía convergente de Catalunya a través de sus medios cada vez más serviles). Mas ha sido elegido por unanimidad en un Consell Nacional conjunto de CDC y UDC. «Comunicó», eso sí, con el tono soberbio y seguro de siempre, muy crecido en estos últimos meses. Estudió en Aula. Se le nota.

Llegó a decir incluso que una de las señas de identidad de su gobierno era la veracidad, el no engañar a nadie. Que lo diga un gobernante que apenas ha tenido en cuenta el programa con el que ganó las elecciones en 2010 (salvo en sus compromisos con los más favorecidos), compañero político íntimo de un tal Duran i Lleida que llegó a decir en la última contienda electoral española que ellos sabían muy bien lo que el gobierno debía hacer pero que no iban a decirlo porque así no se ganaban elecciones, que lo diga alguien así, decía, es muestra de la degeneración de la razón pública a la que hemos asistido y estamos asistiendo desde hace décadas.

Mas habló de soberanía y soberanismo y dijo, esta vez con claridad, que había que tener muy en cuenta la actual situación europea y la acumulación de poder por parte de algunas instancias comunitarias. Sería un guiño a quien quisiera oírlo. Vindicar «la soberanía nacional catalana» no debe ser mal interpretado: la Europa neoliberal, y su actual construcción, es la meta política, nunca vista críticamente, por las direcciones políticas de Convergència y de Unió.

Habló también de educación y de escuelas. No dijo nada de la falta de recursos, de la disminución de las partidas dedicadas a la pública, del incremento de ratios, del despedido de profesores, de la matrícula de los ciclos formativos superiores, de la reducción de salarios de los trabajadores de la enseñanza y de cien cosas más. Cómo puede ser, preguntó, que hoy se nos diga que se debe españolizar la escuela catalana, «cuando se ha demostrado que con la inmersión lingüística no es solo un lugar de convivencia, sino la única posibilidad que tienen muchos chicos y chicas de conocer la lengua del país» [1]. Para otros chicos y chicas la inmersión no rige. Para sus hijos por ejemplo. En Aula, una elitista escuela privada no concertada catalana, el proceso lingüístico es otro. No sigue los pasos de la llamada «inmersión lingüística» (que no aquí no discuto, en absoluto, no es el punto de esta nota).

En su discurso de aceptación, el candidato de la derecha conservadora catalana ha ratificado que la consulta sobre el derecho a decidir se hará en los próximos cuatro años. No sólo eso: subido de tono ha acusado nada menos que a la «oligarquía» del Estado (español, por supuesto, es decir, a los Botines, Duquesa de Alba, Florentino Pérez et alteri), sin incluir la catalana, de «pisar» a Catalunya [2]. La consulta se hará apelando a la actual legislación estatal, cambiándola si es necesario, y en caso contrario, estableciendo un marco legal catalán o apelando a la legislación internacional. Añadió don Artur Mas: «Os lo digo con toda la honestidad e incluso ingenuidad, nos gustaría que de vez en cuando, como está pasando de forma muy débil, salieran algunas voces en la España democrática de hace más de 35 años que dijeran que los catalanes tenemos derecho a decidir nuestro futuro». ¿No ha escuchado ni leído el president que se rió de los niños andaluces y gallegos esas voces de la España democrática -que, por tanto, y en contra de lo que publicitan entre sus bases sociales, no es tan sólo un país de bárbaros equiparables a Queipo del Llano-, y de izquierdas habría que añadir para informar bien de lo que está sucediendo?

El candidato se movió, además, hacia huracanes de alta tensión. La clave del proceso soberanista, señaló, es la construcción de grandes mayorías. La voluntad de un pueblo, prosiguió, es indestructible, «si se expresa de forma pacífica, democrática y en convivencia -una manera que está de acuerdo con la genética catalana».

¿Genética catalana? ¿Y qué genética es esa? ¿Está en los genes de la ciudadanía catalana sin excepción el comportarse pacífica, democrática y convivencialmente? ¿De verdad? ¿Como don Francesc Cambó, por ejemplo, que tiene una plaza en la parte alta de la ciudad a él dedicada? ¿Como el alcalde franquista Porcioles, por ejemplo? ¿Cómo el fascista olímpico don Juan Antonio Samaranch? ¿Como los jerarcas eclesiásticos catalanes del nacional-catolicismo? ¿Cómo lo esclavistas del siglo XIX a los que hacía alusión esta nota de Diario de Barcelona: «El Exmo. Sr Gobernador y Corregidor de esta ciudad, para dar cumplimiento a una orden superior, previene a los dueños de esclavos que residen en ella y pueblos de su corregimiento, que por todo el martes próximo, día 8 del actual, pasen a su Secretaría una nota firmada de su mano, en que se exprese el esclavo o esclava que tengan, su nombre, edad, origen de la esclavitud y pertenencia, con el precio que haya pagado por su adquisición… 5 de febrero de 1820 [Diario de Barcelona, 1820, p.281]».

Salvador Pániker contaba una anécdota significativa en Segunda Memoria «Le dije a López Rodó. «Cataluña tiene el complejo de haber perdido la guerra civil». Replicó él sin ninguna vacilación. «Pues yo soy catalán y tengo la impresión clarísima de haberla ganado.». ¿Pacífico, democrático, don López Rodó, uno de los siete magníficos franquistas?

Por lo demás, ¿la genética catalana incluye la corrupción generalizada entre amplios sectores de las clases dominantes catalanes y sus representantes políticos? ¿También está en sus genes?

PS. Un ejemplo de la merma de soberanía de la ciudadanía europea a la que se haya hecho referencia era señalado por Albert Sales e Inés Marco en su excelente artículo «El MEDE, la consolidación del golpe de estado financiero en la UE» [3]. Un fragmento significativo: «[…] el texto del tratado por el que se constituye el MEDE contiene otros muchos aspectos preocupantes desde el punto de vista político y de calidad democrática que escapan al debate de las cifras. Según el articulado inicial, que todos los diputados y diputadas el Europarlemento han tenido en sus manos, el MEDE, sus propiedades y sus activos, van a gozar de una inmunidad total frente a los estados miembro. No podrán ser objeto de ninguna forma de acción legal en su contra ni podrán ser «intervenidos, confiscados o embargados» ya sea por vía ejecutiva, judicial, administrativa o legislativa. Lo cual coloca a esta institución, creada a la sombra de la opinión pública europea (si es que existe tal cosa), fuera del control de las instituciones de las ya debilitadas democracias liberales estatales. En el terreno de las responsabilidades personales, el tratado establece que directores, subdirectores, director ejecutivo y demás empleados del MEDE serán inmunes a cualquier tipo de proceso legal por actividades ejercidas en el desempeño de sus funciones, y gozarán de inviolabilidad de sus archivos y documentos oficiales. Lo que significa que los tribunales de los países europeos no podrán, bajo ningún concepto, investigar las actividades profesionales de los altos cargos del MEDE.»

Notas:

[1] http://www.publico.es/espana/443867/mas-cree-que-el-gobierno-quiere-imponer-la-ensenanza-de-espana-como-una-grande-y-libre

[2] http://www.elperiodico.com/es/noticias/elecciones-2012/ciu-proclama-mas-candidato-2225231

[3] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=157574

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.