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Buenos días, Obamérica

Cambio, cambio, ¿cambio?

Fuentes: CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

        El lobo también vivirá con el cordero, y el leopardo se acostará con el niño: y la ternera y el joven león y el cebón juntos; y un pequeño niño los guiará.

La obra profética y cómica del gran autor satírico estadounidense George Schuyler, «Black No More.», trata de un científico llamado doctor Crookmore que desarrolla una fórmula que convierte negros en blancos (me pregunto cómo Schuyler trataría la actual bobada rentable del ADN de vuelta-a-África). Como resultado de un país totalmente blanco, las organizaciones de Derechos Cívicos se quedan sin negocios, e incluso el último bastión, el personaje basado en el nacionalista negro Marcus Garvey, termina por probar parte de la solución del doctor Crookmore. ¿Pasaría algo semejante cuando Barack Obama llegue a presidente? Un país en el que no existen divisiones sociales y el problema de la raza se desactiva.

El líder de la NAACP [Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color] dice que el trabajo de la organización continuará incluso después de una victoria de Obama. ¿Por qué? ¿No sería mejor que la NAACP cerrara sus puertas como ha sugerido el principal intelectual conservador del cable, Tucker Carlson? ¿Que subastara sus propiedades y se sumara a la fiebre pos-racial? En su «»The New Black Aesthetic,» (1989,) el autor Trey Ellis anunció la llegada de una generación de afro-estadounidenses que colocaría el tema de la raza en segundo plano, a diferencia de nosotros «cascarriabas» y «chalados,» que llegamos a la mayoría de edad en los años sesenta y que seguimos comportándonos como esos soldados japoneses que no se dieron cuenta de que la guerra había terminado. «Los nuevos intelectuales negros» fueron incluso elogiados por Robert Boynton en un ensayo que apareció en Atlantic Monthly (Marzo, 1995:53-69.)

Para mucha gente, el sueño de Martin Luther King se ha realizado. Dijo: «Yo tengo un sueño que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la gloria del Señor será revelada, y toda la carne la verá al unísono.» Obviamente yo y mis amigos de más de sesenta años todavía persistimos en esos sitios escarpados y nos negamos a procesar la luz del sol que está a disposición de todos los demás. Gente como nosotros tendrá que adaptarse a este EE.UU. pos-racial parecido a un cuadro de Edward Hicks. ¿Un sitio en el que los negros han hallado la Tierra Prometida?

¿Qué aspecto tiene esa tierra promedia? ¿Esta Obamérica? Poco después de que Obama preste juramento, la policía, en lugar de someter a negros y latinos a caprichosas detenciones en el tráfico, sólo los detendrá para ofrecerles entradas gratuitas al baile de la policía. En todo el país, se dirigirán a negros y latinos llamándolos señor y señora. Se acabará el problema de las prisiones abarrotadas, porque todos los negros y latinos que han sido enviados a ellas como resultado de la mala conducta de la fiscalía y de la policía – probablemente la mitad – serán liberados. Y todos esos policías que han asesinado a negros indefensos sólo para ser absueltos por jurados compuestos sólo por blancos, serán procesados de nuevo. Los negros tendrán la libertad de comprar en las grandes tiendas sin ser vigilados.

En los medios, todos los periodistas negros, latinos, estadounidenses nativos y estadounidenses de origen asiático, a los que, según el observador de los medios del Maynard Institute, Richard Prince, se les está «mostrando la puerta,» serán re-contratados. Los medios progresistas invertirán tanto tiempo en las torturas de sospechosos negros en Chicago, Nueva York y Los Ángeles, como lo hacen con las torturas en Guantánamo. Los negros serán liberados de ser vistos exclusivamente en las páginas de crímenes, entretenimiento y deportes y aparecerán en otras secciones: En secciones más cerebrales como de ciencia, ingeniería, astronomía. Jonathan Klein y otros productores del cable dejarán de administrar la opinión negra para que no enajene a su audiencia blanca y se otorgará tiempo en el aire a voces diferentes que las de los corresponsales negros de la iglesia del reverendo Moon. La negadora del calentamiento global Michelle Bernard, será reemplazada por Jill Nelson.

Jesse Jackson será nombrado escritor principal de editoriales en The Wall Street Journal, y Al Sharpton se hará cargo de The National Review. Rush Limbaugh inaugurará una serie llamada «Grandes inventores afro-estadounidenses.» Spike Lee será invitado a dirigir Columbia Pictures y Amy Goodman se hará cargo de NBC. La Sociedad de la Prensa de EE.UU. se disculpará por los linchamientos y los disturbios civiles causados por medios de información inflamatorios durante los últimos cien años o algo así. Rupert Murdoch, sofocado, leerá la declaración en nombre de sus colegas.

En una emotiva conferencia de prensa, John McWhorter, Ward Connerly y Shelby Steele admitirán que han sido instrumentos del movimiento eugenésico y donarán para becas para estudiantes negros y latinos todos los millones que han recibido de organizaciones de extrema derecha. Los negros tendrán tanto acceso a buena educación, como los miembros de al-Qaeda y del gobierno de Sadam que estudiaron en EE.UU. Esto terminará con la política de tú los educas y nosotros los combatimos.

Gertrude Himmlefarb y Lynne Cheney insistirán en que las obras de latinos, negros y estadounidenses nativos sean agregadas al canon. Cornel West co-presentará un show con el doctor Phil. The New York Review of Books terminará con su política de sólo para blancos, y comenzará a parecerse a EE.UU. Phillip Roth admitirá que todas sus novelas son autobiográficas. Varios destacados expresionistas abstractos confesarán que no saben dibujar.

Todos los negros y latinos que han sido expulsados de Nueva York, Oakland y San Francisco, como resultado de las políticas de limpieza étnica propugnadas por Jerry Brown, Giuliani y Newsom, serán invitados a retornar. Los bancos que apuntaron con préstamos hipotecarios tóxicos a negros y latinos, que habrían sido calificados como aptos para préstamos convencionales si hubieran sido blancos, paralizarán el proceso de ejecución hipotecaria y renegociarán esos préstamos. Los directores ejecutivos de Wall Street renunciarán a sus bonificaciones y a sus paracaídas dorados. Las conferencias de ventas tendrán lugar en el Day’s Inn. En «K street» pondrán letreros «Se arrienda». El Instituto de la Empresa Estadounidense cerrará sus puertas.

La derecha dejará de utilizar frases gastadas como «corrección política,» «victimización» y contratará a

Sean «Puffy» Combs para que les suministre un poco de lenguaje hip.

Un gobierno de Obama lanzará la doctrina Obama, que propugnará la agresión amistosa y la diplomacia blanda en África, Asia, Oriente Próximo y otros sitios globales en los que las fuerzas estadounidenses están matando gente. Esos lugares problemáticos serán inundados de artistas, escritores, bailarines y músicos, ingenieros, doctores, y de gente que habla sus idiomas.

A los estudiantes estadounidenses se les exigirá que aprendan un lenguaje asiático y africano así como uno occidental. Llamará a terminar con la guerra desde el aire para que esas fuerzas por lo menos miren a sus víctimas a los ojos antes de asesinarlas. Nunca más aviones teledirigidos. Misiles. Miembros del Estado Mayor Conjunto se dirigirán a él como Mister President, en privado y en público. La Casa Blanca, por la que deambulan las almas en pena de los combatientes contra los indios y dueños de esclavos, y simpatizantes del Ku Klux Klan, como Woodrow Wilson, que otrora gobernaron desde allí, será demolida y la familia del presidente residirá en un condominio en St. Louis mientras el país busca un nuevo comienzo. Cindy McCain venderá su vestuario y donará los ingresos para reconstruir el distrito 9 de Nueva Orleans. Cada traje que se pone en un día dado ayudará a reconstruir una manzana. John McCain reconocerá a los miembros negros de su familia, que ha despreciado hasta ahora. El crítico de Obama, gobernador Schwarzenegger, será uno de los que desean éxito al nuevo presidente. Para mejorar su condición física le enviará parte de los esteroides de su despensa privada. Y, a propósito, ¿no empieza por casa la tarea de ponerle un poco de carne a los huesos de alguien?

Un gran paso hacia un EE.UU. verde sería devolver las tierras que fueron robadas a los estadounidenses nativos. (El sudoeste será devuelto a México).

Como un gesto en esta nueva Era de Buenos Sentimientos, George Bush, Condi Rice, Henry Kissinger, Dick Cheney, Judith Miller, Osama Bin Laden y Jonathan Klein se entregarán al Tribunal de La Haya.

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Ishmael Reed es editor de Konch. Su nuevo libro: «»Mixing It Up, Taking On The Media Bullies» fue publicado por De Capo.

http://www.counterpunch.org/reed11052008.html

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