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Un estudio alerta de que el planeta podría estar a menos de 20 años de su punto de inflexión

Carbono a punto de fugarse del Ártico

Fuentes: IPS

El derretimiento del permafrost (hielo permanente) del Ártico amenaza los esfuerzos para impedir que el planeta se recaliente y se vuelva inhabitable para los humanos. Si no se reduce en forma drástica el uso de combustibles fósiles, al menos dos tercios de las gigantescas reservas de carbono congelado que existen en el norte del planeta […]

El derretimiento del permafrost (hielo permanente) del Ártico amenaza los esfuerzos para impedir que el planeta se recaliente y se vuelva inhabitable para los humanos.

Si no se reduce en forma drástica el uso de combustibles fósiles, al menos dos tercios de las gigantescas reservas de carbono congelado que existen en el norte del planeta podrían liberarse, alertó un nuevo estudio. Eso elevaría varios grados las temperaturas globales, haciendo inhabitables grandes partes de la Tierra.

Una vez que el Ártico se caliente lo suficiente, las emisiones de carbono y metano del permafrost derretido amplificarán el actual ritmo de recalentamiento planetario, explicó Kevin Schaefer, científico en el Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielo (NSIDC, por sus siglas en inglés) de Boulder, en el central estado estadounidense de Colorado. Eso sería irreversible.

El planeta estaría a menos de 20 años de su punto de inflexión. Schaefer prefiere usar el término «punto de inicio», a partir del cual los 13 millones de kilómetros cuadrados de permafrost en Alaska, Canadá, Siberia y varias partes de Europa se convertirían en una nueva fuente de emisiones de carbono.

«Nuestro modelo proyecta un punto de inicio dentro de 15 o 20 años a partir de ahora», dijo Schaefer a IPS.

El modelo utilizó un escenario «a mitad de camino», calculando un menor uso de combustibles fósiles que en el presente. Los científicos concluyeron que, aun a ese ritmo, entre 29 y 60 por ciento del permafrost mundial se derretirá, liberando 190 gigatoneladas de carbono extra para 2200.

El estudio es el primero en cuantificar cuándo y cuánto carbono será liberado desde el Ártico, y fue publicado esta semana en la revista de meteorología Tellus.

«La cantidad de carbono liberada es equivalente a la mitad de la que ya se ha lanzado a la atmósfera desde los albores de la era industrial», ilustró Schaefer.

El carbono adicional del permafrost incrementará entre ocho y 10 grados las temperaturas promedio en el Ártico, informó el estudio. Esto no sólo transformará totalmente la región, sino que también incrementará las temperaturas promedio del planeta unos tres grados, coincidió Schaefer.

Y esto se sumará al incremento previsto de entre tres y seis grados en los próximos 100 años por la continua quema de combustibles fósiles.

Incluso, Schaefer reconoce que el estudio subestima lo que está ocurriendo. El modelo no mide las liberaciones de metano, que son 40 veces más potentes que el carbono en materia de recalentamiento. El metano podría tener un gran impacto en las temperaturas en el corto plazo, indicó.

«Habrá muchas emisiones de metano. Estamos trabajando en estimarlas ahora mismo», dijo.

El modelo tampoco incluye emisiones de una amplia región de permafrost submarino. IPS informó anteriormente de que unos ocho millones de toneladas de emisiones de metano emergen cada año a la superficie desde el poco profundo Ártico del este siberiano.

Si apenas el uno por ciento del metano submarino en el Ártico alcanza la atmósfera, se cuadruplicaría la cantidad de ese gas que actualmente existe en ella, dijo a IPS Vladimir Romanovsky, de la Universidad de Alaska.

El modelo tampoco tiene en cuenta un proceso llamado «erosión thermokarst», reconoció Schaefer. Se trata de un proceso ampliamente observado en el que el agua de deshielo erosiona el permafrost y lo expone a temperaturas más altas, acelerando el derretimiento. «No hemos podido calcular eso todavía, pero podría contribuir a grandes liberaciones de carbono y de metano», señaló.

Nada de esto se ha tenido en cuenta en las discusiones políticas para reducir las emisiones de carbono y mantener por debajo de dos grados el aumento de la temperatura global.

Tampoco hay un amplio reconocimiento de que este proceso es irreversible. Aun si se dejaran de usar hoy todos los combustibles fósiles, las temperaturas globales seguirían creciendo, y el permafrost se descongelaría otros 20 o 30 años, estimó Schaefer.

Y una vez que el carbono se libera, «no hay forma de volverlo a poner en el permafrost», señaló.

Sin embargo, cerca del precipicio parece asomar una salida segura. Un nuevo análisis acaba de demostrar que los combustibles fósiles podrían ser eliminados de forma gradual para 2050 y a la vez garantizar un estilo de vida cómodo para la población mundial.

El Informe de Energía de Ecofys, consultora líder en Holanda, señala que la humanidad podría satisfacer el 95 por ciento de sus necesidades energéticas con fuentes renovables usando la tecnología actual.

«El informe demuestra que en cuatro décadas podemos tener un mundo de vibrantes economías y sociedades usando energías totalmente limpias, baratas y renovables, y además con una calidad de vida mejor», destacó el director general del Fondo Mundial para la Naturaleza, Jim Leape.

El Fondo contribuyó con Ecofys en el trabajo.

«El informe es más que un escenario, es un llamado a la acción. Podemos alcanzar un futuro más limpio y renovable, pero debemos comenzar ahora», dijo Leape en una declaración.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=97571

rCR