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Costo ambiental de las fiestas de Navidad y Año Nuevo

Fuentes: Ecoportal

«Llega la época de las fiestas y es hora de ser conscientes que toda esa parafernalia que se monta en torno a dichas celebraciones puede llegar a ser muy perjudicial medioambientalmente. Y es imposible poner coto a estos efectos, si no conocemos exactamente donde podría estar el problema» pretendemos en absoluto resultar «aguafiestas» sino simplemente […]

«Llega la época de las fiestas y es hora de ser conscientes que toda esa parafernalia que se monta en torno a dichas celebraciones puede llegar a ser muy perjudicial medioambientalmente. Y es imposible poner coto a estos efectos, si no conocemos exactamente donde podría estar el problema»

pretendemos en absoluto resultar «aguafiestas» sino simplemente concientizar de la realidad de que esta temporada, no solo dejará un gran agujero en nuestros bolsillos, sino que, si no hacemos algo por cambiar nuestros hábitos de consumo, también lo seguirá haciendo en la salud del Medio Ambiente.

Estas son algunas de las formas en las que quizá sin querer, estamos perjudicando a nuestro entorno. La idea es que si sabemos dónde nos estamos equivocando, seamos capaces de usar el sentido común y subsanemos nuestros errores.

Los árboles

Los árboles de Navidad, aunque hermosos y básicos en cualquier hogar en Navidad, no son beneficiosos para nuestro medio ambiente en ningún sentido, no importa si son naturales o si nos hemos decantado por el de plástico «de toda la vida».

La tala de árboles vivos significa que una cantidad menor de plantas estará generando oxígeno. Además, en general son desechados cada año, ya que han muerto al final de la temporada festiva, pero las cifras aún sugieren que una mínima cantidad de los árboles comprados será reciclada de forma adecuada, dejando el resto a merced de la putrefacción o en la basura.

Sin embargo, la alternativa de los árboles de plástico es sin dudas la más perjudicial por innumerables razones. Se utilizan productos de petróleo (PVC) para hacerlos con la consiguiente generación de subproductos tóxicos y requieren un gasto importante de recursos en su fabricación, transporte, embalaje, etc.

Los árboles artificiales convencionales a menudo son reutilizados durante varios años, pero hay que tener en cuenta que una vez que se desechan, su destino es inevitablemente un vertedero, ya que no pueden ser reciclados de ninguna manera.

Los regalos

Con la compra de regalos sin fin para todos los miembros de la familia, colegas y amigos hay dos cosas que son inevitables: los presentes no deseados (que acaban en la basura o acumulando polvo en un triste rincón) y el aumento sustancial de producción a nivel de las empresas, para cumplir con las demandas de cada temporada.

Una buena parte de las mercancías específicas para la Navidad producidas en línea cada año, no se venden y acaban en las liquidaciones pos navideñas o en los vertederos. Si a esta situación le sumamos los montones de envases, cartones, plásticos y papeles de regalo desechados, nos hallamos ante un aumento dramático en la cantidad de basura que será preciso usar como relleno sanitario.

Las luces

No hay ninguna duda que las luces del árbol de Navidad y todo ese despliegue luminoso y decorativo, tanto dentro como fuera de nuestros hogares, puede que den una bonita imagen, pero el impacto ambiental de estos excesos no tiene nada positivo.

No sólo estas decoraciones adicionales aumentan brusca y dolorosamente las facturas de servicios públicos, sino que exigen una producción mayor para colmar las expectativas de los usuarios, lo que en países como España donde la generación no depende de fuentes verdes más que en un pequeño porcentaje, los niveles de contaminación de dispararán.

Los papeles

La cantidad de papel de envolver convencional utilizada cada año, junto con el número de tarjetas de Navidad (que no se hacen con papel reciclado) enviadas y recibidas, requiere que se sobreexploten los recursos forestales. Y con los graves problemas que ya tienen los bosques en cuanto a deforestación y fragilidad, estas prácticas son muy perniciosas.

Los viajes

La Navidad es un tiempo para pasar con los seres queridos, pero dado que muchas familias se hayan en puntos dispares de la geografía mundial, el uso de automóviles, trenes, aviones y otros medios de transporte, contribuye sin dudas a aumentar la huella de carbono de cada viajero durante el período festivo.

Los desechos

Dado el ambiente de esta temporada, lo que proliferan sin dudas son las fiestas, las reuniones y las comidas. Estas generan una enorme cantidad de desechos que no siempre son reciclados o reutilizados de la forma más adecuada.

Está comprobado que el consumo de bebidas aumenta de forma excepcional y por ello las cantidades de envases, tanto de plásticos, latas, como especialmente de vidrio, se multiplicarán de manera alarmante y su forma de desecharlas no suele ser la adecuada.

El problema mayor está en que la enorme mayoría de las personas en estas épocas se «olvida» de reciclar de forma correcta y no se da cuenta que justamente ahora, cuando existe un exceso de residuos, es cuando más se necesita que haya un esfuerzo conjunto y una toma de conciencia colectiva acerca de esta problemática.

En cuanto al tema de las comidas, parece que hubiésemos estado a dieta rigurosa todo el año, con el solo objetivo de comer de forma desmesurada durante el mes de diciembre. Se cocina o se compran alimentos preparados para 15 personas, aunque sean 5 y la mayoría de las sobras acabarán en la basura.

Una reflexión final

Es posible tener unas fiestas con costos ambientales menores empleando luces Leds, cocinando la cantidad justa para satisfacer a los comensales, compartiendo coche, comprando regalos ecológicos y envolviéndolos en papel reciclado, eligiendo árboles reales de plantaciones sostenibles y cuidando de reciclar muy bien todos los desechos. Querer es poder.

Fuente: http://www.ecoportal.net/Eco-Noticias/Costo-ambiental-de-las-fiestas-de-Navidad-y-Ano-Nuevo