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Filipinas y Tailandia se enfrentan con las corporaciones farmacéuticas al ofrecer medicamentos genéricos a precios accesibles

Cruzada por genéricos

Fuentes: IPS

Los genéricos son medicamentos identificados por el nombre de su principio activo, aun sin anuencia de los dueños de las patentes correspondientes, y mucho más baratos que sus equivalentes con marca registrada. India es el principal productor mundial de copias a bajo costo de medicamentos patentados. A su vez, Tailandia emitió una licencia obligatoria para […]

Los genéricos son medicamentos identificados por el nombre de su principio activo, aun sin anuencia de los dueños de las patentes correspondientes, y mucho más baratos que sus equivalentes con marca registrada.

India es el principal productor mundial de copias a bajo costo de medicamentos patentados. A su vez, Tailandia emitió una licencia obligatoria para quebrar la patente de Efavirenz, producto de la multinacional Merck contra el VIH, con el fin de importar el genérico de fabricación india.

En tanto, Filipinas está muy interesada en dar la batalla legal contra la compañía farmacéutica Pfizer con el fin de importar de India una versión de Norvasc, para pacientes con problemas cardíacos.

Ese caso cobró fuerza cuando a mediados de noviembre los usuarios de este medicamento se unieron para defender su derecho a contar con una versión más barata.

Iniciativas para hacer prevalecer los intereses de la salud pública por encima de los del sector privado son simultáneas a «la ofensiva de las compañías farmacéuticas en los países en desarrollo para socavar las reglas existentes del comercio mundial», señaló la organización humanitaria internacional Oxfam.

Esa «ofensiva» tiene la finalidad de «evitar» que los países pobres «obtengan medicamentos a mejores precios», según Oxfam.

Algunas naciones en desarrollo de Asia sudoriental decidieron hacer pesar su derecho a garantizar medicamentos asequibles para afrontar las graves emergencias sanitarias internas.

Ese derecho quedó asegurado en la conferencia ministerial que la Organización Mundial del Comercio (OMC) mantuvo en Doha, capital de Qatar, en noviembre de 2001.

Los ministros acordaron entonces los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Vinculados al Comercio (Adpic), que permiten a las naciones del Sur acceder o producir medicamentos a menor costo de modo de afrontar problemas de salud pública.

Unas de las formas de adquirir medicamentos más baratos es permitir la producción local de un medicamento patentado para cubrir la necesidad interna.

La otra forma es la importación del fármaco genérico a pesa de que el compuesto tenga derechos de exclusividad.

La decisión de Bangkok de emitir una licencia obligatoria para importar una versión genérica del Efavirenz, hasta que pueda comenzar su a elaboración, dentro de seis meses, es la primera que se toma desde que este país aprobó la ley de Patentes de Drogas hace casi tres décadas.

«Tailandia respeta la normativa de los Adpic cuando trata de buscar una alternativa a las sustancias que Merck produce», señaló Paul Cawthorne, coordinador de la organización humanitaria internacional Médicos sin Fronteras en este país.

Esa organización realiza desde hace años una campaña a favor del abaratamiento de las medicinas en el mundo en desarrollo.

«Tailandia debió afrontar un problema de reserva de esta droga debido a una enorme demanda mundial. Su precio excesivo también fue un problema», apunta Cawthorne.

Según él, la medida tomada por Bangkok va a fortalecer su postura la próxima vez que tenga que negociar precios de fármacos con otras compañías farmacéuticas.

«Las firmas sabrán que el gobierno de Tailandia no dudará en hacer un mejor negocio para conseguir medicamentos más baratos. Sobre todo porque declaró que esta es la primera vez que quiebra una patente, pero no la última», añade.

«Es importante que los países en desarrollo de la región asuman posturas similares para asegurar que hacen uso de sus derechos en el marco de los Adpic», dijo a IPS Jacques-chai Chomthongde, investigador de Focus on the Global South, institución dedicada a las investigaciones sociales y económicas con sede en Bangkok.

«Espero que lo que sucede en Tailandia impulse a otras naciones en desarrollo a seguir la misma senda», añadió.

El producto de Merck, utilizado en la primera y segunda línea de terapias para prolongar la vida personas que viven con VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida), tiene un costo para el paciente de 41 dólares por mes frente a su versión genérica que cuesta 22 dólares.

Las medidas tomadas por de Tailandia para ofrecer medicamentos más baratos a sus ciudadanos con VIH siguen el criterio establecido hace cuatro años, cuando la agencia farmacéutica estatal comenzó a producir una línea local de antirretrovirales genéricos que redujeron el costo del tratamiento mensual a 37,50 dólares.

Medicamentos baratos y un paquete de asistencia universal hicieron que Tailandia liderara los países en desarrollo que ofrecen antirretrovirales a los pacientes con VIH/sida.

En este momento esa cobertura médica cubre a 85.000 de las 600.000 personas con VIH.

Pero los expertos en salud pública advierten que el país debe estar preparado para suministrar terapia de segunda línea, pues la de primera línea pierde efectividad cuando avanza el tiempo de tratamiento.

La compañía Pfizer elevó la temperatura del gobierno de Filipinas al demandar a principios de año a dos agencias estatales por importar una versión genérica de su fármaco contra la hipertensión Norvasc.

«Pfizer obtiene 60 millones de dólares por año en Filipinas de la venta de ese medicamento a más del doble del precio del vigente en otros países, a pesar de que las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte», según Oxfam.

«Ese caso sienta un precedente y de su resultado dependerá la capacidad del gobierno para garantizar genéricos más baratos», dijo a IPS en entrevista telefónica desde Manila la coordinadora de campaña de Oxfam, Shalimar Vitan.

«También es la primera oportunidad para que los consumidores luchen por sus derechos contra Pfizer. No tuvieron otra oportunidad», añadió.

Activistas filipinos a favor de un comercio justo y un mejor sistema de salud pública temen que una victoria de Pfizer socave aún más las promesas hechas en Doha, pues puede fortalecer las cláusulas de protección de patentes de la compañía e impulsar a otras empresas del sector a seguir el mismo camino.

Sería una cachetada a la decisión de la estatal Corporación de Comercio Internacional de Filipinas y la Oficina de Alimentos y Drogas respecto de su «legalidad en el marco de la normativa filipina», señalaron.

«Si Pfizer tiene éxito, la capacidad del gobierno para acceder a medicamentos más baratos y reivindicar su derecho a que se respeten las salvaguardas de los Adpic se verá seriamente limitada», sostiene Oxfam.

***** + Oxfam Internacional, (http://www.oxfam.org/es/) + Focus on the Global South, en inglés (http://www.focusweb.org/index.php)