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Cuba aparece, Cuba sigue adelante ¿cuál es el problema?

Fuentes: Rebelión

«Pero cuando torturas y tinieblas // parecen apagar el aire libre / y no se ve la espuma de las olas / sino la sangre entre los arrecifes, / surge la mano de Fidel y en ella // Cuba, la rosa limpia del Caribe. / Y así demuestra con su luz la Historia / que […]

«Pero cuando torturas y tinieblas // parecen apagar el aire libre / y no se ve la espuma de las olas / sino la sangre entre los arrecifes, / surge la mano de Fidel y en ella // Cuba, la rosa limpia del Caribe. / Y así demuestra con su luz la Historia / que el hombre modifica lo que existe / y si lleva al combate la pureza / se abre en su honor la primavera insigne»

«Cuba aparece», de Canción de gesta, Pablo Neruda.

 

Hay una amenaza que ahora ocupa el mundo, el capitalismo revienta sus soportes, agota recursos naturales, infla de manera artificial su economía, genera guerras por la recolonización y la supremacía, ignora las reglas mínimas de respeto a los pueblos y naciones, y Obama declara jactándose a sus congresistas de la Corte imperial: «Los EEUU de América es la nación más poderosa de la tierra. Punto.» Debería añadir que lo es a costa de crear el peor momento del mundo hasta ahora conocido. El realismo capitalista hace camino contra la Humanidad. Ante su decadencia y su avaricia neocolonial se construyen alianzas geoestratégicas de fuerzas que buscan ser la alternativa, reclaman espacio y quieren igualdad. Se abre una etapa histórica de multiples variables entre peligros y esperanzas.

Debemos estar avisados, activos en la ética y la justicia social como política: se viene encima un cambio en el mundo. Será para mejor si nucleamos las fuerzas de la esperanza, de la práctica que haga al pueblo dueño de su común riqueza, de su bien social, de su defensa.

En el centro de la Historia nuestra hay un referente que el imperio trata de apagar, levanta muros de bloqueo informativo y económico, bloqueo, bloqueo y bloqueo con el único fin de que no se conozca la independencia, la ética, la justicia social y la solidaridad internacionales que la construyen. A Cuba el imperio la denigra, la violenta financiando al mercenariado y a los antipatria, y aunque en el último año Obama ha rebajado su lenguaje está por ver cambios esenciales en su comportamiento: que ponga fin al bloqueo, que entregue Guantánamo, que extradite a los terroristas como Luis Posada Carriles. El resto de los gobiernos han reconocido en la ONU que la acción contra Cuba pone en evidencia el carácter violento y ladrón del gobierno imperial.

Se hace difícil explicar cómo Cuba, una sociedad tan pequeña, representa tanto para los pueblos que aspiran a ser libres, y por qué trastorna tanto al imperio, a ese mismo imperio junto al que otros gobiernos no quieren aparecer contra Cuba, el mismo imperio al que sin embargo se unen para llevar a cabo graves hechos delictivos en otras tierras.

La revolución cubana nació contra el imperio, la corrupción, la pobreza, la injusticia social, por la independencia. La revolución cubana no es un calendario que se cambia con un número más al terminar el año, es una transformación emprendida al calor del pueblo constante, que se desenvolvió en la mismísima lucha que el enemigo plantea, capaz de crear una y otra vez llaves de respuesta desde el espíritu del socialismo. En su día, ese de 1959, la misma fuerza revolucionaria del pueblo hizo que quebrase la injusticia, así se cambio la relación social, la distribución de bienes materiales, se expandió la enseñanza, la medicina, la solidaridad, se transformó el país.

Qué distinta Cuba al imperio, en éste el valor es el dinero, la apropiación ingente a costa de los demás; que distinta porque los valores humanos y la ética han sido el cuerpo de Cuba socialista, y así se lo reconoce la Historia. La conducta de los revolucionarios cubanos está solidariamente probada. La conducta del imperio explotador también está probada.

Ahora que el capitalismo amenaza con reventar, ahora que se conduce desquiciado arruinando lo que toca, es preciso que la luz de la experiencia cubana siga en alto, que el brillo de las monedas robadas a lo largo y ancho del mundo no la sustituya, no deshaga la conciencia política y social porque Obama emplee palabras que parecen nuevas, y sin embargo buscan el viejo objetivo de la corrupción, de la atonía, de la competitividad individual, todo como arma para que se abandone la esencia común de su soberana independencia, del poder popular, de su valor social histórico: la ética revolucionaria que demostró el pueblo cubano en 1959. Cuba sigue adelante en sus resoluciones. ¿Cuál es el problema?. La experiencia enseña, la memoria es un recurso a emplear, la ética, la solidaridad, lo común, a hecho frente siempre al imperio del capital, y ahora que empieza a desplomarse y busca la recolonización para alargar su agonía, hay que proteger la conciencia en los cambios que el pueblo y su gobierno vienen a introducir, cambios que como el nuevo año sean acordes con lo necesario para el tiempo que viene inexorable. Las fuerzas del socialismo tienen como referencia a Cuba, tan odiada por el imperio y tan fuerte ante el terrorismo, la explotación humana, la corrupción y la guerra de conquista que en su decadencia el imperio ha ejercido y ahora acelera. 

Ramón Pedregal Casanova es autor de «Dietario de crisis», «Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios», y «Gaza 51 días».

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.