La primera fase del acuerdo entre Israel y Hamás para el alto el fuego y el intercambio de cautivos expira el sábado 1 de marzo, tras lo que se supone que será el intercambio final el jueves de los cuerpos de cuatro cautivos israelíes por la libertad de varios cientos de palestinos retenidos por Israel. Sin embargo, dado que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha emprendido una activa campaña para sabotear el acuerdo negociado internacionalmente, que entró oficialmente en vigor el 19 de enero, el futuro de dicho acuerdo no es nada seguro.
Estaba previsto que las negociaciones sobre la aplicación de la segunda fase del acuerdo -que estipula que los israelíes deben retirarse del corredor Filadelfia a lo largo de la frontera de Gaza con Egipto al final de la fase 1- comenzaran a más tardar el 3 de febrero, pero Netanyahu se negó a autorizar que los negociadores israelíes iniciaran las conversaciones. En su lugar, Netanyahu viajó a Washington D.C., donde fue el primer dirigente extranjero en reunirse con el recién reelegido presidente Donald Trump. En su conferencia de prensa conjunta, Trump anunció por sorpresa su intención de apropiarse de Gaza como territorio estadounidense y construir en ella una “Riviera de Oriente Próximo”. Desde esa visita, Netanyahu ha intensificado sus amenazas de reanudar una guerra a gran escala en Gaza mientras sigue participando a regañadientes en los intercambios semanales de cautivos israelíes por palestinos arrebatados o encarcelados por Israel.
Todo cambió el sábado. Después de que Hamás y otras facciones de la resistencia palestina liberaran a seis cautivos israelíes -uno de los cuales, Omer Shem-Tov, besó a dos combatientes de las Brigadas Qassam en el escenario durante la ceremonia de entrega-, Netanyahu sometió a cientos de familias palestinas que esperaban la libertad de sus seres queridos a un juego agonizante. Una vez que los cautivos israelíes llegaron de vuelta a Israel, Netanyahu anunció que retrasaba la prevista liberación de 620 palestinos. Los palestinos autorizados para esa liberación ya habían subido a autobuses en una prisión de Cisjordania ocupada.
Después, el domingo, Israel anunció que no se liberaría a más palestinos hasta que Hamás aceptara poner fin a “las ceremonias que rebajan la dignidad de nuestros rehenes y al uso cínico de dichos rehenes con fines propagandísticos”. Israel también estaba furioso por un vídeo difundido por el brazo armado de Hamás, las Brigadas Qassam, en el que se revelaba que había llevado a otros dos cautivos israelíes a la ceremonia de entrega en Nuseirat el sábado y los había filmado desde el interior de una furgoneta mientras veían cómo liberaban a sus compatriotas. En la grabación, los cautivos israelíes apelaban a Netanyahu para que cumpliera los términos del acuerdo de alto el fuego y garantizara su liberación de Gaza.
De los 620 que debían ser liberados el pasado sábado, más de 400 son palestinos de Gaza hechos prisioneros por Israel, entre ellos 23 niños y una mujer, junto con 110 palestinos que cumplen cadena perpetua o largas condenas de prisión.
“Al aplazar la liberación de nuestros presos palestinos según el acuerdo de alto el fuego de fase 1, el gobierno enemigo está actuando precipitadamente y exponiendo todo el acuerdo a un grave peligro”, declaró Basem Naim, miembro del buró político de Hamás, en un comunicado. “Hablan de la forma en que se entrega a los prisioneros israelíes, que expresa nuestro respeto por ellos de forma coherente con nuestros valores, pero a cambio todos nuestros prisioneros fueron sometidos a graves torturas y aislamiento antes de su liberación y sus familias amenazadas si siquiera expresaban algún tipo de alegría por la liberación de sus hijos e hijas de la cárcel”.
Hamás afirmó el domingo que no reanudaría las negociaciones indirectas sobre el acuerdo más amplio de alto el fuego con Israel hasta que no se liberara a los cautivos palestinos, aunque también dijo estar abierto a propuestas de mediadores internacionales para resolver el punto muerto. Si Israel no libera a los palestinos que debía liberar el sábado, Hamás dijo que “todas las opciones están sobre la mesa”, incluido el retraso de la devolución prevista para el jueves de los cadáveres de cuatro israelíes llevados a Gaza el 7 de octubre.
Netanyahu también ha utilizado los acontecimientos que se produjeron la semana pasada en torno a la devolución de los cuerpos de la cautiva israelí Shiri Bibas y sus dos hijos pequeños para justificar un posible fin del acuerdo. Ariel y Kfir tenían 4 años y 9 meses cuando combatientes de las Brigadas Muyahidines -otro grupo armado palestino- se los llevaron de vuelta a Gaza el 7 de octubre. Está claro desde hace más de un año que Netanyahu y sus partidarios han estado utilizando a la familia como arma emocional para avivar la ira israelí. Desde noviembre de 2023, Hamás ha mantenido que los tres murieron en un ataque aéreo israelí, pero funcionarios y medios de comunicación israelíes han estado insinuado sistemáticamente que podrían estar vivos.
Tras la devolución de los cadáveres, Israel afirmó que una combinación de pruebas forenses e “inteligencia” israelí había determinado que los niños habían sido “asesinados” en cautividad. Netanyahu afirmó, sin pruebas, que sus captores habían “estrangulado a los tiernos niños con sus propias manos”. No se ha presentado ninguna prueba pública que respalde esta acusación.
Luego, agravando una situación ya de por sí intensa, se supo tras un examen forense que el ataúd que supuestamente contenía el cuerpo de Shiri Bibas en realidad no contenía sus restos. Netanyahu acusó a Hamás de un malvado y cínico acto de terror psicológico e insinuó que el grupo había entregado deliberadamente a Israel el cadáver de una “mujer de Gaza”. Hamás respondió diciendo que investigaría y pronto anunció que la devolución del cuerpo equivocado era un error debido a que los restos de Shiri Bibas se habían guardado con los de palestinos muertos en el mismo ataque. En 48 horas, sus restos fueron localizados y entregados a la Cruz Roja.
“Pueden producirse algunos errores desafortunados, sobre todo porque el bombardeo sionista hizo que los cadáveres de prisioneros israelíes se mezclaran con los de palestinos, miles de los cuales siguen bajo los escombros”, ha declarado Naim. “Nos gustaría recordar al mundo que recibimos miles de cadáveres del enemigo sionista en bolsas azules sin ninguna identificación en ellos y sin ningún respeto por su humanidad, y no escuchamos ninguna condena de estos crímenes por parte de funcionarios internacionales y los medios oficiales occidentales no se han preocupado por los derechos humanos palestinos”.
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La Casa Blanca se apresuró a respaldar la negativa de Israel a liberar a los cautivos palestinos el sábado. “Dado el bárbaro trato de Hamás a los rehenes, incluido el horrible desfile de los ataúdes de los niños Bibas por las calles de Gaza, la decisión de Israel de retrasar la liberación de los prisioneros es una respuesta apropiada”, dijo el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Brian Hughes. Añadió que Trump “está dispuesto a apoyar a Israel en cualquier curso de acción que elija con respecto a Hamás”. Netanyahu también ha afirmado que está en posesión de una supuesta carta paralela de Trump (y otra del expresidente Joe Biden) que asegura a Israel que puede reanudar la guerra a gran escala contra Gaza si determina que el alto el fuego es insostenible.
La persona de contacto de Trump en las negociaciones sobre Gaza ofreció una imagen más matizada de la situación actual. «Llegaremos a la fase 2. Estoy muy centrado en eso y creo que va a producirse», dijo el empresario multimillonario y enviado especial de Trump, Steve Witkoff, el domingo, añadiendo que confiaba en que las negociaciones y el alto el fuego iban a continuar.
Desde que se firmó, Netanyahu ha dicho en repetidas ocasiones a su gabinete que consideraba que el acuerdo en tres fases era sólo una fase, destinada a liberar al mayor número posible de cautivos israelíes y, al mismo tiempo, obstaculizar cualquier intento de forzar una retirada completa israelí de Gaza o un plan de reconstrucción que incluya a los palestinos que permanecen en Gaza. El domingo, Witkoff reconoció: «Tenemos que conseguir una ampliación de la fase 1».
Según el acuerdo que Israel firmó con Hamás, las fuerzas israelíes deben iniciar su retirada total del corredor Filadelfia, a lo largo de la frontera de Gaza con Egipto, al final de la primera fase. Durante meses, Netanyahu ha declarado que Israel no tiene intención de hacerlo, a pesar del acuerdo. Los analistas en Israel creen que Netanyahu rechazará la plena aplicación de los términos de la segunda fase y mantendrá la situación en el limbo mediante una serie de miniacuerdos destinados a liberar más cautivos y cadáveres israelíes. Se suponía que en la primera fase del acuerdo se liberarían 33 cautivos israelíes e internacionales en total. En la actualidad se cree que hay 61 israelíes retenidos en Gaza, y la segunda fase prevé la devolución de todos ellos a cambio de un alto el fuego permanente, la retirada israelí de Gaza y la liberación de miles de palestinos.
Según el acuerdo firmado por Israel, debían entrar en Gaza unas 60.000 casas móviles y 200.000 tiendas de campaña junto con maquinaria pesada para retirar escombros. Israel ha bloqueado casi por completo estos envíos desde el 19 de enero, en una clara señal de que Netanyahu no quiere permitir a los palestinos la capacidad de mejorar significativamente sus condiciones de vida.
A principios de la semana pasada, el jefe de Hamás en Gaza, Jalil Al-Haya, declaró que el grupo está dispuesto a negociar un acuerdo global para la fase 2 que incluiría la devolución de todos los cautivos israelíes retenidos en Gaza “en un solo paquete”, en lugar de las liberaciones semanales escalonadas que han marcado la fase 1 del acuerdo. A cambio, Hamás y otros grupos de resistencia palestinos exigirían que Israel retirara completamente todas sus fuerzas de la Franja de Gaza y que los mediadores internacionales, incluido Estados Unidos, certificaran una tregua permanente.
Netanyahu no quiere tal acuerdo con Hamás y afirma que Trump “está de acuerdo con nosotros en todo lo relacionado con Gaza”. El aluvión de mensajes contradictorios de Trump, sin embargo, hace difícil evaluar qué resultado prefiere. A primera vista, la rimbombante amenaza de Trump de arrebatar Gaza, desplazar a su población y construir hoteles y edificios de oficinas bajo propiedad estadounidense parece una amenaza desnuda de conquista imperial violenta, posiblemente dirigida a presionar a Egipto, Jordania y otras naciones árabes para que presenten sus propios planes.
El analista palestino Abdaljawad Omar, profesor de la Universidad de Birzeit, cree que esto también puede haber sido un mensaje para Israel. “La idea de que los estadounidenses se apoderen de Gaza fue una especie de reproche a Netanyahu. Se pretendía decir que hay tensión entre estas dos figuras”, me dijo Omar recientemente. “Trump no quería darle demasiado crédito a Netanyahu. Por eso dijo que Estados Unidos se apoderará de Gaza, no Israel”. Sin embargo, dijo Omar, Netanyahu en última instancia estaba satisfecho con la amenaza de Trump de una toma de posesión de Gaza porque promueve la agenda de que “la cuestión palestina solo puede resolverse mediante la erradicación total de la presencia física de los palestinos en la tierra de Palestina”, algo que, si la historia ofrece una idea, los palestinos en Gaza no van a cumplir.
Cuando se le preguntó el domingo durante una entrevista en la CBS si Trump apoya el derecho de los palestinos a regresar a Gaza después de la reconstrucción, Witkoff dijo: “No estoy seguro de que alguien tenga un problema con que la gente regrese. Hemos tenido estas discusiones sobre eso. Creo que la cuestión fundamental hoy es cómo podemos completar la segunda fase y luego desarrollar un plan de reconstrucción para Gaza”. Pero afirmó que las estimaciones anteriores de cuánto tiempo tomaría reconstruir Gaza están muy por debajo de las evaluaciones actuales. “Nadie puede vivir allí en un entorno seguro durante al menos 15 años”, afirmó Witkoff. “Hay mucho trabajo que hacer allí: hay toneladas de demolición, hay proyectiles de artillería por todas partes que podrían explotar en cualquier momento. Este es un proyecto mucho más largo y la gente no debería vivir allí en este momento”.
Egipto ha estado trabajando en una contrapropuesta propia para la reconstrucción de Gaza, que dice que no requeriría el desplazamiento generalizado o forzoso de palestinos. El plan, que se discutirá en una cumbre de la Liga Árabe el 4 de marzo, incluye un plan de tres a cinco años que prevé establecer zonas seguras para reubicar temporalmente a los residentes dentro de Gaza en casas móviles y refugios mientras se retiran los escombros y comienza la construcción, según el periódico estatal egipcio Al-Ahram. El periódico dijo que el plan fue diseñado para «refutar la lógica del presidente estadounidense Trump» y «cualquier otra visión o plan que apunte a cambiar la estructura geográfica y demográfica de la Franja de Gaza».
«La [cantidad de] escombros en Gaza no es tan grande como sugieren Estados Unidos e Israel, y los contratistas han confirmado que gran parte de ellos se pueden reciclar en el proceso de reconstrucción», dijo recientemente la exviceministra egipcia de Asuntos Exteriores Raja Hassan. «Los hospitales se pueden restaurar rápidamente, en unos meses, porque muchos de sus muros exteriores están en pie… La mano de obra gazatí va a ser esencial para el plan de reconstrucción. La población de Gaza necesita quedarse allí para hacer la reconstrucción por sí misma».
En las próximas semanas, se prestará una atención intensa al papel que desempeñará Hamás en la reconstrucción y el gobierno de la Franja de Gaza. En todos sus discursos, Netanyahu reitera que continuará la guerra hasta que Hamás sea eliminado o sus líderes se vean obligados a exiliarse y su ala militar sea desarmada. Cuando se le presionó el domingo sobre si esto significaba que Hamás no puede estar en el gobierno o debe disolverse por completo, Witkoff dijo a la CNN: “Yo diría que en este momento con seguridad no pueden ser parte de ningún gobierno en Gaza. En cuanto a existir, dejaría ese detalle a [Netanyahu]”. Más tarde dijo a la CBS que la segunda fase del acuerdo firmado entre Israel y Hamás exige un “alto el fuego permanente, un cese de toda violencia y, además de eso, el hecho de que no se puede permitir que Hamás regrese al gobierno. Y creo que la forma de cuadrar ese círculo es que Hamás tiene que irse. Tiene que irse, y la negociación girará en torno a eso, diría que físicamente”.
Hamás también ha declarado públicamente que renunciará voluntariamente a su gobierno de Gaza. “Hemos dicho muchas veces, incluso antes del 7 de octubre, que estamos dispuestos a abandonar inmediatamente la posición de gobierno en la Franja de Gaza y permitir cualquier gobierno de unidad palestino o un gobierno tecnocrático o cualquier alternativa que decidan los palestinos dentro del consenso palestino”, dijo Naim, el funcionario de Hamás. Al mismo tiempo, Hamás ha dejado claro que no desaparecerá como movimiento político o grupo de resistencia y mantiene que no se desarmará a menos que se ponga fin a la ocupación y se forme un Estado palestino.
“Continuaremos nuestra lucha con todas las demás facciones y todo nuestro pueblo para lograr estos objetivos por todos los medios, incluidos los medios políticos y diplomáticos y la resistencia armada”, dijo Naim. “Pero, para gestionar la vida cotidiana de los palestinos, en aspectos tales como la salud, la educación y los asuntos sociales, estamos dispuestos a dejarlo en manos de una solución basada en el consenso”. Los analistas palestinos han señalado que Hamás ha servido como autoridad gobernante en Gaza durante dos décadas y eliminarlo de cualquier papel en el gobierno podría resultar desastroso en una variedad de sectores, incluidos la seguridad y la administración básica.
Según se informa, el plan egipcio contempla un acuerdo en el que la Autoridad Palestina de Mahmud Abbas en Ramallah autorizaría la creación de un comité independiente de 15 personalidades palestinas para administrar temporalmente Gaza y supervisar la reconstrucción. Sin embargo, según algunos informes, en esta visión ni la AP ni Hamás desempeñarían un papel formal en el gobierno de la Franja. La AP, que es profundamente impopular y considerada ampliamente como un agente de la ocupación israelí, ha mantenido que no aceptará ningún plan para Gaza en el que no esté involucrada. Israel ha dicho que no aceptará un plan que involucre a Hamás o a la AP.
Witkoff dijo que planeaba viajar a Egipto, Qatar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos a finales de esta semana, lo que probablemente levantará el velo sobre el pensamiento actual en la Casa Blanca acerca de las alternativas patrocinadas por los árabes a la propuesta de limpieza étnica de la Riviera de Gaza de Trump. Comenzará su viaje a la región en Israel, donde, según dijo, pretende asegurar la continuación del acuerdo sobre Gaza. Pero, como le gusta decir a Witkoff, la clave está en la letra pequeña.
Jeremy Scahill es periodista de Drop Site News y fue cofundador de The Intercept. Es reportero de investigación, corresponsal de guerra y autor de «Dirty Wars: The World Is a Battlefield» y «Blackwater: The Rise of the World’s Most Powerful Mercenary Army”. Ha informado desde Afganistán, Iraq, Somalia, Yemen, Nigeria, la antigua Yugoslavia y otros lugares del mundo.
Texto original Drop Site News, traducido del inglés por Sinfo Fernández.
Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2025/02/25/el-alto-en-fuego-en-gaza-en-una-encrucijada-critica/