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Entrevista a Esther Vivas, de la Red de Consumo Solidario

«El consumo masivo pone en peligro el planeta»

Fuentes: El Triangle

Autora de numerosos estudios sobre economía solidaria y globalización, Esther Vivas es miembro de la Red de Consumo Solidario y milita actualmente a Revolta Global. – ¿Hasta qué punto el actual sistema capitalista determina nuestras pautas de consumo? Totalmente porque fomenta el consumo masivo de productos que no necesitamos. Un modelo especialmente impactante en el […]

Autora de numerosos estudios sobre economía solidaria y globalización, Esther Vivas es miembro de la Red de Consumo Solidario y milita actualmente a Revolta Global.

– ¿Hasta qué punto el actual sistema capitalista determina nuestras pautas de consumo?

Totalmente porque fomenta el consumo masivo de productos que no necesitamos. Un modelo especialmente impactante en el sector alimentario que provoca un consumo equivalente a tres planetas tierra y que pone en peligro la supervivencia del medio y de las respectivas comunidades.

– ¿Cómo contribuyen los estados a esta dinámica depredadora?

Algunos de los principales culpables son las corporaciones transnacionales, pero las élites políticas y económicas tampoco aplican las legislaciones adecuadas para ponerles freno. Contráriamente, su práctica hace seguidismo de los intereses del libre mercado y no tiene en cuenta los enormes perjuicios que éste ocasiona en la salud y el bienestar de las personas y de los pueblos.

– ¿En qué paradigmas tendría que basarse el nuevo modelo de consumo?

Por un lado, tiene que garantizarse el derecho fundamental a la alimentación y, del otro, la soberanía alimentaria. Es decir, que cada comunidad pueda controlar sus recursos naturales para cubrir las necesidades de su población y que ésta no esté en manos de multinacionales que extraen y comercializan productos básicos a terceros países.

– Ante esto, ¿cuál tiene que ser el papel de la ciudadanía?

Tomar conciencia de los efectos perniciosos de este modelo y optar por comprar en establecimientos de comercio justo, participar en cooperativas de consumo y organizarse políticamente para incidir en un cambio de modelo.

– ¿Hace falta tener actitudes responsables?

No únicamente. También, como consumidores debemos defender una alimentación sana, respetuosa con los productores locales y que no provenga de cultivos transgénicos, que no esté modificada genéticamente.

*Entrevista publicada en El Triangle, nº 858