Recomiendo:
0

El fruto podrido del chantaje

Fuentes: Progreso Semanal

Y ahora el hecho se ha consumado. La suerte está echada. Lo que el pasado fin de semana era tan solo una probabilidad, hoy es un hecho. En un acuerdo de última hora con los republicanos acerca del presupuesto, el presidente Barack Obama puede haber impedido una amenaza de catástrofe global, pero al precio de […]

Y ahora el hecho se ha consumado. La suerte está echada. Lo que el pasado fin de semana era tan solo una probabilidad, hoy es un hecho. En un acuerdo de última hora con los republicanos acerca del presupuesto, el presidente Barack Obama puede haber impedido una amenaza de catástrofe global, pero al precio de echar a los lobos a decenas de millones de norteamericanos, la mayor parte de ellos personas de ingresos medios y bajos. Para empeorar las cosas, una vez más Obama mostró una debilidad al enfrentarse a un adversario aparentemente inflexible como es el Partido Republicano de hoy, dirigido por fanáticos: la valentía de enfrentarse con firmeza al chantaje. Se ha convertido en un frecuente resultado de las negociaciones de Obama con los republicanos.

Este no es momento y lugar para brindar una lista completa de los últimos derrumbes y concesiones de Obama ante el espíritu del Tea Party. Baste con dos ejemplos entre los más significativos antes de que el desastroso acuerdo del presupuesto hiciera que todos los anteriores parecieran insignificantes.

Acerca de la inmigración, Obama prometió una reforma total, incluyendo una vía, aunque difícil, hacia el status legal. Los latinos acudieron a votar por Obama con una cifra récord, echando por tierra la tesis de que los latinos no votarían por un presidente negro, y esa probablemente sea la razón por la cual está hoy en la Casa Blanca. Sin embargo, en relación con este tema, él ha hecho menos que nada por los latinos. Estoy de acuerdo que Obama no tenía en el Congreso los votos necesarios para el status legal. Los republicanos se oponen con fuerza a lo que ellos llaman una amnistía para los extranjeros ilegales, y en un segundo hubieran bloqueado cualquier intento de otorgar la dignidad y seguridad de vivir bajo la ley a millones de las mismas personas que cosechan la comida de ellos, limpian sus habitaciones de hotel, les cuidan a sus niños y atienden a los ancianos. Sin embargo, señor Presidente, usted sí controla el poder ejecutivo, y en su mandato el Departamento de Seguridad Interior está deportando anualmente a más inmigrantes que en cualquier otro momento de la historia de Estados Unidos. Buena recompensa para el apoyo masivo de los latinos.

Otro momento de triste recordación en que Obama levantó bandera blanca es el caso del destino de las enormes reducciones de impuestos de Bush a los muy ricos, una importante razón -junto con las dos guerras de George W., su vasto incremento de los gastos militares/ de inteligencia, y los beneficios no financiados de medicamentos para los ancianos–, por lo cual tenemos ahora un enorme déficit sobre los hombros de la clase media y los pobres. Durante la campaña de 2008, Obama prometió una reducción de impuestos para la clase media y eliminar el regalo de los impuestos a los millonarios y billonarios. Los republicanos encontraron una manera de entrampar y chantajear a Obama. Ellos torpedearían cínicamente la reducción de impuestos para la clase media, lo cual ellos aseguraban apoyar en sí, a no ser que Obama aceptara continuar con los recortes de impuestos para los súper ricos. Enfrentado a la situación de tener que incumplir una de dos promesas de campañas -una disminución de impuestos para más de cien millones de electores de clase media o terminar con los indignantes beneficios de impuestos entregados por Bush a unos pocos cientos de miles de los muy ricos- Obama decidió ceder sus posiciones y dejar que los billonarios se quedaran con sus reducciones de impuestos. Llámenlo realismo político, pero preparó el terreno para más y peores ejemplos de extorsión.

La cesión más reciente, el acuerdo del presupuesto, es peor que la suma total de todas las otras instancias combinadas en que el presidente ha tirado la toalla. Construye un marco a largo plazo para una sociedad más desigual que la escandalosamente desigual que tenemos hoy. Prepara el terreno para mantener el poder del gigantesco complejo militar/industrial/de inteligencia y de esa manera continuar con una posición hegemónica de EE.UU. en el mundo. Y eso provoca un gran dolor a millones de las personas más vulnerables de nuestra sociedad.

En esencia, Obama aceptó reducir exclusivamente la brecha presupuestaria por medio de enormes y brutales recortes a programas para solucionar necesidades humanas y, en menor grado, a esa minúscula proporción que se concede a temas tales como ciencia, cultura y la búsqueda de la felicidad en lugares tales como los parques nacionales.

Al mismo tiempo, los ricos, los que más se benefician del apuntalamiento de inherente estructura desigual del capitalismo en general, y en particular su salvaje variedad norteamericana, incluyendo el apoyo directo del estado a muchos de sus negocios, no tendrán que pagar un centavo más por la munificencia de que disfrutan de parte de la mano no tan invisible que determina quién recibe qué.

A los militares también se les evita cualquier sacrificio. El grueso de lo que Obama llama ridículamente «sacrificio compartido», provendrá de Medicare, Medicaid y la Seguridad Social. Vaya sacrificio compartido: los militares son sin duda el sector más inflado del gobierno, gastan dinero de manera muy ineficiente, no pasan auditorías internas o externas, y compran armas enormemente caras para luchar en guerras con un enemigo inexistente, casi una invasión de alienígenas del espacio exterior, en cuyo caso serán tan avanzados que todos nos convertiremos en tostada.

La reacción a la parodia de arreglo presupuestario, proveniente de las distintas corrientes de lo que hoy se supone que sea la izquierda norteamericana, comprende desde la frustración a la furia, pasando por la ridiculez, con un poquito de tristeza agregada. Creímos que habíamos elegido a uno de los nuestros, y ahora él se encuentra supino a los pies de aquellos que están a favor de todo lo que despreciamos.

La frustración es el sentimiento entre los demócratas del Establishment de centro/centro derecha en el Capitolio. A ellos no les gusta el acuerdo en lo absoluto, pero no quieren debilitar aún más con sus críticas a un presidente asediado.

Los liberales genuinos como Paul Krugman de The New York Times y de la Universidad de Princeton, rocían un poco de tristeza junto con su veredicto realista. »Obama Se Rinde», fue el título de su columna acerca del acuerdo del presupuesto, Finalmente, en el sitio web de izquierda Counterpunch, Alexander Cockburn, un verdadero radical, es aún más mordaz e irónico de lo acostumbrado. Él propone votar por Mitt Romney en 2012, no con ironía, sino en serio, Cockburn razona que cuando los republicanos están en la Casa Blanca realizando guerras innecesarias y otras indignidades, la izquierda al menos está airada y hasta cierto punto se moviliza. La presidencia de Obama ha acallado a la izquierda –¿quién de la izquierda quiere ser responsable de provocar la caída del primer presidente negro?–, mientras que las mismas políticas que un presidente republicano pondría en vigor se realizan con un argumentación retórica diferente.

 

Pero no hay que creer a los liberales e izquierdosos que dicen que el acuerdo del presupuesto fue el Waterloo de los demócratas y del pueblo norteamericano. El propio presidente de la Cámara de Representantes John Boehner declaró que estaba muy contento porque su grupo obtuvo 95 por ciento de lo que deseaba.

Los recortes al gasto del gobierno es exactamente lo contrario de lo que se debe hacer cuando hay una crisis de sub consumo y alto desempleo. Cuando se recorta el gasto gubernamental, significa que menos personas tienen empleo en los sectores público y privado, como hoy que muchos de los segundos evaden sus obligaciones en detrimento de los primeros. Esto significa que estos trabajadores recién desempleados tienen que disminuir drásticamente sus gastos. Lo que empeora el problema de sub consumo y desempleo. También reduce los ingresos del estado, ya que se cobran menos impuestos sobre la venta y sobre los ingresos, lo cual aumenta el déficit y requiere de otra ronda de recortes presupuestarios por parte del gobierno.

Todo se resume en un par de diagnósticos. Las altas tasas de desempleo son fatales para la esperanza de reelección de cualquier político, y Obama se enfrentará a una muy alta tasa de desempleo cuando aspire a la reelección en 2012. Y segundo, las promesas que los republicanos han obligado a hacer a Obama garantizan un tremendo sufrimiento debido al desempleo y a los drásticos recortes en la ayuda gubernamental a la salud, la vivienda, la calefacción y múltiples otros servicios.

Esta tragedia norteamericana pudo haberse evitado. Obama debió haber sido más firme con los republicanos desde el mismo inicio, en vez de tratar de encontrar una posición común en el foso de las serpientes que es el Partido Republicano de la actualidad. Él pudo haber mantenido su posición y desafiar a los republicanos a que negaran a millones de electores una reducción de impuestos para proteger a una clase minúscula de los ultra ricos. Y él pudo haber evitado la amenaza de chantaje de los republicanos de hacer estallar la economía al no aumentar el tope de la deuda, invocando el poder ejecutivo basado en la 14ta Enmienda a la Constitución que dice que la deuda de Estados Unidos no debe ser cuestionada. Pero Obama no hizo nada de esto y ahora todos tendremos que vivir con las terribles consecuencias.

Fuente: http://progreso-semanal.com/4/index.php?option=com_content&view=article&id=3697:el-fruto-podrido-del-chantaje&catid=6:nuestro-pulso-florida&Itemid=2