Recomiendo:
0

La OMM avisa de un evento fuerte entre agosto y octubre

El Niño está «echando más leña al fuego de un planeta en llamas»

Fuentes: Climática [Imagen: La Agencia Regional de Gestión de Desastres de la Ciudad de Cilegon, en Indonesia, distribuye agua a los residentes afectados por la sequía debido a El Niño, el 24 de julio de 2026. Foto: Gabri Perboire/JNA Press/Sipa USA]

Se esperan temperaturas superiores a lo normal en todo el mundo. Desde la ONU instan a frenar los combustibles fósiles y a tomar medidas tempranas para proteger a la población.

El fenómeno de El Niño, actualmente en pleno desarrollo, continuará intensificándose de manera constante hasta alcanzar la categoría de evento «fuerte» entre los meses de agosto y octubre de 2026, ha avisado la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Este patrón climático –de origen natural y que calienta las aguas del Pacífico–, sumado a un contexto de temperaturas oceánicas sin precedentes, amenaza con exacerbar las anomalías térmicas y alterar de forma drástica los patrones de precipitaciones en todo el planeta.

Según los últimos datos del organismo especializado de las Naciones Unidas, se esperan anomalías medias estacionales en la temperatura de la superficie del mar que superarán los 2,9 °C en las principales zonas de monitoreo del Pacífico ecuatorial. Sin embargo, El Niño no actúa solo. La OMM prevé que el dipolo del océano Índico entre en una fase positiva, un fenómeno oceánico que calentará el Índico occidental y enfriará el oriental. La interacción de ambos eventos climáticos tiene el potencial de agravar los impactos a nivel regional, multiplicando el riesgo de sequías, inundaciones e incendios forestales, con especial virulencia en la cuenca del Índico. A esto se suma que la superficie del océano Atlántico tropical continuará registrando valores por encima de su media histórica.

«Un planeta en llamas«

Ante estas proyecciones António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, ha advertido de que “El Niño ya no está a la vuelta de la esquina, sino que ha entrado en casa y ha subido la calefacción”. Guterres ha querido vincular este fenómeno natural con la crisis climática, señalando que El Niño está «echando más leña al fuego de un planeta en llamas, abrasado por sofocantes cúpulas de calor, incendios forestales apocalípticos y océanos excepcionalmente cálidos».

El máximo responsable de la ONU aprovechó la ocasión para reiterar su llamado a frenar la expansión de los combustibles fósiles, principales responsables del calentamiento global. «Si no actuamos para proteger a las personas y atajar la crisis de raíz, los peligros serán aún más mortíferos. El calentamiento toca a su fin, y no podemos permitirnos esperar al acto principal», sentenció.

Un mapa global de calor y contrastes hídricos

Las perspectivas estacionales elaboradas por los principales centros mundiales de producción y recopiladas por la OMM dibujan un mapa de extremos. En cuanto a las temperaturas, es «sumamente probable» que se registren valores superiores a la media en la mayor parte de las superficies terrestres. Las zonas con las probabilidades más altas de sufrir este calor extremo incluyen el sur de Europa, África continental, la península arábiga, el subcontinente indio, Asia oriental, América Central, el Caribe, gran parte de América del Sur y Nueva Zelandia.

En lo que respecta a las precipitaciones, las proyecciones para el período de agosto a octubre muestran la huella de un episodio fuerte de El Niño, dividiendo el mundo entre regiones inusualmente húmedas y zonas castigadas por la sequía. Se prevén lluvias por encima de lo normal en el Cuerno de África, partes de Asia central, el sur de Europa, la región occidental de América del Norte (al sur del paralelo 45° N) y el sureste de América del Sur. Por el contrario, el riesgo de sequía se cierne sobre el subcontinente indio, el norte de Europa, el sur y este de Australia, el sur de América Central, partes del Caribe y el noroeste de América del Sur.

Prevención y acción temprana ante el clima extremo

Como recuerda la OMM, El Niño/Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno natural que se repite en ciclos de entre dos y siete años, con una duración típica de nueve a doce meses. Sus efectos suelen alcanzar el punto máximo entre noviembre y febrero. Aunque a nivel popular se ha extendido el uso del término «superniño«, la OMM insiste en que esta denominación no forma parte de su sistema operativo de clasificación, el cual categoriza los episodios únicamente como débiles, moderados, fuertes o muy fuertes.

Frente a la inminencia de este evento «fuerte», la comunidad meteorológica internacional centra sus esfuerzos en la anticipación. Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, ha recordado que «los pronósticos por sí solos no evitan los peligros; eso solo pueden hacerlo las personas». La meteoróloga argentina subrayó que el actual escenario, marcado por un contenido de calor oceánico sin precedentes, ofrece a los gobiernos una ventana vital para anticipar los riesgos. «Las decisiones que tomemos hoy determinarán las consecuencias que experimentaremos mañana», señala.

Fuente: https://climatica.coop/el-nino-evento-fuerte-agosto-octubre/