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Acerca de los sucesos en el norte andino de Perú

El norte andino resiste a la Majaz

Fuentes: Rebelión

Si las autoridades, los empresarios de la Majaz y los escribas al servicio del poder creyeron que la represión brutal y la campaña de desprestigio neutralizaría la lucha de los pueblos andinos del norte del Perú y silenciaría a la prensa popular, se equivocaron. La respuesta de paro general para este 28 y 29 de […]

Si las autoridades, los empresarios de la Majaz y los escribas al servicio del poder creyeron que la represión brutal y la campaña de desprestigio neutralizaría la lucha de los pueblos andinos del norte del Perú y silenciaría a la prensa popular, se equivocaron. La respuesta de paro general para este 28 y 29 de las Comunidades y Rondas Campesinas es una demostración de la combatividad de un pueblo que no se amilana, que no renuncia a su derecho de defender sus recursos naturales, su ecosistema y su actividad agrícola y ganadera.

Las acciones de la empresa Majaz en el norte del Perú han servido para confirmar una verdad de Perogrullo: los grupos de poder dominantes tienen una enorme capacidad para desarrollar campañas de desinformación, pero, a fin de cuentas sólo pueden torcerle el cuello a la realidad, cuando hay un pueblo desorganizado. Cuando el pueblo se une y se organiza, por más que las clases reaccionarias mientan, los pueblos no se dejan embaucar.

No es la primera vez, en la larga y trágica historia de los pueblos, que los agresores pretenden convertirse en los agredidos; los invasores en invadidos, y los victimarios en víctimas. Felizmente no todos son harina del mismo costal. Hay peruanos , como los comuneros y ronderos de Ayavaca, Huancabamba, San Ignacio y Jaén, que están dispuestos a seguir defendiendo la tierra, los ríos, los bosques, los páramos y los aires que ancestralmente les pertenecen.

El poder de los mineros ingleses doblegarán a las autoridades centrales y se pondrán a su servicio. Diarios como Correo de Piura, por «méritos» propios convertido en el boletín de la Sociedad Nacional de Minería y Energía, podrán convertirse en peones del capital. Pero al pueblo no lo han engañado, no le han hecho el cuento y por eso su firmeza y su convicción de resistir.

Es una lucha titánica que tiene múltiples formas pero que en conjunto apuntan a desbaratar los planes y «argumentos» del poder, que en su afán de «justificar» la agresión y la violencia contra la población, han recurrido inclusive al falseamiento de la verdad histórica. Se insiste en afirmar, por ejemplo, que las instalaciones de la empresa son de dominio privado, que iban a ser invadidas por una masa comunera azuzada. Ni lo primero ni lo segundo tiene el menor atisbo de verdad.

La estrategia de la Majaz – que no es el nombre de ninguna provincia del departamento de Piura, como lo señaló un redactor del boletín aludido -, es imponer su presencia «sí o sí», como dice el presidente Toledo. Con ese propósito los representantes del ministerio público ha puesto a disposición del poder judicial a los dirigentes comuneros, lo que confirma que las autoridades son simples instrumentos del poder, de la Majaz en este caso, que presiona y exige que le allanen el camino para saquear y contaminar.

¿Es legítima la presencia de la empresa Majaz en las alturas de Ayavaca y Huancabamba? Definitivamente, no. El ilustre historiador huancabambino, Justino Ramírez, sacerdote que en la década del 50 del siglo pasado, por tanto libre de toda acusación de cura ambientalista u onegenista, como suelen decirlo los intonsos al servicio de la minera, escribió el más importante documento histórico del pueblo y provincia de Huancabamba. En él señala que la posesión de los nativos de los andes del norte se remonta a tiempos inmemoriales y que amaban profundamente su tierra, su agua y sus rebaños. «La veneración que las tribus de Huancabamba y Cajas tuvieron a la llama mama o espíritu de los rebaños y a la pacha mama o espíritu de la tierra, aún la tienen los indios de nuestras campiñas de hoy» Posteriormente, ya en plena colonia, en 1777, en un litigio dilucidado ante la autoridad judicial entre los nativos y un hispano de nombre Juan Ubillús y Barco, se sancionó que los nativos eran lo
s legítimos propietarios de Chicuate (área que hoy ocupa ilegalmente la empresa Majaz) ¿Quién es entonces el agresor y el invasor? De esto nada dicen los escribas del boletín minero.

Para defender su posición histórica y legítima de su tierra, sus ríos y sus páramos, los pueblos nuevamente irán a un paro. Esperamos que esta vez las autoridades no recurran al manido recurso de tildarlos de manipulados del terrorismo y se decidan a escuchar las demandas de los pobladores.

Los sucesos de Ayavaca y Huancabamba
LO QUE «IGNORA» EL PERIODISMO «SERIO»

Nada ha dicho la prensa «seria» de la represión inmisericorde que ha sufrido el pueblo andino del norte peruano. Felizmente, hay excepciones, como la valerosa revista Yantuma, que dirige el periodista Mario Felipe Villavicencio Romero, que ha recogido testimonios reveladores que transcribimos a continuación:

«Yo solamente quiero decir que esta marcha ha sido pacífica; hemos viajado al campamento Río Blanco, hemos ido de las diferentes comunidades de Ayavaca, de Huancabamba y de San Ignacio, sin exigencia de nadie. A nosotros lo que nos preocupa es defender el páramo, defender las nacientes de las agua que están hacia la cordillera que deslinda entre Yanta y Cajas. Allí nacen los ríos para las diferentes partes de la zona. Estamos defendiendo la vida de nuestros hijos, estamos defendiendo la vida, la agricultura, la ganadería porque vivimos acá en el Ande piurano».

«Tenemos que defender, señores, yo lo hablo aquí. Hemos salido más de cinco mil ronderos de Ayavaca, más de cinco mil de San Ignacio. La policía nos ha atacado con bombas. Hemos ido arriba pacíficamente, ahí mismo nos atacaron con bombas, disparaban bala al aire. No tenían compasión con nadie. Yo estuve parado, ahí mismo fue la policía y me agarraron y vino otro y me tomaron prisionero; me llevaron debajo de un árbol, fui maltratado, fui amarrado, como delincuente y entonces estuve una noche y un día aguantando frío; ni de tragar nos daban. Así hemos estado 23 personas sufriendo ese lamento y después nos llevaron a Jaén y luego nos han traído a Piura, entonces eso es lo que enjundia porque nosotros estamos luchando por una causa justa» (Sencio Jiménez Peña, Presidente de la Comunidad Campesina de Yanta).

«Bueno, en esta marcha pacífica del 28, 29 y 30 hasta el 1 de Agosto salimos de la Provincia de Huancabamba entre hombres y mujeres, las rondas campesinas de Segundo Cajas de la Comunidad de Huaricancha y Santa Cruz. Se han dicho muchas mentiras por parte de la empresa minera y la policía. No llegamos a ningún diálogo, al contrario, recibimos bombas, balas y fuimos capturados y golpeados cruelmente y nos vendaron acusándonos de terroristas. Varias veces la policía estaba utilizando a algunos humildes. Les decían a algunos comuneros y ronderos que habían capturado, digan que los presionan con latigazos, mentira, si yo sin que nadie me obligue he tenido que ir con una hijita de quince años, y muchos niños y adultos han ido voluntariamente para defender nuestra agua, nuestros ricos bosques que se tiene como reserva en Cerro Negro, donde está acantonada la empresa Majaz que es lo único que tenemos de reserva y que tenemos que cuidarlo y salvarlo, porque si no lo salvamos, Piura,
Cajamarca, San Ignacio, Jaén, o parte del río Quiroz, Salitral, Bigote, el reservorio de San Lorenzo, ya no tendrán agua para regar sus arrozales, plantas frutales y es por eso que nosotros exigimos al Gobierno Regional, al Gobierno Central y al Ministerio de Energía y Minas, por favor, que nos hagan caso a nuestra petición y se considere y quede como reserva natural. Nosotros jamás vamos a permitir que lo deterioren, que lo depreden». (Pedro Aponte Guerrero, Secretario de Derechos Humanos de las Rondas Campesinas de Huancabamba)

» Yo soy de Huancabamba, caserío de Ñangali, soy presidenta de la Ronda Femenina, hubo una Asamblea que fue comunicada por la radio pero no estuve en esa Asamblea pero participé en la marcha, bueno, con mis compañeros no porque no me acompañaron, pero yo como presidenta fue sola acompañada con mis demás caseríos, iban hombres y mujeres a participar. Lo que nosotros queremos es ser escuchados por el gobierno y nos amenazan que nos van a matar, que somos terroristas, que no podemos hacer protestas porque es una propiedad privada y lo han hecho es invadir nuestro territorio y nosotros queremos diálogo pero no nos han escuchado, somos más bien amenazados y encima que nos ofrecen matar.

Llegué el día lunes a las siete de la mañana para participar de la marcha y estuve en el lugar de los hechos en el primer campamento cuando se acercaron como cien policías y nos atacaron con bombas lacrimógenas y la altura del Cerro y nos corrieron a todos los ronderos; cuando yo estaba cerca me encontré con un capitán de la policía que estaba tirado allí en el suelo con la pierna rota y un rondero con la cara partida que se estaba muriendo. Yo me acerqué con mi botella de agua; el policía me pidió que lo auxilie y le di agua y limpié su cara. En eso llegaron como 15 policías y me dijeron quítate vieja concha de tu madre, perra, terrorista, me dijeron; así que me quité porque me iban a matar; yo les dije que no me maten porque yo estoy auxiliando, al capitán le decían de apodo, su apellido, qué se yo, zancudo, estás vivo o estás muerto y él estaba tirado allí y les contestaba, pero el estaba con la pierna sangrando. Así me llevaron, me amarraron, me vendaron de los ojos, las
manos me amarraron hacia atrás y me pateaban, me cacheteaban, me tiraron al suelo boca abajo, me quitaron ni bolsito con mi agüita, mi poncho y mis mantas y los quemaron. A mí y a todos mis compañeros nos tomaron presos, ahí estuve desde el lunes hasta ayer miércoles, que nos trasladaron por Jaén, acá a Piura y gracias a Dios ahora estamos liberados todos los 23 ronderos» (Cleofé Neyra Neyra, Presidenta de la Ronda Femenina del Caserío de Ñangali, Huancabamba).

La palabra de los que no tienen voz, del mudo en el lenguaje de Julio Ramón Ribeyro, no tienen espacio en los medios grandes. Sólo la prensa alternativa recoge el testimonio de los que no pueden extender cheques pero sí su afecto y reconocimiento a quienes cumplen con la responsabilidad de difundir sus luchas.