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El referéndum (fábula)

Fuentes: Rebelión

Después de muchas manifestaciones y ninguna respuesta seria, la sociedad decidió organizar un referéndum.   Dónde se podría votar y con qué censo; dónde conseguir las urnas y guardarlas sin ser vistas; cómo hacer el recuento de forma transparente; y otras cuestiones logísticas fueron fáciles de resolver desde la autogestión y colaboración social. La pregunta a […]

Después de muchas manifestaciones y ninguna respuesta seria, la sociedad decidió organizar un referéndum.  

Dónde se podría votar y con qué censo; dónde conseguir las urnas y guardarlas sin ser vistas; cómo hacer el recuento de forma transparente; y otras cuestiones logísticas fueron fáciles de resolver desde la autogestión y colaboración social.

La pregunta a plantear se decidió colectivamente en procesos asamblearios.

Todo estaba previsto excepto que el día de la celebración del referéndum llegaran, siguiendo órdenes de los gobiernos centrales, las fuerzas militares y policiales para evitar, con porrazos y balas de goma, «la consulta ilegal».

Pero se votó y se supieron los resultados. La gran mayoría de la población de cientos de países respondió sí a la pregunta de las papeletas:

– Para erradicar la pobreza, frenar el cambio climático y evitar la sexta extinción ¿considera que hay que acabar con el capitalismo? 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.