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El ¡Visca Palestina! en el concierto por la independencia celebrado en el Camp Nou

Fuentes: Rebelión

Ahora que ya está claro, como lo estuvo siempre, que el concierto del pasado 29 de junio en el Camp Nou no fue un concierto por la libertad ni a favor del derecho de autodeterminación de todos los pueblos españoles sino un encuentro político-musical a favor de la independencia (que no soberanía) de Cataluña, una […]

Ahora que ya está claro, como lo estuvo siempre, que el concierto del pasado 29 de junio en el Camp Nou no fue un concierto por la libertad ni a favor del derecho de autodeterminación de todos los pueblos españoles sino un encuentro político-musical a favor de la independencia (que no soberanía) de Cataluña, una opción, la independentista, que parece tomar Croacia como referente en estos últimos días; ahora que está meridianamente claro el generoso, interesado y sesgado papel desempeñado por TV3 -una televisión pública, de «tots» se dice, marcadamente nacionalista y netamente dirigida desde el gobierno de los mejores privatizadores [1]- para la difusión en todo el territorio catalán del encuentro; ahora que no están del todo claras las cuentas del concierto, la economía y finanzas de la reunión independentista, ahora, digo, vale la pena reparar en el vértice palestino del concierto.

No asistí ni vi todo el concierto. Tan sólo lo seguí, con esfuerzo indudable, desde las 12:30 hasta el final. ¿Hubo alguna intervención, algún comentario, algún símbolo, que tuviera que ver con la cosmovisión de las diversas tradiciones de izquierda? No digo que no los hubiera en el escenario y incluso en el lugar de la celebración durante la noche No lo sé, no puedo asegurarlo. Ni fui, como decía, ni he visto el concierto en su totalidad. Pero durante las dos horas y algo más a las que he hecho referencia, nada de nada. Me rectifico: hubieron tres momentos vinculados a esas tradiciones. Un parlamento de Gerard Quintana, años-luz alejados de las finalidades políticas del encuentro, y dos más durante la interpretación de la misma canción, L’estaca, un himno antifranquista reconvertido en algo que no fue ni es, una canción de lucha, unión y aspiración independentistas. Un momento, el de Ramoncín (al César lo que es del César), cuando habló de la España republicana, y, el segundo, el de un cantante palestino, no sé si con eco y apoyo del público o sin ellos, que gritó varias veces ¡Visca Palestina!, con fuerza, con alegría, con energía, intentado contagiar a los asistentes.

Pues bien, para que veamos de qué va el percal del gobierno de los mejores (y más sionistas [2]) privatizadores, el portavoz del gobierno -el portavoz de un gobierno, no un cuadro ni un militante de base de CDC-, el señor y vendedor de humo Francesc Homs i Molist, «Quico» para sus amigos, declaró el pasado lunes que se debía ser más prudentes, más cuco y, sobre todo, más cautos. ¿Qué era eso de gritar ¡Visca Palestina!? No queda bien, no es el punto. ¿De qué van los catalanes pro-palestinos pensaría don Homs? Una cosa es Cataluña y otra (muy distinta) Palestina. No se debe enfurecer a Israel, dejó entrecomillada don Homs tras su llamada de orden. ¡Será por alguna razón por la que una sionista confesa como doña Pilar Rahola tiene un papel destacado en la Comisión Nacional de Transición! ¿No es acaso el señor Adelson de Eurovegas, apuesta clara y no distinta del gobierno privatizador, un sionista de la cabeza a su acaudalado bolsillo derecho?

¿Está claro quien manda en el proceso hacia la independencia, de qué cosmovisión se nutre? ¿Está claro el nulo papel de la izquierda transformadora? ¿Hay dudas sobre quien dirige la partitura de la interpretación e incluso quien ha compuesto la melodía?

PS. Mientras tanto, para que veamos en la práctica de qué material se nutre este «dret a decidir» convergente y aliados, vale la pena reparar en la siguiente información (tomo nota en el artículo de Ivanna Vallespín del pasado martes 2 de junio [3]):

Irene Rigau, la consejera de Educación, cuenta desde el 7 de mayo de este año con un nuevo asesor en materia de políticas educativas comparadas. Se trata de Pol Xart Terradellas, de 24 años, licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Pompeu Fabra [4], sin experiencia en el ámbito educativo. Según su perfil de Linkedin, «Xart solo trabajó dos meses como consejero comercial en una compañía de seguros. Su trayectoria política ha sido un poco más holgada, ya que es presidente local de las juventudes de Convergència (JNC) en Girona desde hace dos años». También fue becario en el Parlament durante varios meses. ¡Las redes son las redes!

Entre las funciones del joven Xart Terradellas está la de establecer criterios de evaluación de los sistemas educativos de Europa, y abonar las relaciones institucionales con las administraciones educativas europeas o incluso la de elaborar informes para renovar el sistema educativo. Pol Xart cobrará por todo ello cerca de 47.000 euros anuales, unos 4.000 euros mensuales (mucho más que un catedrático de secundaria con 33 años de trabajo a sus espaldas y con 11 trienios y todos los sexenios por haber y tener). ¡Y a los 24 añitos! ¡Ellos sí que se cuidan, ellos sí que saben ubicar a los suyos! ¿No eran tiempos de recortes, austeridad y ahorro?

El Departamento de Enseñanza no valora en negativo la falta de experiencia de Xart y asegura que «Rigau siempre ha tenido gente joven a su alrededor». Será eso. El departament también se defiende: es un cargo, el de Xart, «de asignación directa». ¡Y hay 40.000 en la Generalitat en estos momentos! Y sentencian sobre lo sucedido: «siempre los ha habido y siempre los habrá». ¡Amén!

Don Pol Xart Terradellas, casualidades de la vida, sustituye a otro cargo de las Juventudes convergentes, a doña Marta Pascal: el pasado 8 de mayo entró en el Parlament como diputada de CiU. ¡Ay si el gran filósofo, místico y matemático francés supiera a que políticas está vinculado su gran nombre! 

Nota:

[1] En algunas fiestas del Treball, en el momento de las actuaciones musicales, se llegaron, nos llegamos, a juntar más de 150 mil personas en la montaña de Montjuic. Ni que decir tiene que nunca TV3 retransmitió en directo el encuentro, una reunión político-musical más concurrida en ocasiones que el concierto del pasado 29 de junio.

[2] El caso de Pilar Rahola, la periodista estrella catalana, presente en casi todos los medios de comunicación-intoxicación-inculcación ideológica, privados o públicos.

[3] Ivanna Vallespín, «Rigau nombra asesor a un joven de 24 años…» El País, 2 de julio de 2013, p. 4 (Cataluña).

[4] Parece ser esta Faculta de la Universidad de Francisco Fernández Buey, Jordi Guiu y Jordi Mir una nueva cantera de cuadros convergentes.

Salvador López Arnal es miembro del Frente Cívico Somos Mayoría y del CEMS (Centre d’Estudis sobre els Movimients Socials de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona; director Jordi Mir Garcia)

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.