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Vendría el 28 de enero a hablar sobre José Martí

¿En México el asesino del Che?

Fuentes: Rebelión

Como publicó el lunes La Jornada en su edición impresa estaría por llegar a México Félix Rodriguez Medigutía, el ex oficial de la CIA que dio la orden de asesinar al Che en Bolivia en 1967 (http://www.jornada.unam.mx/2017/01/23/politica/012n1pol). Rodríguez alcanzó el grado de coronel en la citada agencia donde fue condecorado con la Medalla de Inteligencia […]

Como publicó el lunes La Jornada en su edición impresa estaría por llegar a México Félix Rodriguez Medigutía, el ex oficial de la CIA que dio la orden de asesinar al Che en Bolivia en 1967 (http://www.jornada.unam.mx/2017/01/23/politica/012n1pol). Rodríguez alcanzó el grado de coronel en la citada agencia donde fue condecorado con la Medalla de Inteligencia al Valor y nueve medallas por su actuación en Vietnam. Inició su carrera como operativo contrarrevolucionario en 1960 al ingresar en la Legión Anticomunista del Caribe, organizada en República Dominicana por el dictador Rafael Leónidas Trujillo para implementar una invasión a Cuba. Derrotada al nacer, la operación se proponía acabar con la Revolución Cubana y asesinar a Fidel Castro. Rodríguez regresa a Estados Unidos a terminar sus estudios, a fines de ese año es reclutado por la CIA y en febrero de 1961 realiza su primera misión de infiltración en la isla por la costa norte de la provincia de Matanzas pero la Seguridad del Estado ocupó el alijo de armamento y explosivos que desembarcó aunque el terrorista pudo escapar. Luego participará en la invasión de Playa Girón en 1961 como parte del selecto grupo Operación 40, del que formaban parte, entre otros, Jorge Más Canosa y Luis Posada Carriles.

Como miembro de ese grupo ingresa a Cuba antes de la invasión con funciones de inteligencia, contrainteligencia y sabotaje. Su misión principal era detectar militantes revolucionarios a todos los niveles y asesinarlos. La invasión lo sorprende en La Habana y logra fugarse al pedir asilo en la embajada de Venezuela. Luego tendrá una larga carrera en la agencia de espionaje y contrainsurgencia que lo llevará a Vietnam, donde fue activo participante de la Operación Fénix de la CIA (cuyo objetivo era localizar, torturar y asesinar a miles de cuadros revolucionarios vietnamitas) y más tarde recorrerá América Latina como partícipe de las operaciones de tortura y asesinato de la central contra líderes y activistas de luchadores por la democracia y revolucionarios. Es por esa época que su íntimo amigo y colega Posada Carriles es enviado por la CIA a fundar la siniestra DISIP, también torturador y asesino de revolucionarios y opositores, con el seudónimo de comisario Basilio.

Se destaca la actividad de Rodríguez, alias El Gato, en la Operación Cóndor como asesor de la sangrienta dictadura militar argentina y en El Salvador en asesoría de acciones bélicas contra la guerrilla del FMLN y como jefe de las operaciones aéreas de la CIA en la base de Ilopango. Desde allí los vuelos llevaban armas procedentes de Estados Unidos a la contra nicaragüense y regresaban a ese país cargados de cocaína, que la central de inteligencia vendía en territorio estadounidense para continuar la compra de armas a sus mercenarios en Nicaragua.

Su segundo al mando entonces era el también multiasesino Luis Posada Carriles. Esta operación metió a Rodríguez en el corazón del escándalo Irán-Contras y lo lleva a sostener por lo menos tres reuniones con George H. Bush (padre), quien termina llamándolo su amigo en una carta manuscrita y más tarde lo invita a la cena de Navidad en la Casa Blanca siendo vicepresidente. Necesariamente tiene que haberlo conocido desde años antes pues Bush senior fue el oficial superior de la CIA encargado de escoger los hombres que formaron parte de la Operación 40.

Posteriormente el gobierno cubano ha denunciado su intervención en varios intentos de asesinato contra Fidel Castro. Rodríguez ha sido mencionado bajo juramento por tres oficiales de la CIA y la DEA en audiencias congresionales como la persona a quien la CIA ordenó el asesinato de Enrique «Kike» Camarena, oficial de la DEA de origen mexicano. Se le vincula también por varios investigadores al magnicidio del presidente John F. Kennedy, donde cómo ha probado el general de división(r) Fabián Escalante, ex jefe de la Inteligencia cubana, en varios artículos y un libro de reciente aparición, hay una implicación directa de integrantes cubanos de la Operación 40. Todo esto está fundamentado y documentado en Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/F%C3%A9lix_Ismael_Rodr%C3%ADguez), Ecured (https://www.ecured.cu/F%C3%A9lix_Rodr%C3%ADguez_Mendigut%C3%ADa) y artículos del general Escalante (https://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/01/20/operacion-40-por-fabian-escalante-font/ ).

Este es el sujeto que llega a México el 27 de enero nada menos que como orador principal de un acto por el aniversario 164 del natalicio de José Martí a celebrarse el 28 de enero a las 20:00 hrs. en el Círculo «Cubano», centro de actividad contrarrevolucionaria espléndidamente equipado, en la calle Córdova 14, colonia Roma Norte [AG1] (http://www.dcubanos.com/directorio/circulo-cubano-de-mexico-a-c/). La historia de este centro data de los años 30 del siglo 20 como centro de reunión de ricos empresarios cubanos y mexicanos, devenido en feudo de los Bacardí et al con posterioridad al triunfo de la Revolución Cubana. A la vez, albergue de la minúscula contrarrevolución (anti)cubana en México.

Es simplemente un insulto a la decencia que, en el corazón de «Occidente», supuestamente promotor de una cruzada contra el terrorismo, llegue tranquilamente a la capital mexicana, país amado por Martí, este asesino de revolucionarios y demócratas. Su presencia misma mancilla la memoria del Apóstol, quien prometió defender a México del coloso del norte y murió «para impedir a tiempo con la independencia de Cuba que los Estados Unidos caigan con esa fuerza más» sobre nuestras hermanas tierras de América.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.