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Esto es Cuba

Fuentes: La isla desconocida

Eran cerca de las seis de la tarde. A doble paso, como suelo caminar, cruzaba la última esquina del Capitolio, frente a los restos del Teatro Campoamor -o Teatro Capitolio, como dice en la parte superior-, cuando vi al hombre que yacía inconsciente en el suelo. «Es un borracho», pensé, y me dispuse a seguir. […]

Eran cerca de las seis de la tarde. A doble paso, como suelo caminar, cruzaba la última esquina del Capitolio, frente a los restos del Teatro Campoamor -o Teatro Capitolio, como dice en la parte superior-, cuando vi al hombre que yacía inconsciente en el suelo. «Es un borracho», pensé, y me dispuse a seguir. Pero a su lado otro hombre, desaliñado, sucio, que quizás también regresaba de su jornada laboral, repetía angustiado: «parece un ataque de hipoglicemia». Insistía tanto que me detuve y miré, sin ver, claro, porque de medicina no sé nada. «¿Usted lo conoce?». «No», me dijo, «pero parece un ataque de hipoglicemia, mira como respira». Otro hombre se detuvo y opinó que debíamos buscar un auto que lo condujera al hospital. Éramos ya tres. Pero el cuarto transeúnte siguió de largo y todavía se atrevió a decir: «déjenlo, no es asunto de ustedes, si le pasa algo se van a complicar la vida». «Hay que ayudarlo», respondió el tercero en llegar. Y el primero, el que nos detuvo con su letanía hipoglicémica gritó: «Oye, ¡esto no es Estados Unidos. Esto es Cuba!» Entonces vimos llegar el carro. Los tres bloqueamos la calle, e hicimos señas. Después lo cargamos entre todos, y el vigía, el salvador anónimo, se montó junto al posible enfermo en el asiento trasero. No sé y probablemente no sepa ya si estaba borracho, o enfermo, cualquiera que sea su enfermedad, pero aquel salvador cansado, sucio, que pasaría inadvertido en la multitud citadina, me recordó que vivimos en Cuba.

Fuente: http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2011/11/esto-es-cuba.html