Recomiendo:
0

Gracias, Señorías

Fuentes:

Traducido para Rebelión por Carlos Sanchis

En una cuidadosamente razonada, pero inequívoca decisión, la Corte Internacional de Justicia de la Haya ha hecho lo esperado: ha hallado que la construcción de Israel de su muro de seguridad dentro del territorio palestino es ilegal según la ley internacional.
Como una israelí profundamente preocupada por la seguridad de mi país, y como judía profundamente preocupada sobre las implicaciones morales al edificar esta barrera, aplaudo esta decisión.
Las exigencias en favor del muro de seguridad de Israel se han resquebrajado seriamente: Como está construyéndose ahora, el muro no sigue la frontera de 1967, sino que se adentra profundamente en tierras palestinas, un trazado que dejará a cientos de miles de palestinos finalmente en el lado israelí. ¿Cómo impedirá pues a los suicidas palestinos entrar en Israel?
En el terreno humanitario, la pared es injusta. Impide el acceso palestino a las tierras de cultivo, escuelas, hospitales y puestos de trabajos. Imagínese a sus niños que tienen que esperar dos veces al día en el muro a que los soldados se presenten y abran la verja y les permiten ir y venir de la escuela. Imagínese al agricultor que se gana la vida con sus olivos y que son ahora inaccesibles o se los han arrancado para abrir paso a la construcción. Imagine que usted necesita ver a un doctor de repente, pero no tiene ningún permiso para pasar. Imagine simplemente que usted quiere visitar a su anciana madre simplemente, pero que el muro se interpone ahora entre ella y usted. Según B’Tselem, la organización israelí de derechos humanos, cuando el muro esté completado, unos 38% de palestinos se encontrarán con sus vidas rotas y sus medios de sustento interrumpidos.
La presencia del muro no sólo es cruel para los palestinos; finalmente también dañará la seguridad israelí, cuando se intensifique la amargura y el odio sea dirigido hacia nosotros. ¿Es esta la seguridad que el muro proporcionará?
A diferencia de los palestinos que apenas pueden evitarlo, la mayoría de los israelíes nunca han visto siquiera el muro; se construye dentro del territorio palestino, donde sólo los colonos israelíes (y los soldados enviados para protegerlos) ahora se aventuran. Si otros israelíes lo vieran, espero que se asustarían. En varios lugares, el muro no sólo discurre a través de los pueblos palestinos; realmente los rodea completamente y encierra a los residentes dentro dejando su derecho de entrar o salir dejó al antojo de los jóvenes soldados que guardan la verja.
En estas localidades, las población civil están ahora completamente cercadas por un muro gris de hormigón de 30 pies de altura, sólo interrumpido por atalayas desde donde los soldados se entrenan con prismáticos y rifles automáticos con los residentes que tienen debajo. Los focos montados en el muro alumbraran sobre las calles, haciendo la vigilancia constante mucho más fácil. Como en nuestros antepasados judíos confinados en guetos durante los periodos antisemitas de la historia; encuentro esto horrorífico. ¿Servirá a las necesidades de seguridad de Israel dejar a 100.000 palestinos encerrados en guetos y enclaves? ¿Dejar a la fuerza a los judíos en los guetos de Europa sirvió a las necesidades de seguridad de aquellos países?
La semana pasada, el Tribunal Supremo israelí reconoció las graves violaciones de los derechos humanos palestinos que resultan del muro, y pidió al ejército que lo vuelva a trazar en localidades específicas. Mientras nuestro gobierno está esperando que la sentencia judicial de este tribunal israelí hará posible que Israel ignore al tribunal de Haya – puesto que sobre el terreno «el muro es una cuestión de seguridad interior a la que nosotros estamos tratando». La mayoría de los activistas israelíes por la paz no está de acuerdo. La construcción de la pared dentro de los Territorios Ocupados – significa algo más que la propiedad – es una violación de derechos básicos, desde cualquier punto de vista. Y las afirmaciones de que el muro proporciona seguridad se socavan por el gran número de palestinos que permanecerá en el lado «israelí».
Finalmente, la manera mejor para mi país de lograr seguridad es negociar la paz con los palestinos, y mejorar suficientemente las condiciones de vidas en ambos lados para que haya un interés en conferir el mantenimiento de la paz. El muro, sin embargo, simplemente hace lo opuesto. El resultado, no sólo es una pena para Palestina, sino que es malo para Israel también.
Hace unos días, observaba a una anciana mujer palestina que inspecciona con desmayo los olivos de su familia que el ejército había arrasado y segado como una guadaña donde se levantará el muro. «Esa gente estúpida,» dijo, cuidadosa por no nombrarlos, «Si no fuera por su estupidez, podríamos vivir en paz entre sí.»
______________________________________
* Gila Svirsky es una activista por la paz y los derechos de humano de Jerusalén.