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¿Habrá un canje de prisioneros palestinos-israelíes próximamente?

Fuentes: Counterpunch

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

Por primera vez desde el ataque israelí a Gaza en 2014, el gobierno del primer ministro Netanyahu ha dado muestras de su disposición a entablar negociaciones para liberar los cuerpos de dos soldados israelíes supuestamente en poder de grupos de la resistencia en Gaza. ¿Quiere eso decir que podría darse en un futuro próximo un intercambio de prisioneros similar al que hubo en octubre de 2011?

El 9 de julio, la prensa palestina e israelí informó de una misiva enviada por el gobierno israelí al grupo palestino Hamás a través de un intermediario. En ella ofrecían el canje de los cuerpos de dos palestinos en poder de Israel a cambio del de dichos soldados, Oron Shaul y Hadar Goldin.

Además, Israel ha ofrecido liberar a algunos de los palestinos que mantiene en sus cárceles “que no tengan las manos manchadas de sangre”, en referencia a los reclusos que no han participado en ataques directos que puedan haber provocado la muerte de soldados ocupantes israelíes o colonos judíos armados.

Hamás y otros grupos desestimaron al momento la propuesta israelí al considerarla inaceptable como punto de partida para una negociación seria. El grupo palestino ya había indicado que no negociará ningún intercambio de prisioneros con Israel hasta que liberase a las decenas de compatriotas que fueron detenidos de nuevo en los meses y años posteriores al intercambio de 2011.

La operación denominada por Israel “el acuerdo Gilad Shalit” supuso la liberación de 1.027 presos palestinos a cambio de la entrega de un soldado israelí, Gilad Shalit, capturado por combatientes palestinos cerca de la valla que separa Gaza de Israel en 2006.

Sin embargo, cuando los palestinos todavía estaban celebrando el regreso de cientos de sus seres queridos, Israel comenzó a detener de nuevo a muchos de los prisioneros recién liberados bajo diversos pretextos, lo que invalidó toda la operación.

Además, Israel comenzó acto seguido a volver a llenar sus cárceles con nuevos ingresos, de diferentes facciones palestinas, de ambos sexos y diversos grupos de edad.

Otro punto importante es que en el intercambio de 2011 Israel se negó a liberar a importantes figuras políticas palestinas de Fatah, Hamás, el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), la Yihad Islámica y otros grupos. Esta decisión desbarató las negociaciones durante meses y se interpretó como una forma de mantener en su poder a prominentes figuras palestinas de cara a futuras negociaciones.

Entre estas figuras se encuentran el dirigente más popular de Fatah, Marwan Barghouti y el líder del FPLP Ahmad Sa’adat.

En 2014, Israel también volvió a detener en su hogar en Kobar, cerca de Ramala, a Nael Barghouti, convirtiéndole en el palestino que ha pasado más tiempo encerrado en cárceles israelíes. Barghouti es una moneda de cambio especialmente importante para Israel.

Es preciso explicar que la razón por la cual Israel es tan generoso en estos canjes de prisioneros no se debe al hecho, como algunos afirman, de que valore la vida de sus ciudadanos hasta el punto de estar dispuesto a canjearlos por una cifra desproporcionada de palestinos.

Si esa lógica fuera correcta, ¿cómo puede ser que transfiera a sus ciudadanos, incluyendo niños, a peligrosos asentamientos ilegales altamente militarizados en Cisjordania?

Si Israel valorara realmente la vida de sus ciudadanos, habría desmantelado hace tiempo los asentamientos ilegales e intentado de verdad alcanzar un acuerdo de paz justo con la dirigencia palestina.

En lugar de eso, los líderes israelíes, que suelen desencadenar guerras en su propio beneficio político (como Netanyahu ha hecho repetidamente en el pasado) utilizan los canjes de prisioneros como un medio de sumar capital político y conseguir una cobertura favorable en los medios de comunicación.

Netanyahu, cuya imagen ha quedado significativamente manchada por el  juicio por corrupción que tiene pendiente, está intentando desviar la atención de sus problemas personales hacia otros asuntos. Ahora que los planes de anexión de Cisjordania han sido pospuestos, necesita desesperadamente iniciar otra batalla que le presente como un héroe a los ojos de sus conciudadanos, especialmente sus votantes más a la derecha.

Además de los cadáveres de los dos soldados, hay otros dos israelíes retenidos en la Franja, Avram Avera Mengistu y Hisham al-Sayed, que supuestamente cruzaron la valla y se adentraron en Gaza por error. Las futuras imágenes por televisión de dos ataúdes, envueltos en banderas de Israel, junto con otros dos israelíes liberados serían de gran ayuda para el acosado líder israelí.

Los grupos palestinos de Gaza son conscientes de todo esto. También saben que una oportunidad de tal calibre puede no volver a presentarse en años. Por ese motivo están deseosos de asegurar un futuro intercambio de prisioneros que cumpla con tras requisitos principales: en primer lugar, la liberación de todos los prisioneros vueltos a detener desde 2011; en segundo lugar, la liberación de la máxima cantidad posible de los más de 5.000 que actualmente están en cárceles israelíes; y, por último, la liberación de los principales representantes de las diferentes facciones de Organización para la Liberación de Palestina y grupos islámicos.

Este último punto, en particular, es bastante significativo, porque los rivales tradicionales, Hamás y Fatah, han estado intentando organizar un frente unido ante la inminente anexión israelí de casi el 30 por ciento de Cisjordania. La liberación de los máximos líderes de Fatah, como Marwan Barghouti, por ejemplo, tendría un impacto tremendamente positivo sobre el estado de ánimo palestino, especialmente el de los seguidores de Fatah, lo que estimularía las conversaciones en pro de la unidad más que cualquier otra cosa.

Es evidente que Israel hará todo lo que esté en su mano por evitar que los palestinos unifiquen sus corrientes políticas, pero si consideramos que los palestinos retienen a cuatro israelíes en Gaza, las cartas no están todas en manos de Netanyahu.

Esto no quiere decir que los grupos palestinos no estén también sometidos a presión. Las familias de miles de prisioneros están ansiosas por recibir buenas noticias relacionadas con sus seres queridos, especialmente cuando las condiciones de salud entre los reclusos se deterioran debido a la difusión de la pandemia de coronavirus.

El 9 de julio, Saadi al-Gharably murió en el centro médico Kaplan a causa de lo que los grupos de apoyo a los prisioneros palestinos describen como “negligencia médica”. Posteriormente el prisionero Kamal Abu Wa’ar, paciente de cáncer del área de Jenin, dio positivo en covid-19.

Varios signos indican que en un futuro próximo podría producirse un intercambio de prisioneros entre Israel y grupos palestinos. La cuestión es saber si Netanyahu pondrá sobre la mesa su carta política ganadora o si esperará a hacerlo más adelante, cuando la necesite más.

Ramzy Baroud es periodista y editor de The Palestine Chronicle. Es autor de cinco libros. El último These Chains Will Be Broken: Palestinian Stories of Struggle and Defiance in Israeli Prisons (Clarity Press, Atlanta). Es investigador principal no residente en el Centro para el Islam y Asuntos Globales (CIGA), Universidad de Estambul Zaim (IZU). Su sitio web es www.ramzybaroud.net

Fuente: https://www.counterpunch.org/2020/07/24/why-palestinian-israeli-prisoners-exchange-deal-could-happen-soon/

La presente traducción puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad y se nombre a su autor, a su traductor y a Rebelión.org como fuente de la misma

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