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Inmoral limpieza de conciencia israelí al acusar falazmente a dos colonos de quemar en vida a un bebé

Fuentes: Rebelión

En el amanecer del pasado viernes 31 de mayo un grupo de ultra-fundamentalistas colonos israelíes entraron en la aldea palestina de Duma en Nablus y mientras la familia Dawabsha dormía le rompieron las ventanas de su casa y les arrojaron cócteles de molotov junto con líquidos inflamables incendiando la misma en pocos minutos. El fuego […]

En el amanecer del pasado viernes 31 de mayo un grupo de ultra-fundamentalistas colonos israelíes entraron en la aldea palestina de Duma en Nablus y mientras la familia Dawabsha dormía le rompieron las ventanas de su casa y les arrojaron cócteles de molotov junto con líquidos inflamables incendiando la misma en pocos minutos. El fuego y el humo asfixiante los atrapó a todos sin salida y su bebé Ali Saad Dawabsha de 18 meses, murió quemado vivo en sus cuna. Su padre Saad, su madre Riham y su hermanito Ahmad de 4 años, sufrieron importantes quemaduras de tercer grado siendo trasladados al hospital local de la aldea para luego llevarlos a un hospital israelí de Tel Aviv. Mientras, su casa quedó totalmente destruida por el fuego.

En ese mismo día, con intenciones de seguir exterminando a las futuras generaciones palestinas, las fuerzas de ocupación israelí en la aldea de Beit Lahiya al noreste de la Franja Gaza bloqueada, asesinaron al chico palestino Mohammad Hamid al-Masri de 17 años y en Jufna en cercanías de Ramallah ocupada, mataron a Laith al-Khaldi de 17 años. Ambos fusilados a sangre fría, cuyas muertes no trascendieron los niveles mediáticos solo por ser palestinos.

Con los bajos designios de lavar su rostro de las críticas internacionales y la esgrimida por los Estados Unidos, aunque no pasaron más allá de la sofrenada verborragia, el premier israelí Benjamín Netanyahu, con poco tino y pocas creíbles palabras calificó el ataque de los colonos contra el bebé palestino de «un acto terrorista en todos los sentidos» y lanzó la inmoral estrategia de encontrar a supuestos responsables, aunque no lo sean.

En el casting de la hipocresía dos ultra-fundamentalistas colonos judíos fueron nominados y señalados como los autores del crimen contra el mártir bebé Ali Saad y su familia. Uno de ellos, Meir Ettinger de 24 años, es nieto del racista rabino estadounidense-judío Meir Kahane, fundador del ultra movimiento sionista Kach, que fuera asesinado en 1990 en Nueva York. El otro, es el colono Judah Lansdsberg de 25 años, padre de 3 hijos, residente del ilegal asentamiento de Havat Gilad, construido sobre tierras palestinas robadas en 2002 al sur de Nablus.

El fundamentalista Meir fue detenido en la tarde del pasado lunes (3/8) por el Skabak (Servicio -secreto- de Seguridad General) israelí en Safad, al norte del territorio palestino ocupado en 1948, mientras, que Judah, pese a conocer su domicilio ni siquiera fue demorado como parte de este aflictivo show. A diferencia del trato que reciben los palestinos que arrojan piedras contra los soldados, que son rápidamente detenidos, sus casas  allanadas y hasta demolidas como forma de castigo, los supuestos autores de estos crímenes tiene un tratamiento especial, sus casas no fueron demolidas y sus familias protegidas. En la mayoría de los casos son considerados héroes y erigidos monumentos de bronce como sucedió con el terrorista colono ortodoxo estadounidense-judío Baruch Goldstein, que profanó la mezquita de Ibrahim (Abraham) en Hebrón y asesinó a 31 e hirió a 130 feligreses palestinos mientras oraban el 25 de febrero de 1994. Muerto por la multitud palestina que se encontraba en el lugar, el grupo racista Kach levantó como ira de la provocación su monumento de cuerpo entero en el sector usurpado por los israelíes en Hebrón con el beneplácito cómplice del gobierno israelí del premier Yitzhak Rabin.

El maquiavelismo del gobierno israelí de encontrar a quien acusar lo hace tan mentiroso como las expresiones de Netanyahu de llamar por primera vez a estos colonos de ‘terroristas’  a sabiendas que él cerró su campaña electoral en marzo de 2015 en el ilegal asentamiento de Har Homa (Jabal Abú Ghneim) en Jerusalén prometiendo más extensiones, construcciones e impedimentos para un Estado Palestino. Indudable apoyo a los más de 550.000 colonos judíos trasvolados en la vida diaria palestina en el territorio ocupado en 1967 y potenciar su fanatismo accionar sin ser castigados. Tampoco Netanyahu puede hacer gala de su ética desmoronada luego de negar su responsabilidad de incendiar Gaza en 2014 y matar a casi 2800 palestinos, entre ellos, 680 niños y bebés calcinados.

Seguramente ambos colonos son parte de un ‘pacto de silencio’ de manera consensuada en culpar a alguien para no culpar a nadie. Meir y Judah, parte del ultra-fundamentalista movimiento de colonos kahanistas que responde a la organización estadounidense-sionista B’nai Elim, sin dudas, al igual que muchos de ellos son responsables de crímenes contra los palestinos, actos de vandalismos e incendios contra iglesias, mezquitas y olivares, pero jamás nadie de ellos fue detenido o perseguido con causas judiciales, dejando la magra percepción que ambos colonos señalados son fusibles políticos necesario para encubrir el crimen y negar de justicia a las víctimas.

De no ser parte del montado sainete israelí, si ambos terroristas judíos son los presuntos autores de la masacre deberán ser entregados para juzgarlo un tribunal de justicia palestino y no por un  tribunal israelí benevolente con los colonos que seguramente lo absolverá. No obstante ni la Autoridad Nacional Palestina-ANP, ni su justicia sentó jurisprudencia para juzgarlos.

Suhail Hani Daher Akel fue el primer Embajador de Palestina en la Argentina; Fue el primer Representante de la OLP en la Argentina; Analista Internacional sobre la Cuestión Palestina.

Info diaria sobre Palestina: www.jerusalem-palestina.blogspot.com

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