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Israel prepara nueva guerra de agresión contra Gaza

Fuentes: Hispan TV

Mediante una activa política exterior, sustentada en la manipulación y la desinformación, la entidad sionista está dando los pasos para concretar una nueva incursión militar a la Franja de Gaza. Una idea que materialice las amenazas que Israel viene esgrimiendo desde el último ataque de envergadura contra el enclave palestino. Ello, en el marco de […]

Mediante una activa política exterior, sustentada en la manipulación y la desinformación, la entidad sionista está dando los pasos para concretar una nueva incursión militar a la Franja de Gaza.

Una idea que materialice las amenazas que Israel viene esgrimiendo desde el último ataque de envergadura contra el enclave palestino. Ello, en el marco de una estrategia de guerra que considera cinco frentes de lucha. Menciono el concepto de magnitud, pues la denominada Operación «Margen Protector» iniciada el 8 de julio hasta el 25 de agosto del año 2014 que se saldó con 2.310 muertos y 11.500 heridos palestinos, contra 65 soldados y cinco civiles israelíes muertos. Fue la última operación militar con uso masivo de artillería, fuerza aérea, bombardeos desde la flota israelí en el Mediterráneo y la entrada de miles de soldados al enclave costero palestino.

Posterior al término de esa irrupción, los bombardeos, asesinatos, destrucción de infraestructura, la presión y bloqueo contra la Franja de Gaza se mantiene inalterable, en una política de asfixia contra la población palestina en el campo de concentración más grande del mundo. Allí, la impunidad ante los crímenes sionistas reflejan un mundo, mayoritariamente ciego, sordo y mudo al clamor de justicia de 2 millones de personas. Un territorio que según la ONU, por boca de su Secretario General, Antonio Guterres, será inhabitable el 2020 si no existe un vuelco en la actual situación humanitaria.

En estos cuatro años desde el fin de la desigual contienda entre palestinos y sionistas, Israel ha desarrollado un trabajo destinado a asfixiar económicamente al pueblo palestino en Gaza, construir más y más asentamientos en los territorios ocupados de la Ribera Occidental, tras la guerra de junio del año 1967. Llenar de colonos y soldados el West Bank de tal forma de hacer inviable la realidad de un Estado Palestino.

Las visitas de Netanyahu a Estados Unidos se multiplican, generando más apoyo financiero y militar de sostén al sionismo. Las acusaciones de Tel Aviv contra Irán y que aprovecha el tema del Acuerdo Nuclear firmado entre Irán y el G5+1 y la negativa de Washington para cumplir sus compromisos, alentando así el clima de tensiones con la nación persa. Israel amenaza y exige la retirada de Siria de los asesores iraníes señalando que «No permitiremos la consolidación iraní en Siria, como tampoco permitiremos ninguna restricción en lo que respecta a los intereses de seguridad de Israel», advirtiendo que desea paso libre para seguir asesinando.

A lo señalado se une el encuentro entre el Ministro de Asuntos Militares del sionismo, el colono de origen moldavo Avigdor Lieberman, con el Ministro de Defensa Ruso, donde se planteó a Rusia que influya sobre Teherán en la idea de dejar de asistir a Siria y por extensión alejar su presencia e influencia de la frontera de la Palestina ocupada. Un Israel, que teje una política de alianzas con el wahabismo, teniendo como enemigo común a Irán e impedir, adicionalmente, la autodeterminación del pueblo palestino a cualquier precio. Incluso retomando la política de «asesinatos selectivos» como lo declaró el pasado lunes 28 de mayo el Ministro de Seguridad Pública, el colono sionista Giad Erdan al sostener que «Israel debe retornar los asesinatos selectivos de enemigos en la Franja de Gaza a partir de esta misma noche, principalmente de líderes políticos y militares de la Yihad Islámica y de Hamas».

Israel y su terror al eje de la resistencia.

Las amenazas de Erdan se expresan en momentos que la aviación y la artillería israelí intensifican sus ataques contra la Franja de Gaza. Esto, bajo la excusa del lanzamiento de cohetes y proyectiles de mortero, desde el enclave costero palestino a los territorios ocupados por Israel. Acción defensiva lógica y esperable, frente a lo que han sido dos meses de asesinatos por parte de francotiradores, drones y artillería, desde el inicio de las manifestaciones por el derecho al retorno, el día 30 de marzo del 2018 y que se extendió hasta el día 14 de mayo, conmemoración de la Nakba.

Manifestaciones que generaron 120 muertos y 10 mil heridos a manos de hordas de francotiradores establecidos en el perímetro de la Franja de Gaza. Acción de represión denunciada en todos los foros y organismos internacionales, como crímenes de lesa humanidad. Como es costumbre, la única voz disonante ha sido la de Estados Unidos, que en su papel de padre putativo del sionismo aprovechó de concretar el traslado de su embajada desde Tel Aviv a Jerusalén. Ello, en un claro acto de provocación contra el pueblo palestino, contra el mundo islámico y haciendo caso omiso de las advertencias, que no se puede seguir tensando la cuerda de la paciencia frente a los crímenes del sionismo.

Las acciones políticas, comunicacionales, diplomáticas y militares – como ha sido el ataque a posiciones sirias en el último mes – no pueden esconder el enorme temor israelí al visualizar, que las fuerzas del Eje de la Resistencia están ahí, en las fronteras de la Palestina ocupada, en las cercanías de los Altos del Golán usurpados a Siria. Un Eje de la Resistencia que extiende su influencia y acción en una amplia franja de terreno, que va desde las fronteras occidentales de Irán hasta el Mediterráneo. Israel siente el cerco y ese ahogo lo mueve a ejecutar acciones desesperadas.

Ese terror del alto mando político y militar sionista se expresa en la modificación de lo que su Estado Mayor denominó «El Desafío de Una Guerra en Múltiples Frentes». Un Plan elaborado el año 2015 y que los avances y el éxito de las operaciones militares de Siria, junto a Hezbolá, las Fuerzas Quds y las Fuerzas Aeroespaciales Rusas, obligan a modificar. Y, en esa tarea, una acción militar contra Gaza es parte del reacomodo estratégico, que otorgue el tiempo suficiente para ejecutar una política de ensayo y error frente a contiendas mayores contempladas a futuro.

En agosto del año 2015 el ejército Israelí publicó su estrategia oficial donde se estableció que el objetivo principal de su trabajo estaba enfocado en actuar en múltiples frentes de batalla donde los esfuerzos estarían orientados en forzar el alto al fuego enemigo o una solución diplomática desde una lógica posición de fuerza israelí – en la teoría, por supuesto – lo que implicaría usar, desde el inicio del o los conflictos, un alto poder de fuego combado entre fuerzas terrestres, navales y aéreas

Un plan que habla de «forzar al enemigo a una posición en la que no pueden o no desean continuar combatiendo. Tácticamente, esto significa eliminar las capacidades enemigas y la motivación para combatir, destruir sus fuerzas, disminuir su capacidad de disparar sobre el frente interno israelí, atacando objetivos percibidos como valiosos por el enemigo y empleando enfoques astutos para de esta manera atacar los puntos débiles del enemigo» según expresa el análisis del israelí Yaakov Lappin, investigador asociado en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat

El jefe del Estado Mayor del Ejército Sionista, Teniente General Gadi Eisenkot, en un discurso pronunciado en el Centro Interdisciplinario en Herzliya -Al norte de Tel Aviv- en enero del 2018 señaló que existen cinco frentes principales de lucha, que presentan reales amenazas para la seguridad de Israel y que todos ellos están enmarcados en el principal peligro para el sionismo: la República islámica de Irán. Peligro que se expresa en el papel relevante que ha alcanzado Irán en el plano regional, que lo ha llevado directamente a marcar presencia con sus fuerzas, en los límites que Siria tiene con la Palestina ocupada. Un Irán que le quita el sueño a un Israel que cada día se encuentra más encerrada entre muros y vallas, que si bien son construidos por esta entidad, reflejan su crónica mentalidad de gueto.

Frentes de conflicto, que incluye a la Península del Sinaí -pero que en la lógica sionista es controlable gracias a sus buenas relaciones con el régimen de Abdelfata al Sisi y la presencia de fuerzas terroristas que son funcionales a la estrategia de caos premeditado que lleva a cabo Estados Unidos y su socio israelí. Los otros cuatro son Frentes bélicos, plenamente vigentes pero, que a la luz de los acontecimientos en los dos últimos años, principalmente, implican una revisión constante de la estrategia militar israelí para contrarrestar los avances de Irán y sus aliados, ya sea en la defensa de Irak, Siria, El Líbano, Yemen y la preocupación central que significa Palestina.

El primero de esos frentes es el Libanés. Allí el Movimiento Hezbolá se alza con méritos propios como un rival de temer para el sionismo. Sobre todo con el desarrollo de sus capacidades políticas y militares, desde el año 2006 a la fecha, cuando derrotó al ejército sionista en la llamada guerra de los 33 días. Israel alienta aquí una estrategia bélica, que permita derrotar las capas defensivas desarrolladas en torno a El Líbano y diseñar acciones para contrarrestar el gran poder misilístico de Hezbolá.

En segundo lugar, se sitúa a la República de Siria y sus capacidades militares, pulidas en siete años de intensa guerra por su soberanía y que implica el objetivo de recuperar los usurpados Altos del Golán. El temor israelí frente a Damasco, va estrechamente unido a lo que ha sido la consolidación de la presencia del apoyo militar de Irán, que indudablemente representa un rival formidable, no sólo para Israel, sino para cualquier aliado del sionismo con afanes hegemónicos en la región.

En tercer lugar se vislumbra, como sector de conflicto, el West Bank y la posibilidad que la fundamental y necesaria unidad de las fuerzas palestinas, obligue a la actual autoridad a intensificar la presión política y militar contra el ocupante y lo obligue a duplicar sus esfuerzos de control, sobre Cisjordania y la Franja de Gaza. Este último se constituye así, en el cuarto Frente de lucha, contemplado por el ejército sionista. Y, en ese peligro se visualiza, como necesidad estratégica, destruir a las Fuerzas de Hamas, la Yihad islámica y otros movimientos palestinos presentes en ese enclave.

La cantidad de muertos no es relevante para el Sionismo

Lo descrito, conduce a la inevitabilidad de una nueva invasión contra Gaza, pues bien sabe Israel, que ya no basta el bombardeo aéreo y terrestre de una población, que ha hecho de la resistencia su bandera de lucha. El sionismo se prepara y está dispuesto a dar esa batalla así tenga que multiplicar las muerte de miles de palestinos, recibir la condena internacional pero con la tranquilidad que le da el contar con el aval cómplice y criminal de Estados Unidos y su veto en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU, a la hora de discutir la posibilidad de condenar a Israel y plantearse seriamente llevar a esta entidad al uso del capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas.

Israel, en este momento, considera que en caso de generarse un conflicto contra Hezbolá y Siria por el norte y Gaza por el suroeste, deberá considerar también, sí o sí, un frente este contra Irán. Para ello y según palabras pronunciadas por el ex jefe de la Fuerza Aérea Sionista, Mayor General Amir Eshel en el Instituto de Seguridad Nacional el año 2017 a la par del trabajo en materia de inteligencia militar se debe unir la capacidad de lanzar ataques aéreos masivos y de precisión mediante el uso de su Fuerza Aérea, que sigue siendo «su fuerza militar más genérica, otorgándole a Israel la flexibilidad necesaria para tratar con múltiples frentes en forma rápida y simultánea. En la mañana en el frente norte, a mediodía en el frente este y en la tarde descargar sus bombas en el frente de Gaza»

Para Yaakov Lappin, «La Armada de Israel tendrá un papel muy importante que desempeñar en ese escenario bélico. Las naves de misiles y la flota de submarinos, las cuales están siendo modernizadas, pueden actuar como recopiladores de inteligencia lejos de las costas enemigas y como plataformas con capacidad destructiva que pueden lanzar misiles guiados tierra-tierra. Las fuerzas especiales encubiertas presumiblemente conducirán misiones élite detrás de las líneas del frente en este escenario. Actualmente se está desarrollando un sistema de comando militar digital con base en redes, capaz de compartir datos e información de inteligencia proveniente del campo de batalla en segundos. Esta red permitirá a las divisiones del Ejército israelí (aire, tierra y mar), así como también a la Dirección de Inteligencia Militar integrar sus actividades de nuevas maneras».

La nueva agresión a la Franja de Gaza permitiría, en la proyección militar israelí, coordinar esta estrategia militar . Aquello que se trabajó en pantallas de realidad virtual, los análisis de situación planteados en teoría se pretende llevarlos al terreno, teniendo como blanco a la población gazetí. En todo caso la entidad sionista teme que la suma de bajas de sus fuerzas – en la idea de conflictos simultáneos en distintos frentes – visto el avance del Eje de la Resistencia, haga imposible tener una guerra prolongada y se solicite, tal como en la Guerra del 2006 contra Hezbolá, un alto al fuego bajo la intervención internacional.

Al analizar el actuar del sionismo en Oriente Medio, sus declaraciones, acciones y posibles escenarios bélicos debemos ser capaces de distinguir los elementos relevantes, aquellos que suelen estar ocultos bajo las acciones de desinformación y manipulación, del uso de la hasbará sionista. Esas variables a tener en cuenta son:

El papel de Estados Unidos en el plano regional. Su alianza con Israel y la defensa irrestricta con esa entidad con relación a la ocupación de Palestina y su disputa con la República islámica de Irán. En segundo lugar hay que tener presente que Washington y sus socio israelí, pretende recuperar una hegemonía perdida a manos de un exitoso Eje de la Resistencia que ha logrado , en el marco del renacer del despertar islámico, combatir eficazmente a la alianza entre el imperialismo, el sionismo y el wahabismo.

Otra de las exigencias en cualquier análisis de lo que acontece en Oriente Medio y la posibilidad de una nueva agresión contra el pueblo palestino implica visualizar los conflictos geopolíticos y económicos que se libran en la región: temas de presencia rusa en la zona, avance de la influencia regional de Irán, el tema de pasos de oleoductos y gasoductos en el Levante Mediterráneo. Pérdida de influencia de Estados Unidos. El Plan integral de Acción Conjunta y su incumplimiento por parte de Washington, buscando por ende desviar la atención sobre esta violación, peo que incluye también el tratar de desviar la atención sobre los crímenes cometidos por Israel contra el pueblo palestino y de Arabia saudí contra Yemen.

Todo tiene que ver con todo y en el análisis global, lo que acontece con la Franja de Gaza, con la Ribera occidental, está relacionado con lo que sucede en el conjunto de Oriente Medio y en esa perspectiva la posibilidad de asistir, nuevamente, a una guerra de agresión contra Palestina, está a la vuelta de la esquina. Esto implica denunciar al sionismo, develar sus intenciones, presionarlo internacionalmente y, sobre todo, intensificar las acciones de defensa del pueblo palestino a través de todas las formas de lucha, sean estas armadas o aquellas enmarcadas en la llamada campaña de Boicot, Desinversión y sanciones contra el régimen colonialista, racista y criminal de Israel. 

 

Fuente original: http://www.hispantv.com/noticias/opinion/378930/israel-atacar-franja-gaza-siria

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.