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Entrevista al periodista cubano Randy Alonso Falcón

«La Batalla de Ideas es una concepción estratégica de la Revolución con los jóvenes a la vanguardia»

Fuentes: CubaDebate

Randy Alonso Falcón es uno de los hombres más ecuánimes y de buen carácter que conozco. Nunca lo he visto airado ni nervioso, ni siquiera en aquellos tiempos difíciles de los noventa en que yo cursaba el primer año de la carrera de Periodismo en la Universidad de La Habana y él era el presidente […]

Randy Alonso Falcón es uno de los hombres más ecuánimes y de buen carácter que conozco. Nunca lo he visto airado ni nervioso, ni siquiera en aquellos tiempos difíciles de los noventa en que yo cursaba el primer año de la carrera de Periodismo en la Universidad de La Habana y él era el presidente de la FEU del centro.

Por entonces lo más normal en mi generación estudiantil era guerrear por cualquier asunto. Agarrábamos un concepto, nos atrincherábamos en él, y la vida discurría en tensiones que solo cedían, por ejemplo, si gente como Randy entraba al aula a explicar alguna cosa. Él era como un punto medio que todos querían y respetaban.

Fui en busca del colega graduado en 1992, quien ahora tiene 34 años, para entrevistarlo por su larga experiencia como dirigente estudiantil y juvenil. Es miembro del Comité Nacional de la UJC, y coordinador de las Mesas Redondas, las cuales constituyen uno de los más de 170 programas de la Batalla de Ideas. Fue testigo del V Congreso de la Juventud Comunista, del VI, del VII, y estará presente en el VIII.

Para comenzar este diálogo llegué hasta su oficina. Prefirió conversar en otro lugar. Su espacio de trabajo parece un almacén de papeles apilados en torres altísimas; sus secretarias no dejan de moverse; los teléfonos no dejan de sonar. Le pregunté: «¿ Cuántas horas trabajas al día?». Lanzó una repuesta apurada: «¿Qué sé yo…?», y la enderezó en el camino: «15, 18, a veces 20». En otro lugar silencioso, como en un experimento al vacío, le hice la primera pregunta.

-¿Desde los días del VII Congreso hasta hoy, qué cambios más importantes, a tu modo de ver, se han producido en la organización juvenil de vanguardia?

-Creo que ha habido un cambio sustancial. Al Congreso aquel se llegó en medio de una revolución que apenas tenía un año. Hay que recordar los cambios producidos en la dirección de la Juventud en 1997, lo cual fue punto de partida para un trabajo en la organización, que tenía lugar cuando llegó el VII Congreso en 1998.

«Del Congreso surgió un debate bien crítico. La reunión fue muy analítica, con temas que tenían que ver con lo que nos tocaba como Juventud Comunista, y con el papel que los jóvenes estaban desarrollando en la sociedad.

«Recuerdo un debate muy importante sobre el tema de la Salud, y otro sobre la batalla ideológica. Fueron puntos de giro para lo que después ha venido siendo la UJC que como principio entendió algo clave: para poder organizar su trabajo con los militantes y con todos los jóvenes del país primero tenía que fortalecerse; y ahí estuvieron centradas las principales acciones de la Juventud inmediatamente después del Congreso, en garantizar que nuestras estructuras de base funcionaran, no solo que se reunieran, no solo que hubiera asistencia, sino que los militantes tuvieran tareas, que el comité de base se convirtiera realmente en una fuerza decisiva dentro de las escuelas y los centros de trabajo, que se convirtiera en un grupo de discusión, de análisis de la situación concreta de cada lugar y del país.

«Se emprendieron un grupo de acciones que son las que hoy nos permiten tener una juventud fortalecida en lo interno y con posibilidades de enfrentar las grandes tareas que la Revolución, poco tiempo después de aquel Congreso, entregó a la UJC.

-¿Cuánto crees que haya influido el nacimiento de la Batalla de Ideas en el nuevo estilo de trabajo que hoy tiene la organización?

-Muchísimo. Estaba releyendo en estos días lo que Fidel dijo en el VII Congreso de la Juventud, en diciembre de 1998. Todavía no habían secuestrado a Elián, no se había desatado la batalla por ese niño que se convirtió después en una batalla por todos los niños de Cuba, y ya Fidel en aquel Congreso esbozaba lo que sería la Batalla de Ideas, ya entonces utilizaba el concepto de Batalla de Ideas, y hablaba del papel que tendrían que desempeñar los jóvenes. Incluso me sorprendía cuando leía, que en aquel momento Bush todavía no era candidato a la presidencia de los Estados Unidos, faltaban casi dos años para que se hicieran esas elecciones, y ya Fidel aludía a la posibilidad de que una cúpula de ultraderecha, fascista, asumiera el poder en los Estados Unidos, y hablaba de estar preparados no solo para defendernos, sino también para desarrollar una Batalla de Ideas.

«Lo que estamos haciendo hoy fue acelerado por una circunstancia -el secuestro de Elián y la masiva movilización de nuestro pueblo-, pero estratégicamente era una concepción de la dirección de la Revolución que siempre vio en los jóvenes el baluarte de esa lucha. Yo creo que por eso no es casual que el 5 de diciembre fueran ellos los que con un altoparlante, encima de un jeep, en medio de la oscuridad de la noche frente a la Oficina de Intereses, dieran inicio a esa batalla.

«La Revolución lo que ha hecho con la Batalla de Ideas es poner en manos de la UJC los instrumentos, las tareas para asumir la relación con todos los jóvenes del país. La fuerza que hoy tiene la Juventud Comunista a través de los trabajadores sociales, es extraordinaria. A través de ellos llega, acompaña, es amiga.

«La Juventud puede asumir la batalla porque se había fortalecido internamente, pero la batalla contribuyó a que esa Juventud se fortaleciera aún más, adquiriera más membresía y tuviera mayor influencia entre todos los jóvenes del país».

-Que los cuadros juveniles deban prepararse mejor es uno de los temas más frecuentemente abordados en las asambleas provinciales. ¿Cuán grande es ese desafío?

-Creo que estamos en el mejor momento para los cuadros de la Juventud, pero también en el más difícil. Lo primero es porque la dirección de la Revolución les dio la posibilidad a todos los cuadros de la Juventud de estudiar hoy en las universidades. Casi el 50 por ciento de ellos es graduado de la educación superior. El resto han tenido la posibilidad de ingresar en la universidad, y están hoy estudiando.

«Lo difícil es precisamente porque hoy trabajamos por una sociedad cada vez más preparada, más culta, donde los problemas que tenemos que enfrentar son cada vez más complejos en el orden ideológico, en el orden político, incluso en el orden económico, y por tanto, para que un cuadro pueda establecer una comunicación con los militantes de la Juventud, debe tener cada vez mayor conocimiento. Fidel, en este tiempo de la Batalla de Ideas, nos ha enseñado que debemos prepararnos todos los días. Esa ha sido siempre su manera de trabajar y de poder enfrentar los retos, y ha sido lo que nos ha transmitido, junto a la certeza de que todo problema tiene solución (siempre y cuando se trabaje para encontrarla), y de que cada idea genera otras nuevas. Creo que ha sido extraordinario lo que Fidel ha aportado en esta etapa al trabajo de la organización en métodos, estilos de trabajo, conceptos nuevos.

«El reto de hoy va a ser más difícil mañana, porque todos esos niños que están en las escuelas aprendiendo con un maestro cada 20 alumnos, con computadora, con enciclopedia, serán los futuros militantes de la Juventud; por tanto, cada vez va a ser más complejo el debate, el análisis, y el cuadro juvenil tendrá que estar muy preparado para afrontar esa tarea».

-Hablamos mucho en estos tiempos de cultura general integral. ¿Cuál es tu definición de ese concepto?

-Creo que implica, en primer lugar, tener una cultura política. El hombre, como ser humano, es un ente político, participa de la política de una manera o de otra. Y por lo tanto adquirir cultura pasa necesariamente por la cultura política que yo veo muy asociada a la cultura histórica, a la cultura del conocimiento de las sociedades, a la cultura artística, pasa hasta por la manera de comportarse.

«Cultura general integral no es solo ir a una función de ballet, o escuchar música clásica o música popular. Pasa necesariamente por un conocimiento amplio del mundo, y por entender los fenómenos que en él acontecen. Me parece que ese es el modo como la Revolución está enfrentando el concepto de cultura general integral.

«Lamentablemente todavía tenemos a veces extraordinarios profesionales que conocen mucho de su materia, pero que están bastante alejados del conocimiento de la Geografía, de la Historia, de la política, y por lo tanto no pueden aspirar a una conversación amplia con muchos jóvenes.

«Cultura general integral es también alto grado de sensibilidad humana para unir voluntades y entender todo tipo de fenómeno social».

-Te he escuchado decir que el VIII Congreso de la UJC será un congreso de futuro. ¿Por qué?

-La Batalla de Ideas nos ha puesto a reflexionar sobre cómo será este país dentro de 10 ó 20 años. Cuando escuchaba a Fidel decir que dentro de diez años este país será el país más culto del mundo, o que los muchachos aprenderán tres o cuatro veces más de lo que habían aprendido, o que dentro de cinco o seis años la esperanza de vida será de 80 años, uno se da cuenta de que todo lo que estamos haciendo, en lo que estamos inmersos todos los días, y que a veces no da tiempo a mirar, tiene que ver con el futuro.

«Estamos sembrando la semilla de lo que será esta sociedad dentro de muchos años. Creo que hay cosas de impacto inmediato: lo que se está haciendo con las personas de la tercera edad, lo que se puede estar haciendo en el rescate de jóvenes de 20, 30 años. Pero lo esencial, la génesis de los programas, está encaminado hacia los niños. Cuando analizas bien, reparas en que la mayoría de esos más de 170 programas tienen como componente esencial a los niños que son los que van a hacer la vida política, económica y social de Cuba dentro de dos o tres décadas. Este país será otro, una sociedad mejor, más allá del bloqueo, las medidas, el intento de doblegarnos.

«Cuando un país dedica la esencia de su obra a los niños, está garantizando su futuro como nación. De eso se hablará en un Congreso que sin dudas será extraordinario, y en el cual se dará una cita histórica entre los protagonistas de la Batalla de Ideas y su estratega, que es Fidel».

-Te tengo una pregunta de colega: A tu modo, ¿qué significa ser buen periodista en la Cuba de hoy?

-Hacer periodismo en Cuba es bien diferente de lo que se hace en el resto del mundo. Trabajamos en condiciones excepcionales. Eso cambia la manera tradicional de hacerlo, y es algo que no veo como una limitante, sino como un impulso. Las condiciones extraordinarias nos pueden llevar a hacer cosas extraordinarias, o al acomodamiento.

«Creo que lo más importante para poder enfrentar el periodismo en estos tiempos pasa necesariamente por el conocimiento. Y lamentablemente no todos asumimos la profesión con esa voluntad martiana de querer saber desde el insecto hasta la nube. Soy de los que piensa que el periodista no puede tener compartimentos estancos. Debe saber de todo un poco. También hay que ser muy sensible, comprometido con el pueblo. Siempre debemos preguntarnos si lo que hacemos aporta algo al pueblo.

«Nuestro periodismo debe tener mucho de valentía. En las condiciones adversas en que lo hacemos, hay que crear las cosas de manera que ningún tema sea tabú, que no nos autocensuremos. Y creo que nuestro periodismo debe ser moderno, porque la Revolución no tiene nada que ver con lo arcaico, no tiene nada que ver con lo tradicional. Por tanto, hacer periodismo en Revolución también tiene que implicar maneras nuevas.

«Hay retos difíciles, hay cosas que a veces no logramos. Lamentablemente quedan por el camino por una u otra razón. Pero creo que lo más fácil es quedarse, y lo más difícil es seguir adelante.

«El desafío es hacer un periodismo mejor, que toque los temas que interesan al pueblo, y los de la alta política, y los del conocimiento más amplio para nuestra gente. Si todo se hace con sensibilidad, con valentía, necesariamente tendremos un mejor periodismo. Creo que todavía debemos seguir aspirando a eso. Y esa aspiración es justa.»

2004-06-06