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La candidatura Ryan-Romney, un doble problema para el Partido Republicano

Fuentes: Progreso Semanal

Las cosas terroríficas a veces vienen envueltas en bonitos paquetes. Vean a Tom Ryan. La mayor parte de los miembros de los medios tienen un enamoramiento con él. Cuando dio a conocer su presupuesto para el 2012, a The New York Times le encantaron sus «penetrantes ojos azules». Él es el tipo con «pelo color […]

Las cosas terroríficas a veces vienen envueltas en bonitos paquetes. Vean a Tom Ryan.

La mayor parte de los miembros de los medios tienen un enamoramiento con él. Cuando dio a conocer su presupuesto para el 2012, a The New York Times le encantaron sus «penetrantes ojos azules». Él es el tipo con «pelo color azabache y un aire de Eagle Scout», dijo con efusión la revista Time. El columnista Joe Klein calificó al plan de Ryan «sin duda, un acto de valentía política». David Brooks, de The Times, lo alabó como «la más valiente propuesta de reforma del presupuesto que se haya visto en la vida». Y muchos medios felicitaron a Mitt Romney por su «audaz» decisión al seleccionar a Ryan como su candidato a la vicepresidencia.

¡Por favor! Búsquense un cuarto. O hagan su trabajo. ¿Alguien se tomó el trabajo de leer lo que Ryan propone en realidad? No es audaz, es peligroso. En general para la mayoría de los norteamericanos. Pero en especial para Mitt Romney.

En primer lugar, el presupuesto. De entrada, aumenta el déficit al dar a los más ricos norteamericanos otra reducción de impuestos disminuyendo la tasa más alta de 35% a 25%. Ryan también querría recortar los impuestos corporativos y eliminar los impuestos a la ganancia por venta de acciones y propiedades. Como resultado, según la no partidista Oficina Congresional del Presupuesto, el presupuesto de Ryan no vería un superávit hasta el 2040. Hasta ahí llega su reputación como halcón del déficit.

Mientras tanto, esa pérdida de ingresos al estado debe compensarse de alguna manera. Ryan lo hace siendo permisible con el Pentágono mientras reduce $6 billones durante los próximos 10 años a Medicare, Medicaid. Head Start, sellos de alimentos, becas Pell y cualquier otro programa que ayude a los pobres o a la clase media, razón por la cual su presupuesto ha sido criticado por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.

No se crean la gran mentira republicana de que el plan de Ryan en realidad preserva a Medicare, mientras que el de Obama lo destruye. Es cierto que Obama reduciría $716 mil millones de Medicare -sin recortar beneficios sino evitando la doble facturación por parte de las compañías de seguro y los suministradores de atención médica (el tipo de derroche y fraude que los republicanos defendían). Pero he aquí lo que Romney no nos dirá: el presupuesto de Ryan contiene los mismos $716 mil millones de reducción. Encima de lo cual, ciertamente Ryan «terminaría con Medicare tal como lo conocemos», reemplazándolo con un programa de cupones -el cual, según la Oficina Congresional del Presupuesto, haría que cada norteamericano de la tercera edad tendría que pagar unos $6 400 dólares en costos extras dentro de 10 años. Si Ryan se saliera con la suya, no habría más Medicare ni Medicaid ni Seguridad Social.

Y eso es lo que tantos en los medios han llamado «audaz» ¡Tonterías! No hay nada «audaz» en hacerle la corte a Wall Street. No hay nada «valiente» en sacer a los ancianos de Medicare para que los norteamericanos más ricos puedan disfrutar otra reducción de impuestos. No hay nada «patriótico» en ayudar a Mitt Romney a reducir su tasa de impuestos para 2010 de 13,9 por ciento a 0,082 por ciento -la tasa aplicable que él tendría que pagar bajo el plan Ryan, según un análisis realizado por la revista The Atlantic.

Está claro que no hay nadie más de extrema derecha en asuntos fiscales que Paul Ryan. Pero existe otro gran secreto. Tampoco hay nadie más de extrema derecha en asuntos sociales. Ryan es el paradigma de la extrema derecha religiosa. No solo está contra el aborto, sino que copatrocinó una legislación de la persona del feto que prohibiría la mayoría de las formas de contracepción. También patrocinó un proyecto de ley para obligar a las mujeres hacerse un ultrasonido antes de un aborto. Y no solo está en contra de la igualdad matrimonial, sino también en contra de la adopción gay.

Teniendo en cuenta el bagaje que trae a la candidatura, no es de extrañar que, en entrevistas a más de tres docenas de operativos republicanos el sitio web Politico hallara que la reacción más común a la decisión sobre Paul Ryan abarque desde «temor persistente hasta la ira incendiaria de que Romney prácticamente ha regalado la elección». Ellos comprenden que el plan de Ryan de desmantelar Medicare y Medicaid también hará más difícil a los republicanos mantener el control de la Cámara de Representantes.

Y no es de extrañar que ya Romney esté tratando de distanciarse del presupuesto de Ryan. Excepto que no puede. No se puede aceptar a Paul Ryan sin aceptar todo lo que él representa, incluyendo su «maravilloso» presupuesto. (El adjetivo es de Romney, no mío.) Lo comprenda o no Mitt, en relación con los temas presupuestarios y sociales, esta es ahora la candidatura Ryan-Romney -y ya no es la candidatura Romney-Ryan.

Al final, ni el propio Barack Obama hubiera podido escoger a un mejor compañero de candidatura para Mitt Romney. La historia se repite. Esta campaña podría terminar antes de que comience. En 2008, John McCain destruyó su oportunidad al escoger a Sarah Palin. En 2012, Mitt Romney acaba de destruir su oportunidad al escoger a Paul Ryan.

Fuente: http://progreso-semanal.com/4/index.php?option=com_content&view=article&id=5009:la-candidatura-ryan-romney-un-doble-problema-para-el-partido-republicano&catid=3:en-los-estados-unidos&Itemid=4