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La verdadera, vergonzosa y privatizadora política educativa del consellera catalana de educación

Fuentes: Rebelión

Joan Herrera -¡esta vez sí!- apuntó hace unos días, en una reunión convocada por el gobierno privatizador de don Mas y Mas-Colell a propósito de la LOMCE, un dato esencial de la política educativa catalana, la realmente practicada por la señora consellera Rigau: ¿por qué se regalan 30 millones de euros anuales, TREINTA, a la […]

Joan Herrera -¡esta vez sí!- apuntó hace unos días, en una reunión convocada por el gobierno privatizador de don Mas y Mas-Colell a propósito de la LOMCE, un dato esencial de la política educativa catalana, la realmente practicada por la señora consellera Rigau: ¿por qué se regalan 30 millones de euros anuales, TREINTA, a la escuela privada concertada de élite en Cataluña? «The answer is blowin’ in the wind» respondió doña Irene Rigau.

Pero no es sólo eso, no es sólo es la enorme privatización de los ingresos públicos: es la descarada política de confundir lo privado y lo público y el abono permanente del primer escenario. Un ejemplo que tomo de la excelente información de Ivanna Vallespín [1].

L’Hospitalet de Llobregat es una ciudad trabajadora pegada, confundida parcialmente, con Barcelona, la ciudad que presume de ser la millor botiga del món. Allí, en esa ciudad de trayectoria antifranquista, en Can Serra concretamente, dieron clases en los años setenta, en una escuela-parroquia de alfabetización, Neus Porta, Francisco Fernández Buey y Manuel Sacristán. También Rafael Grasa, el mismo ciudadano -¿el mismo?- que ahora forma parte del Comité de Transición Nacional hacia la independencia. ¡Qué sorpresas nos da la vida! Jaume Botey ejercía, magistral y comprometidamente, de maestro de ceremonias. Siguen ejerciendo en causas similares.

El asunto: el cierre de un grupo de P-3 en un colegio público de esta ciudad obrera ha dejado sin plaza a unos 20 alumnos del barrio de Santa Eulàlia. Esos alumnos han sido derivados por el Departamento de Enseñanza, el de la señora Rigau, a una escuela privada concertada.

Sucede tal fraudulenta derivación cuando la demanda de plazas supera de largo a la oferta. Lo inverso, precisamente, de lo que sucede en la concertada privada. En las dos escuelas públicas del barrio, la Frederic Mistral (donde se pretende eliminar el grupo) y la Paco Candel (¡incluso en los nombres se observan las diferencias de cosmovisión y compromiso!) se han recibido 89 preinscripciones para el próximo curso 2013-14. Entre ambas escuelas tienen 75 plazas. En cambio, en la privada concertada, católica por supuesto, Casal dels Àngels (el nombre también dice casi todo), con el mismo número de plazas, las 75 citadas, sólo han recibido 40 solicitudes. ¿Qué política ha realizado la conselleria catalana de educación? La que podemos esperar: se cierra un grupo de P-3 en la pública y, para asegurar el concierto con una escuela confesional católica, apostólica, romana y angelical, se deriva el excelente de la pública hacia ella. Dirán: ¡no puede ser! Pues lo siento: puede ser.

Argumento (falaz y falsario) del departamento: sólo se adjudica una plaza en la concertada católica a los padres y madres que lo han pedido. No dicen -o no lo dicen con suficiente claridad- que la petición a la concertada-privada es en segunda o tercera opción y que los padres y madres nos vemos obligados a tomar esa opción nos guste o no, aunque defendamos la pública y sepamos diferenciar (cosa que no siempre hacen los cargos del departamento) lo público de lo privado concertado. No parece razonable llevar a nuestros hijos a una escuela distante tres, cuatro o cinco km del lugar donde vivimos, sobre todo si tenemos en cuenta las condiciones laborales de muchas de estas familias.

Sea como fuere, este no es el caso. Aquí se cierra un grupo público para abonar un concierto privado.

La Generalitat, sin embargo, llegar a admitir que a veces hay derivaciones excepcionales (¡vaya por Dios!) y que, en todo caso, las familias afectadas pueden reclamar si no están de acuerdo ante la Comisión de Garantías de Escolarización. Como el cemento, tienen la cara como el cemento armado…o incluso con más dureza.

La cuestión de fondo que la izquierda defensora no de boquilla de la escuela pública debería hacerse: ¿es posible llegar a acuerdos políticos no aparentes con una conselleria, y un gobierno neoliberal presidido por un político institucional de la derecha nacionalista que se ríe en sede parlamentaria de la forma de hablar castellano de los niños gallegos y andaluces, sobre temas de defensa de la educación pública? ¿No decían defender la escuela laica? ¿Juntos contra la LOMCE? ¿De verdad? ¿Desde qué atalaya? ¿Alguien puede creerse ese cuento?

PS: Ivanna Vallespín comenta en su información que el centro religioso declinó responder a sus preguntas y que los padres y madres de esa escuela privada, en contra de lo estipulado, deben hacer frente a una cuota mensual de 113 euros y a 9,2 euros diarios de comedor escolar. En total, sumando a la baja, unos 280 euros cada mes, más de 2.500 euros anuales. ¿Las familias trabajadoras de L’Hospitalet están en condiciones de abonar esa cantidad? Aunque lo estuvieran, ¿deberían abonarla?

Nota:

[1] IV, «Enseñanza deriva alumnos a la concertada… «. El País, 1 de junio de 2013, p.3 (edición Cataluña).

Salvador López Arnal es miembro del Frente Cívico Somos Mayoría y del CEMS (Centre d’Estudis sobre els Movimients Socials de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona; director Jordi Mir Garcia)

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.