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Las petroleras españolas se benefician de la guerra en Irán: Repsol y Moeve disparan sus ganancias por encima del 150%

Fuentes: Climática

El sector fósil saca rédito de la volatilidad internacional con beneficios históricos en el primer trimestre mientras las renovables ayudan a contener el recibo de la luz en España.

Mientras la inestabilidad geopolítica desatada por Estados Unidos e Israel en su guerra contra Irán repercute en los hogares y el día a día de millones de personas, las petroleras de todo el mundo viven su particular agosto, incluidas las españolas. Compañías fósiles como Repsol, Moeve y Enagás han registrado aumentos en sus beneficios netos superiores al 150% en el primer trimestre de 2026.

El incremento, cercano al 45% en el precio del barril de crudo y del gas TTF (el mercado mayorista de los Países Bajos que sirve como índice de referencia para fijar el precio del gas fósil en toda Europa) desde el estallido del conflicto armado y el cierre del estrecho de Ormuz, ha generado un escenario de elevada incertidumbre internacional. 

La petrolera Repsol –empresa que emite más gases de efecto invernadero en España– cerró los tres primeros meses de 2026 con un beneficio de 929 millones de euros, muy por encima de los 366 millones de 2025. Esto supone una subida del 154%, teniendo en cuenta factores extraordinarios.

Comparativa de los beneficios de las empresas fósiles españolas.

Moeve (antigua Cepsa) registró un beneficio neto de 261 millones de euros frente a los 92 millones del primer trimestre del año pasado, evidenciando un crecimiento del 184%.

Enagás también reporta una subida de gran magnitud: la compañía encargada de transportar y gestionar el gas en España pasó de tener cifras negativas en el primer trimestre de 2025 (-299 millones de euros) a registrar 339 millones en positivo, consolidando una subida del 213%.

Este abrupto incremento sitúa a las fósiles entre las compañías de mayor crecimiento dentro del conjunto empresarial de gran capitalización en España.

Ganancias excepcionales en un contexto de guerra

El cierre del estrecho de Ormuz, un paso logístico estratégico por el que normalmente circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercia en el mundo, ha alterado las rutas y empujado fuertemente los precios al alza, lo que está permitiendo a las grandes firmas petroleras ganar más dinero aprovechando la volatilidad del mercado.

A nivel internacional, la petrolera británica Shell ha anunciado unas ganancias trimestrales de 6.920 millones de dólares, lo que supone un 24% más que hace un año. BP ha duplicado ampliamente sus beneficios respecto al trimestre anterior, alcanzando los 3.200 millones de dólares. Por su parte, la francesa TotalEnergies ha informado de un salto en su beneficio trimestral y ha alcanzado los 5.400 millones de dólares impulsado por el encarecimiento de la energía.

Las renovables como valor refugio

Frente a la espiral de precios que atraviesa el mercado de los combustibles fósiles, el escudo protector de la península ibérica se encuentra en su propio modelo de generación. En este contexto, las fuentes de generación limpia –fundamentalmente la eólica y la fotovoltaica– han evitado que el drástico encarecimiento del gas y del crudo se traslade al recibo de la luz. Al no depender de la importación de materias primas sometidas a la volatilidad bélica, esta autonomía ha permitido aislar el mercado eléctrico nacional de los choques externos que sí están sufriendo otras economías continentales con mayor dependencia térmica.

Esta desconexión de los mercados fósiles se ha traducido en los últimos meses en un escenario comparativo que sitúa a España en una posición de ventaja competitiva frente al resto de Europa. Mientras el bloqueo logístico y la tensión en el estrecho de Ormuz amenazan con encarecer la cadena de suministro global de crudo, el blindaje renovable ha mantenido los precios mayoristas de la electricidad en territorio español en niveles significativamente inferiores a los de sus socios comunitarios. Esta brecha de precios evidencia que la penetración de tecnologías libres de emisiones no solo responde a imperativos de descarbonización, sino que funciona como un mecanismo económico estructural capaz de amortiguar el impacto directo de las crisis geopolíticas.

Fuente: https://climatica.coop/petroleras-espanolas-benefician-guerra-iran-repsol-moeve/