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Lecciones de odio

Fuentes: Haaretz

Traducido para Rebelión por J. M.

El liderazgo israelí establece nuevos récords de descaro incitando el odio a los palestinos. Es incitación propia, es mucho, mucho peor.

Aquí hay otro récord de descaro israelí. El ministro de Asuntos Estratégicos y de Inteligencia Yuval Steinitz declara que no hay paz debido a la provocación palestina. En un artículo publicado en el New York Times la semana pasada bajo el título «El odio de Palestina impide la paz», el filósofo nacional señaló los pecados de Ramala: tan pronto como Mahmoud Abbas regresó de la Asamblea General de las Naciones Unidas se reunió con el poeta egipcio Hisham al Gakh y escuchen lo que este poeta nacional, que una vez fue acusado de plagio, escribió: «Nuestro enemigo es el diablo de cola tridente sionista».

Sin embargo Abbas se atreve a reunirse con él, por eso no hay paz, se puede leer en el editorial de Steinitz en su página de Facebook (con 577 «me gusta»).

Sobresale entre un mar de anuncios ministeriales de sus entrevistas de radio, «mañana a las ocho estaré de invitado en el programa de Kalman Liveskinder en radio Israel», «a las 10:20 voy a estar invitado en radio Haifa»,  un anuncio de condolencia por la muerte del rabino Ovadia Yosef: «El Pueblo de Israel perdió hoy a un hombre querido, un rabino prominente y un destacado intelectual», se lee. El gran intelectual citado, a los ojos del denunciante de la campaña contra la incitación palestina Steinitz, dijo más de una vez que a los árabes solo hay que abuquilarlos.

«No deberían dar pena, al contrario, simplemente deberíamos lanzas misiles sobre ese pueblo maldito y malvado». Misiles en serio, dijo el venerado rabino. Abbas no utiliza ese lenguaje -nunca- y tampoco al-Gakh. Pero la incitación palestina es lo que está impidiendo la paz.

«En vez de educarla en la «cultura de paz», a la nueva generación de palestinos la están alimentando implacablemente con una dieta de retórica que incluye la idolatría de los terroristas, la demonización de los judíos y la convicción de que tarde o temprano Israel debe dejar de existir», escribió Steinitz en su panfleto propagandista donde explica, en definitiva, a los ignorantes estadounidenses por qué no hay paz.

El papel puede soportar cualquier cosa, incluso que se utilice para imprimir el New York Times así que se debe aceptar que esto marca un nuevo récord en la desfachatez israelí. Un representante de la «cultura de paz» inculpando a los palestinos por incitación. Ese siempre ha sido el último refugio de la negativa israelí.

Bueno, la incitación israelí es mucho peor que la de los palestinos. No es sólo el difunto rabino u otros rabinos que incitan; no son sólo partidarios de Beitar Jerusalén los encargados de elaborar y pegar carteles que dicen «muerte a los árabes» en cada señalización. La verdadera provocación israelí es la que se desprende de la lengua con facilidad, camuflada, encubierta y producto de un lavado de cerebro.

Cuando Steinitz compara las conversaciones de Ginebra de 2013, con las negociaciones de Munich de 1938, compara intencionalmente a Rohani con Hitler. ¿Eso no es incitación? Cuando habla de santificar terroristas, ¿está hablando Palestina o de Israel? ¿Quién de los dos santifica más a sus terroristas pasados y presentes? ¿Dónde hay más monumentos en memoria de los caídos? ¿Cuál educa más en el odio, la arrogancia y el racismo?

¿Quieres un ejemplo camuflado de incitación, del tipo que se desprende de la lengua cada noche? El presentador de televisión Danny Kushmaro fue al Valle del Jordán para seguir el asesinato de Seraías Ofer en el programa de noticias «Viernes Studio», ¿y qué conseguimos? En el valle del Jordán hay sólo «habitantes» que exponen sus vidas por culpa de ladrones palestinos miserables y que en definitiva ambos resultan víctimas miserables. Uno de ellos dijo que «el 90% del odio del mundo se debe a los musulmanes.»

Esa no es incitación por cualquier medio. En el valle Kushmaro del Jordán no hay un montón de palestinos cuyas tierras fueron confiscadas y la libertad pisoteada. Simplemente él no los vio, por lo tanto no existen. ¿Eso no es incitación?

La verdadera incitación es la negación de la Nakba, la incitación real es la demonización y la deshumanización de los palestinos, la incitación real es el militarismo, la victimización y la arrogancia del «pueblo elegido», incluyendo las enseñanzas del Holocausto a los escolares desde los seia años y que está diseñado para dar la impresión de que el mundo entero está contra nosotros.

La verdadera incitación es la de no reconocer nunca el contexto y motivo del odio de los palestinos. Ellos no necesitan lecciones de la escuela para odiar a los israelíes. Es suficiente que se despierten aterrorizados en medio de la noche para ver a los soldados invadir brutalmente sus hogares, intimidar a sus padres y verlos degradados en frente de sus ojos. Esos son los verdaderos inductores del odio.

Fuente: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.553332 

rCR