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Testimonio de un palestino que vive en un campo de refugiados del norte de Gaza

«Los colaboradores con el ocupante israelí están entre nosotros»

Fuentes: Rebelión

Traducido para Rebelión y Tlaxcala por Juan Vivanco

La voz que se oye aquí es de un joven panadero palestino que ha votado a Hamas en las últimas elecciones con la esperanza de aliviar el sufrimiento de su pueblo. Creemos que este testimonio refleja de manera sincera lo que siente gran parte de la población de Gaza y puede ayudarnos a reconsiderar nuestra manera tendenciosa de ver las cosas.

Silvia Cattori: Hace unas semanas nos hablabas de tus temores de que el cuerpo de seguridad dirigido por Mohamed Dahlan [1] desestabilizara tu sociedad. Desde entonces la situación se ha agravado, ¿no es así?

Hicham: Sí, es duro, muy duro. Sobre todo después de la última matanza de mujeres y niños en la playa. Lamentablemente, los israelíes matan civiles todos los días en Gaza y Cisjordania. Nadie suele hablar de ello. Cuando el crimen, como el viernes pasado, es demasiado visible y hay protestas, al principio todos los portavoces militares se apresuran a decir que los expertos van a hacer una investigación y a veces piden excusas. Luego se retractan, siembran dudas, dan a entender que los disparos probablemente no salieron de sus posiciones, y al final hacen que la responsabilidad recaiga sobre Hamás, sobre las víctimas. Siempre han tratado de ocultar así sus crímenes para engañar a la opinión pública. Nunca hemos visto los resultados de sus investigaciones. Nunca hemos visto que juzgaran a esos criminales que han matado a miles de niños y herido a decenas de miles. Nunca vemos a vuestros gobiernos reaccionar con firmeza ante las brutalidades de Israel.

SC: La falta de reconocimiento de estas matanzas, el hecho de que Israel se niegue a admitir que vosotros sois las víctimas, ¿la sientes como una ofensa?

H: Por supuesto. Siempre se las arreglan para darles la vuelta a sus crímenes, contra nosotros, a su favor. Por terribles que sean, cuentan con el respaldo de Estados Unidos. Habrás comprobado que Bush es el único jefe de estado occidental que no ha condenado esa matanza. ¡Estados Unidos se ha limitado a reiterar que los israelíes tienen derecho a defenderse! Pero se trata de armas de guerra utilizadas contra civiles. No tenemos ningún derecho, ni a ser protegidos ni a defendernos.

SC: Después de la matanza Ehud Olmert dijo que Israel tiene el ejército «más ético del mundo» y el jefe de su ejército afirmó que los disparos de obús contra la playa eran una respuesta a los cohetes palestinos.

H: ¿Una respuesta a qué? ¿De qué clase de ética están hablando? ¡Llevan años y años atacándonos y matándonos sin cesar! Desde hace 16 meses Hamás respeta la tregua firmada en El Cairo y no ha disparado ningún cohete. En cuanto a esos cohetes artesanales, no son ninguna amenaza para Israel sino un modo que tiene la gente de levantar la cabeza, de decir «estamos en pie».

SC: ¿Qué sientes al saber que estáis a merced de fuerzas invencibles?

H: Un sufrimiento enorme. Pero también, desde que unos militantes de Hamás han anunciado que se ha roto la tregua, hay cierta sensación de alivio.

SC: ¡Los combatientes de Hamás, con unos pocos fusiles irrisorios, no tienen nada que hacer! Si los palestinos retan a Israel con acciones armadas, ¿no va a responder de un modo aún más brutal?

H: La población considera que después de todos los sufrimientos y las privaciones impuestas por Israel, no tiene nada que perder. Sólo nos quedan nuestras vidas. El pueblo palestino está dispuesto a sacrificar su vida por Palestina y Jerusalén. Israel, con sus agresiones, ha logrado lo que pretendía: obligar a Hamás a la confrontación.

SC: ¿Quieres decir que Hamás no ha tenido elección? ¿Que debía hacer algo cuando población grita venganza?

H: La gente está encolerizada. No soporta ver cómo Israel les humilla continuamente y mata a sus hijos sin que nadie mueva un dedo. Por eso, cuando las brigadas Ezedin y Kasam han anunciado que iban a vengar las matanzas, lo han recibido bien.

SC: ¿No sabéis que frente a ese ejército de guerra no tenéis armas y os van a matar antes de que podáis disparar un solo tiro de fusil o un solo cohete?

H; Los palestinos no tienen otro camino. A veces hay victorias.

SC: ¿No tenéis otras maneras de haceros oír?

H: ¿Otras maneras? ¿Qué maneras? ¿Cómo vamos a defendernos de la barbarie de Israel? Sólo tenemos nuestros cuerpos como fuerza para luchar contra las fuerzas del ejército israelí. Sólo nos queda saltarnos por los aires. ¿Acaso vamos a dejar que Israel mate, mate, mate, sin decir nada ni reaccionar nunca? Hamás lleva 16 meses sin lanzar ninguna operación suicida contra Israel. Durante este tiempo los israelíes no han dejado de venir aquí para agredirnos, para matarnos. A pesar de que los colonos han salido de Gaza, no hemos podido librarnos de ellos. Los israelíes siguen presentes con columnas de tanques, con excavadoras, con F16 y helicópteros que nos sobrevuelan, con buques de guerra. En los últimos meses han lanzado miles de bombas sobre Gaza. Y siguen lanzando bombas de ruido, con su estampido insoportable, que asusta a nuestros hijos día y noche.

SC: ¿Es el referéndum una idea de Estados Unidos, como se ha dicho, para ayudar a Mahmud Abas [2] a debilitar el gobierno de Hamás?

H: Los dirigentes de Hamás han dicho que el referéndum es un «golpe de estado». Es evidente que Fatah quiere empujar a Hamás fuera del parlamento y del gobierno.

SC: Según un sondeo sufragado por Estados Unidos, el 85% de los palestinos estarían de acuerdo con el referéndum. ¿Es cierto?

H: Ese sondeo no es creíble. Abdeljaleq al-Naché y Basam al-Saadi, dos dirigentes de Hamás y Yihad presos que habían firmado el documento que Abas quiere someter a votación, han retirado su firma. No están de acuerdo con que Abas lo saque de contexto y se sirva de él para chantajear al gobierno de Hamás. Si Abas se empeña en mantener el referéndum asestará un golpe terrible a su pueblo y servirá en bandeja una victoria a Israel.

SC: Pero ¿no ha dejado caer Israel que no está a favor al referéndum?

H: Dicen que no están a favor con la esperanza de que salga el sí. Si Abas sigue por ese camino, Israel será el único vencedor. El gobierno de Israel quiere llevarnos a una guerra civil.

SC: ¿De modo que el referéndum podría dividir al pueblo en dos posiciones?

H: Eso ya lo ha conseguido. El pueblo está dividido en dos posiciones y lamentablemente hoy se encuentra con un enemigo nuevo: el partido de Fatah, que no ha digerido su derrota electoral.

SC: Si el referéndum se mantiene, ¿crees que las personas que están en una situación tan apurada acabarán votando que sí?

H: Pero ¿acerca de qué van a votar? ¿Acerca de las resoluciones de la ONU? ¡Es catastrófico pedirle a la gente que vote a favor o en contra de resoluciones internacionales! Esas resoluciones no pueden someterse a negociación o chantaje. No creo que se llegue a celebrar la votación. O Abas se aviene a dialogar con Hamás, o estalla le guerra civil. Ese es el atolladero al que Abas, aconsejado por el cónsul estadounidense Jack Wallace, va a llevar al pueblo si se obstina en mantener el referéndum.

SC: Entonces, ¿estas matanzas perpetradas por Israel en un momento tan crítico son un modo de intervenir en vuestros asuntos para aumentar la tensión?

H: Sí, de eso se trata. Israel, con estas matanzas repetidas, quiere aumentar la frustración de la gente y provocar una reacción de la resistencia. Desde hace más de un año Israel está lanzando operaciones de envergadura para obligar a Hamás a la confrontación.

SC: Todas las instancias internacionales han acatado la exigencia de Israel y Estados Unidos: no mantener relaciones con Hamás. Hasta los bancos palestinos han impuesto restricciones a las cuentas corrientes de los ministros y diputados de Hamás. En cambio, parece que las autoridades palestinas que perdieron las elecciones en enero y están apoyadas por Occidente siguen cobrando sus sueldos íntegros, ¿no es así?

H: Es dinero robado al pueblo palestino. Abas también proyecta la formación de un ejército de 10.000 hombres con el visto bueno de Israel, que es el ocupante y nos mata todos los días.

SC: ¿Qué os parece que Israel suministre armas a Abas para luchar contra los milicianos de Hamás?

H: Oficialmente justifica este ejército como algo necesario para la seguridad de la presidencia. Los miembros de Fatah sólo piensan en una cosa: asegurar su retaguardia y recuperar el poder, contra la voluntad de su pueblo. A pesar de que la comunidad internacional boicotea a Hamás, los palestinos siguen confiando en él. Esperamos que Europa se dé cuenta de que la voluntad del pueblo es más fuerte que su voluntad de imponernos a los seguidores de Fatah, que le hacen el juego a Israel. Es lo peor que nos puede pasar.

SC: ¿Por qué todas las tensiones se concentran en Gaza?

H: La mayoría de los ministros están en Gaza. La capital de la Autoridad Palestina ya no es Ramala. Pero Abas no ha permitido que el gobierno de Hamás controle las fuerzas de seguridad. Permite que Dahlan utilice esas fuerzas para disparar contra el gobierno de Hamás y luego le prohíbe a este que se defienda. Así están las cosas. El pueblo no perdonará jamás lo que nos están haciendo los de Fatah.

SC: Es difícil de justificar políticamente este acoso contra Hamás, que hasta ayer se mostraba abierto al diálogo.

H: Los de Fatah saben que si dejan gobernar a Hamás, este podrá demostrar su eficacia y ellos, con su desprestigio, ya no podrán volver.

SC: ¿Se ha convertido Abas en un rehén de la política de desestabilización urdida por Washington?

H: Sabemos que Abas, Erakat, Dahlan, Yubril, etc. cooperan estrechamente con Israel y Estados Unidos. Estados Unidos y los gobiernos árabes creyeron que al cortarle los suministros a Hamás, el pueblo palestino se rebelaría enseguida contra ese gobierno que habían elegido. Pero ha ocurrido todo lo contrario. Los últimos días la gente ha expresado su respaldo a Hamás y ha llamado a Fatah a la unidad.

SC: ¿Qué esperas de la asamblea de la OLP que se va a celebrar estos días en Damasco?

H: Nada. Las elecciones de enero han demostrado que la OLP sólo representa al 25% de los palestinos. Dicho de otro modo, el 75% de los palestinos han votado a Hamás o a Yihad, que están fuera de la OLP.

SC: Faruk Kadumi, vicepresidente de la OLP, afirma que es el ministro de Asuntos Exteriores.

H: Qué desvergüenza. ¿Cómo se atreven a decir que son representantes de algo? Desde enero hay un nuevo gobierno. ¡Hay un nuevo ministro de Asuntos Exteriores! No tienen ninguna legitimidad para representar a los palestinos. ¿Cómo se atreve Kadumi a actuar como si nada de esto existiera? El gobierno Abas ha perdido las elecciones, de modo que él ya no es ministro. Pero todos los días nos enteramos de que se pasea por China y por ahí hablando en nuestro nombre. ¿Cómo puede desconocer al ministro nombrado por el gobierno de Hamás? El ministerio no es una herencia de su madre.

SC: Cuando hemos hablado de las tribulaciones de los palestinos te he notado muy triste. Pero también lleno de orgullo y cariño por este pueblo mártir que me describes, en medio de las peores adversidades, como valiente y combativo.

H: Los palestinos nunca perderán la voluntad de vivir y la voluntad de liberar su tierra.

SC: Pero vuestro presente es más terrorífico que nunca. ¿Acaso no os enfrentáis a tres enemigos: las sanciones de la comunidad internacional, las amenazas de Abas y las amenazas del ocupante?

H: Las sanciones internacionales no nos dan mucho miedo. Se pueden superar, ya nos las arreglaremos. Las amenazas de Israel ya las conocemos: es nuestro enemigo desde hace un siglo. Pero lo más insoportable es saber que nuestros hermanos, los seguidores de Fatah, son un enemigo nuevo.

SC: Israel os ataca todos los días. ¿Es el hecho de que Fatah pueda arrastraros a una guerra fratricida lo que más temes?

H: Sí, por desgracia. Para nosotros es la peor catástrofe. Son nuestros primos, nuestros amigos. Tengo parientes en los dos bandos. No quiero ver cómo se matan entre ellos. Hamás, hasta ahora, ha sabido mantener la sangre fría. Ha procurado no caer en las trampas de Fatah. Pero no podrá evitarlo siempre.

SC: ¿Cómo es posible que unos palestinos vuelvan sus armas contra otros palestinos?

H: Mira, los de Fatah compran a la gente. Es fácil, cuando hay tanta pobreza. Estados Unidos lleva meses invirtiendo dinero para derrocar el gobierno de Hamás. Israel y Estados Unidos anunciaron en febrero que harían todo lo posible para impedir que Hamás gobernase. El dinero que paga Estados Unidos acaba en los bolsillos de gente como Dahlan. Los milicianos que llevan meses provocando incidentes y matando a los militantes de Hamás y Yihad están pagados con ese dinero. Dahlan, nacido en el seno de una familia de refugiados, ha amasado una fortuna con dinero malversado. En el pasado detuvo, torturó y mató a muchos miembros de Hamás. Hoy se desplaza en una limusina blindada, protegido por convoyes más imponentes que los de Abas. Es un hombre de confianza, un aliado para Abas.

SC: ¿Tiene miedo Dahlan de que le ataquen los miembros de Hamás?

H: Los miembros de Hamás no van a atacar nunca a Dahlan. Los seguidores de Hamás consideran que el enemigo de los palestinos es el ocupante israelí.

SC: Israel se dispone a ejecutar planes terribles de intervención en Gaza. ¿No tienen miedo?

H: Los militantes no tienen miedo de que les asesinen. Todos los resistentes saben que tarde o temprano les van a asesinar. Saben que ese es su camino. El camino de la lealtad a su pueblo que sufre y pide justicia.

SC: ¿Ve el pueblo con claridad que al ocupante israelí se le han sumado otros dos obstáculos, la comunidad internacional y el partido Fatah, que colabora con el ocupante?

H: Sí, el pueblo comprende todo eso. Pero al mismo tiempo está agobiado por las dificultades de la vida diaria. Quién sabe si el día de mañana los palestinos se verán obligados a votar por gente tan corrupta como los de Fatah, a sabiendas de que son unos sinvergüenzas, para tener un trabajo, un respiro.

SC: ¿Qué les ha parecido a los habitantes de Gaza el hecho de que Mubarak haya recibido a Olmert y Abas con todos los honores, mientras se niega a recibir a las autoridades recién elegidas de Hamas?

H: Los gobiernos árabes deberían tener la decencia de dimitir. Los palestinos han esperado gestos de apoyo, de compasión. Nada. No tienen piedad. La niña que gritaba pidiéndole al cielo que le devolviera la vida a su padre no ha oído a Mubarak ni al rey de Jordania condenar los crímenes.

SC: ¿El mundo va a tratar de impedir que se lancen estas operaciones sanguinarias?

H: El mundo entero puede ver lo que nos hace Israel. ¿Por qué les deja? Hay suficiente información, a pesar de que la propaganda israelí intenta confundir. No sirve de nada hacer llamamientos a los gobiernos árabes o de Europa. Nunca han hecho nada para sacarnos de nuestro encierro e impedir que Israel nos masacre. Pero seguimos esperando que haya dirigentes árabes capaces de condenar a Israel. Sabemos que los pueblos árabes están con nosotros; no pueden hacer nada para ayudarnos y se indignan al ver que sus dirigentes corruptos se someten a Estados Unidos y por tanto a Israel. Sabemos que todos los ciudadanos honrados del mundo se compadecen de nuestro sufrimiento, pero por desgracia sus dirigentes se ponen de parte de los asesinos.

NOTAS

[1] Mohamed Dahlan, nacido en 1961 en Gaza, en el antiguo jefe de Seguridad de Gaza. Es una de las figuras más influyentes del partido Fatah. Mantiene una estrecha relación con Israel y Estados Unidos y colabora desde hace mucho con la CIA.

[2] Mahmud Abas, también llamado Abu Mazen, fue elegido presidente de la Autoridad Palestina en enero de 2005 con el 27% de los votos.

Véase: http://www.ism-france.org/news/article.php?id=2401&type=analyse&lesujet=R%C3%A9formes.